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Yaka: “No me considero músico, pero me encanta hacer canciones y grabarlas”

Gabriel Herce presenta su segundo álbum titulado “Entre Otras Cosas”. Canciones de rock.

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Gabriel Herce es músico y realizador audiovisual, y bajo el nombre de Yaka presenta Entre Otras Cosas, su segundo álbum solista, luego de lo que fue su debut en 2019 en formato acústico.

Rockero y cancionero, este nuevo trabajo cuenta con nueve canciones que viajan constantemente por su actualidad repleta de cambios, dejando la ciudad de La Plata en la que vivió durante los últimos 25 años, para volver a su Los Toldos natal.

“Es un disco que flota entre ambos lugares, se gestó en pleno momento de transición”, confiesa Gabriel. La segunda canción del disco, “Adiós La Plata”, es, entonces, literalmente una despedida a la ciudad (“juega un poco con ese sonido indie platense, medio punk nostálgico”). Por otro lado, “Siesta” fue la última canción que compuso y es todo lo contrario: “tiene una temática totalmente pueblerina, es una especie de oda a la siesta obligada de los pueblos.
El disco está muy atravesado por mi vida de estos últimos años: las mudanzas, las ciudades, la muerte de mi mamá, la locura del mundo de hoy, entre otras cosas”.

En cuanto a cómo se gestó el trabajo, nos cuenta que llevó un par de años en los que fue componiendo a la par que maqueteaba. “Desde el inicio tenía claro que quería que fuera más crudo que el anterior, más rockero y directo. Siempre arrancar desde una base bien simple: guitarra eléctrica medio sucia, bajo y batería. y después ver si el tema pedía algo más.
Eso en la etapa de maquetas, que para mí es clave. En el estudio después se profundiza ese laburo previo, pero el sonido del disco ya tiene que estar planteado ahí. Y este disco hace mucho pie en la guitarra: son canciones de rock”.

Gabriel formó parte de distintas bandas de rock, siempre como compositor y cantante. Pero, además, estudió cine en la UNLP y desarrolló una amplia trayectoria como director y montajista de documentales, ficciones y videoclips. Su cruce entre cine y música también lo llevó a componer la banda sonora del documental Iron Mountain en 2020.

“Siempre me gustó pensar las canciones como imágenes, como si cada tema tuviera una propuesta visual en su relato. Supongo que hay algo de puesta en escena en eso”, asegura.

―Ese bagaje está siempre presente.

―Hay canciones que son viajes muy ficcionales, como “Flotar”, que habla de un futuro cercano y bastante posible, donde el mundo ya está totalmente reventado y la única forma de sobrevivir es flotando, esquivando el suelo. Tiene mucho que ver con lo que pasa hoy, pero proyectado hacia adelante. Y después lo audiovisual aparece claramente en la estética del disco, en cómo se comunica a través de redes y videos. Hoy, un poco a mi pesar (aunque labure en audiovisual), la música se presenta con imágenes. Ahí aparece el oficio: tratar de generar piezas visuales que acompañen la estética musical del disco. Hoy escuchamos música a través de una pantalla, así que estás medio obligado a producir material visual todo el tiempo.

―¿Qué sucedió, musicalmente hablando, entre aquel álbum acústico de 2019 y este nuevo trabajo?

―En el disco del 2019 la idea inicial era hacer algo bien simple: guitarra acústica y voz. Pero me fui entusiasmando con la producción y el disco fue creciendo, sin dejar de ser esencialmente acústico. El último tema que grabé en ese momento fue “Al Capitán”, que ya se electrificaba bastante, y me quedé con ganas de seguir por ese camino. Así que, de alguna manera, ya desde el primer disco sabía que el segundo iba a ser más eléctrico. La verdad es que este es el sonido que siempre me gustó, insisto, la canción de rock. Siento que este disco me representa más, tanto a nivel sonoro como a nivel lírico.

―Volviste a tu ciudad natal, ¿qué recordás de tus primeros momentos relacionados con la música?

―La música estuvo siempre. Mi viejo es muy fan del rock y el folk, así que en casa siempre se escuchó buena música. Yo, incluso antes de saber tocar un acorde, ya hacía canciones. Siempre jugando. Me encantaba armar discos: componía melodías y las grababa en un grabador de cassettes. Ese era mi juego favorito, y un poco lo sigue siendo hasta hoy. Lo sigo viviendo como un juego, y creo que eso me conecta con ese pibito de ocho años. No me considero músico, estoy bastante lejos de eso, pero me encanta hacer canciones y poder grabarlas.

¿Qué se podría decir que se quedó en La Plata y qué volvió a Los Toldos con vos?

―Esta es una “pregunta puñal” para este momento. Hace poco que nos mudamos y, si bien nos gusta mucho la vida de pueblo, extrañamos muchísimo La Plata. Se mezcla todo: en La Plata dejamos familia y amigos, pero al volver a Los Toldos también recuperamos vínculos que habían quedado acá. Es raro, pero siento que soy de los dos lugares. Para la presentación del disco la idea es armar una banda que sea un mix entre músicos de Los Toldos y de La Plata, y poder presentarlo en ambos lugares, seguramente en abril de este 2026 que recién empieza.

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