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Sonia Z sobre su single “Cariñito”: “Siempre supe que iba a darle vida”

En su nueva canción, la compositora es comandante de un relato tierno y honesto, que hilvana reflexiones amorosas junto a su copiloto, Agus Vivo.

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En el primer tramo otoñal, cuando el sol cálido marida con lluvias torrenciales y los vestigios veraniegos se resisten ante la inminente muerte, el entorno parece teñirse de color café. La nostalgia arriba para el papel protagónico que encarnará durante los siguientes meses y la luz del día batallará, en vano, con su opuesto. Y cuando cae la noche no queda más que apretar play a esa canción que nos refugia, y que mañana bien podría tomar otra forma y otro nombre, pero hoy huele a estreno y se llama “Cariñito”.

En su nuevo single, Sonia Z es comandante de un relato tierno y honesto, que hilvana reflexiones amorosas junto a su copiloto, Agus Vivo. Su atmósfera oscila entre el espíritu soñador y sentido típico del bolero, y aquella fama símil subtropical ligada al enamoramiento, al apego, a la felicidad de compartir la vida con alguien más.

Como el amor mismo, “Cariñito” tuvo sus vaivenes. Entre momentos de crecimiento exponencial y mesetas impredecibles, la paciencia y capacidad de adaptación de su autora fueron puestas a prueba.

— Cada canción es un mundo muy particular — cuenta Sonia —, algunas las escribo en un día y otras llevan mucho tiempo, porque ciertas emociones necesitan más espacio para cobrar sentido. Empecé a escribir “Cariñito” en 2019. El estribillo siempre se mantuvo, con algunas modificaciones en la letra. La llevé a Perú en 2020, porque me junté con una productora que creyó en mi proyecto y quería llevarlo a cabo en Lima… pero llegó la pandemia y quedó a mitad de camino. Volví a mi Argentina querida sin canción, sin disco y con mucho pasando tanto emocional como mundialmente. Me senté a seguir escribiendo, pero no sucedía nada. Un año después, me junté con Yago Escrivá (Ainda Dúo), mi productor, que me entiende y me conoce hace mucho, le mostré lo que tenía y le gustó tanto que me dio el último empujón para confiar. A veces, necesito un oído objetivo que me motive, porque el propio, de vez en cuando, boicotea. Por suerte, nunca la descarté, siempre me gustó, siempre supe que iba a darle vida.

En su videoclip, un solo plano en zoom out con movimientos ralentizados, las artistas comparten un momento íntimo, que juega con la complicidad y la sensualidad en partes iguales, y que, más que excluírnos, nos invita a una zambullida. Y nos zambullimos.

— El día que grabamos las voces en el estudio con Agus Vivo, y con Caro Donati y La Lou, que hicieron los coros, ya empezamos a vibrar el videoclip. Algo veraniego y divertido: esa fue la primera idea. Después, nos juntamos con los directores Isidro Escalante y Santiago del Sel, para hacer una prueba de cámara, que finalmente terminó siendo el video. Queríamos algo simple, un solo plano, un zoom out, mucha emoción y frescura en nuestras actuaciones. Queríamos mostrar nuestra amistad y creo que lo logramos.

Sonia Z Agus Vivo se conocieron en 2017 vía Instagram.Ésta última fue quien rompió el hielo cuando le escribió a quien hoy es, además de su colega, una amiga: “Desde entonces, compartimos música… y mucha birra”, agrega Sonia entre risas, que se reconoce como una admiradora de la voz y el profesionalismo de Vivo, y expresa cuánto deseaba trabajar a la par de ella: “Le mandé la maqueta de la canción y me dijo que se re sumaba; no siempre lxs artistas que invitás vibran con la música o la letra. Pero este no fue el caso”.

En lo impredecible de la propia vida radica su encanto. Pero cuando la sorpresa es constante, mantenerse a flote puede ser agotador. En la veta artística cohabitan momentos de lucidez o inspiración extrema y vacíos tan extensos como aterradores. “Cariñito” sorteó todas las adversidades, pero… ¿qué pasa cuando el caso es el contrario? ¿Cómo se decide a qué proyecto poner en pausa y cuál, en cambio, “descartar”?

— Actualmente estoy produciendo nuevas canciones con Mati Pantalone, a quien le llevé muchas ideas. Cuando empezamos a trabajar, la primera salió enseguida, la segunda un poco más tarde y la tercera… tenía un estribillo e improvisaba sobre una melodía hasta que recibí un llamado personal en el medio de la producción: mi hermano había tenido un accidente muy grave. Un mes después, intenté retomar el tema. Fue imposible, creo que porque lo asocié a ese momento. Listo, tema descartado. A veces, se siente el tema y otras no, a veces una canción la asocio a algo que no me gusta, que no puedo descifrar cómo articular… lo descarto, por ahora. Quizás, lo retome en algún momento.

Con “Cariñito” como antecedente, sin embargo, florecen las esperanzas de que los proyectos sinceros de Sonia Z no se estanquen, solo hibernen. Todavía es otoño color café.

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