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Volver a lo simple: Daniel Drexler en Café Berlín

Luego de tres años (y una pandemia de por medio) el músico y compositor uruguayo volvió a presentarse en Argentina: adelantó temas de su próximo disco y disfrutó, a sala llena, del amor de su público.

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La bella sala del Café Berlín está repleta. El público bebe y conversa bajo una luz tenue. Se percibe un ambiente tranquilo, de comodidad, más parecido a un encuentro de amigos que a un show, una sensación de intimidad hogareña que permanecerá a lo largo de la noche. 

De pronto el murmullo de voces se funde con un canto que llega desde el escenario. Daniel Drexler ya está en escena y armoniza melodías a capella, loopeando voces que sirven de introducción para “El Tiempo del tiempo”, el primero de los tantos estrenos que regalará durante el concierto.

Inmediatamente, Drexler interpreta “Lo que siempre fue” y al terminar saluda a su público. Emocionado, trata de explicar con palabras la felicidad que siente por volver a tocar en Buenos Aires, sobre todo después de la pandemia. Haciendo referencia a una de sus letras, apela a la necesidad de volver a lo simple, a las canciones, a la magia que envuelve a la música. “Que brote la luz”, dice, y estallan los aplausos. 

El ritmo y el paisaje montevideano se hacen presentes con los primeros acordes de “Palermitana”. Desde las mesas llegan, primero, las palmas acompañando la clave de candombe y después la letra del estribillo que se repite en un afinado canto colectivo. Drexler invita a participar, a cantar y ser parte del show. Logra romper esa fría barrera entre el artista y el público, lo cual genera una comunión especial que hace todo mucho más cálido y real.

Avanza el repertorio y llegan tres estrenos, adelantos de su próximo disco: “El secreto de tu abrazo” (sobre la capacidad sanadora de los abrazos), “Faro de Santa María” (dedicado al faro de La Paloma, en donde se crió) y “En esta cama” (acerca de una obsesión erótica). En algunas canciones lo acompaña en teclados y programaciones Martín Pisano

Es el momento más íntimo y emocionante de la noche. Sentado a un costado del escenario, sólo acompañado por su guitarra criolla, Drexler sonríe y confiesa: “Me siento como si estuviera en el living de mi casa”. El público lo abraza con un cálido y conmovedor aplauso.

Este inmenso y prolífico artista (tiene ocho discos editados, giras por todo el mundo, premios, reconocimiento de la prensa especializada) cautiva por la versatilidad de su repertorio, que más allá de coquetear con varios géneros, hace foco en la canción. Su manera de ver el mundo (su mundo) es poética y profunda, pero a la vez simple y sincera: allí reside esa magia que seduce, inspira y cautiva.

Drexler anuncia que llega un estreno especial: “La Voz de la Diosa Entropía”, el cual viene acompañado de una divertida y peculiar introducción (con una clase de ciencia incluida), en donde el artista explica la interesante Ley de la Entropía, por la cual todo tiende a desordenarse. Una canción bellísima que hace cantar, una vez más, a todos los presentes.

“Febril remanso”, “Mariposas” y “Santa Rosa” siguen la senda festiva hasta el final del show, que lo encuentra a Drexler con los brazos abiertos, queriendo abrazar a cada uno de los presentes, que no paran de aplaudir al músico uruguayo.

Pero aún queda tiempo para un bis: “2021” una preciosa y poética canción que invita a la reflexión con frases como “La alegría es el presente” o “la esperanza es el futuro”.

Agradecidos, inspirados y esperanzados. Así se fueron quienes fueron testigos del regreso, tres años después, de Daniel Drexler a los escenarios argentinos, para brindar un show épico y memorable, en donde el artista brilló con sus interpretaciones, cantó y jugó con su público y adelantó lo que será su noveno disco de estudio, una obra que promete ser otra perla en su extensa discografía. 

  • Txt: Iván Salomonoff 
  • Ph.: Anabella Reggiani

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