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Cosquín Rock Día 2: De cuartetos y otros brillos

La Mona Jiménez, Fito Páez, Divididos y la Kermesse Redonda fueron parte de los encargados de cerrar la segunda y última fecha del festival.

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La Mona ya tocó en cuanto festival se propuso, pero faltaba el condimento rockero y llegó: cerró el escenario principal del último día del Cosquín, jugando de local y ganando por goleada. Mientras sonaban los primeros acordes, los pibes y pibas que estaban buscando algo para comer apuraron el paso para aplacar el frío y bailar con su ídolo. 

Al costado de la ruta, los autos iban a paso muy lento y en el medio de la oscuridad se escucharon voces: cientos de cordobeses vinieron a disfrutar el show desde afuera con reposeras y algún trago mientras se cantaban todo. Eso también es el Cosquín. 

Adentro la fiesta fue total con todas las clásicas y la participación de Micky Rodríguez, el propio José Palazzo y un final épico con Juanse

Del otro lado María Becerra hizo lo suyo con público propio y muchos curiosos que quisieron saber qué hace la chica de la que todos hablan. Brillo de un lado y brillo del otro. Que viva la diversidad musical y que no nos vuelvan a decir que si escuchás uno, no se puede con el otro. 

Más temprano la Kermesse Redonda repartió chispas con todas las canciones de Los Redondos que queremos escuchar. Franco Ronchetti, de Cuatro al Hilo y Ale Kurz se subieron para completar las voces con Jorge Cabrera.

En su set, Fito Páez pasó prolijo con temas como”El chico de la tapa”, “Ciudad de pobres corazones” y “Dale alegría a mi corazón”. Como de costumbre, Fito interactuó con su público aunque esta vez los tiempos eran más cortos. De todas formas siempre es bueno ver a Rodolfo en un festival. Detalle: dentro del público estaba Juan Pablo Sorín que se sacó fotos literalmente con todo el mundo y aunque este sea un medio de música: te queremos, Juampi. 

¿Quién se ha tomado todo el vino? Lo de Divididos ya es para enmarcar, guardar, atesorar. Nunca defraudan y mientras el Cóndor mueve a mil por horas los dedos en el bajo, Catriel hace pelota la batería y Mollo hace transpirar la guitarra. No se puede ni respirar. “Casi estatua” y  “Tanto anteojo” pasaron volando. Hay tiempo para mensaje contra el extractivismo y para cuidar el agua. Aplausos. “Huelga de amores”, porque la historia escrita por vencedores no pudo hacer callar a los tambores

¿Todo bien? ¿Todo está listo? Esta vez La Vela Puerca se disfrutó de día, aunque hubo fiesta igual. “Va a escampar” fue la primera de una lista corta que promedió los 40 minutos. No hubo grandes sorpresas, pero el pogo siempre está ahí, intacto para la gurisada. 

¡Es Miranda, mi amor! Momento de bolichear y corear esas que se saben todos y todas. El show de Juliana Gattas y Ale Sergi se destaca en cualquier ámbito y un festival no es la excepción. Siempre buena onda y glamour en partes iguales. 

Mucho más temprano Natalie Pérez se presentó en el escenario Sur y realmente sorprendió a muchos con su carisma. Merece todo. También hubo participaciones destacables de 1915 y Vosque. La diversidad por la que muchos reclamaron en redes, estuvo muy bien repartida así que pueden seguir ladrando. 

Con algunas ausencias por Covid, otras por algún arreglo al que no se llegó, el Cosquín concluyó una nueva edición. Quizás todavía hay cosas para mejorar desde lo organizativo, pero así y todo, sigue siendo una buena experiencia.

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