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Osnis: Astillas en la matrix

El productor Veeyam y el rapero Saje vuelven a colaborar en un disco cargado de flamantes sonidos que abre la puerta a nuevas y viejas influencias.

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“¿Cómo es posible que explique el CPU si soy un píxel?”, se pregunta Saje con su habitual y aguerrido espíritu antisistema en OSNIS, lanzamiento en el cual se consagraron oficialmente como aliados con el productor Veeyam. La comunión es fértil y puede oírse en este contexto, pero también como parte del proyecto ÑERO, que los reúne con Urbanse y Kelo, la mitad complementaria de Saje en la dupla militante de lo underground que es Kamada.

La pluma de Saje sí se anima a dibujar y denunciar aquella CPU, aquel sistema que menciona, en este EP de contenido distópico y futurista, anclado en una ciencia ficción sobre un futuro que ya llegó. Con críticas al presente que incentiva acciones individuales automatizadas y que rinde culto a los algoritmos, ataca profundamente algunas cuestiones sociales que roen también, sin dudas, a la industria musical en todo el mundo. El rapero empuja a su audiencia a desafiar lo que escucha y a cuestionar las verdades empaquetadas, y en esta ocasión lo arrima aún más a algunas de las claras influencias que lleva a cuestas hace años.

El sonido futurista aportado por Veeyam, que cuenta con teclados de tinte progresivo, detalles kraftwekeanos, cuerdas que hacen pensar en David Gilmour y una clara reverencia a agrupaciones como Daft Punk y Justice, es el hábitat perfecto para que la inspiración de Saje haya tomado la dirección que arrastra en OSNIS.

Continúa el MC con algunos reflejos que se le conocieron en su anterior disco – que en contraste abordaba el estilo de Saje con ecos más históricos que futuristas- Aura (2021), y que incluso los fieles oyentes de Kamada seguro reconozcan de su recorrido previo. Partiendo de una perspectiva contestataria y bien argenta, toma entre sus palmas el entusiasmo por la literatura y presenta con un hondo homenaje a George Orwell y, particularmente, al mundo feliz esbozado por Aldous Huxley. No esquiva, además, cierta exploración filosófica desde un lugar muy personal (muy palpable en “Índigo”, por ejemplo). Deja huellas del tratamiento de experiencias propias y de emociones muy íntimas, que emiten una energía de la que Saje ofrece una clave al mencionar las “Buenos Aires vibes y Lovecraft”. 

Así como los sonidos fabricados por Veeyam son el lienzo ideal para que Saje vuelque sus versos, el elemento que termina por acoplar y cerrar la unidad es el impresionante elemento aportado por Lucas Rosas, parte de Fah.Prods, que vuelve al EP una píldora audiovisual completa y radiactiva. 

Presenta un nivel que realmente impacta. Y es lo que finalmente le otorga una profundidad distinta, convirtiendo el viaje de OSNIS en una experiencia mucho más significativa y placentera de digerir. Los ritmos y las rimas son atadas no sólo entre sí, sino también a una dimensión gráfica capaz de atacar la percepción de la audiencia desde un ángulo que mucho combina con la esencia del material.

El equipo de OSNIS presentó el proyecto un día antes del lanzamiento oficial de una forma más que adecuada: a pantalla gigante, en el Teatro Vorterix. Fue una pre-escucha abierta al público y a invitados, con una importante presencia de artistas de distintos rincones del hip hop argentino que se acercaron a apoyar el proyecto y a sus creadores, que se mostraron agradecidos y orgullosos. 

El público presente degustó, tras la expectativa de una cuenta regresiva, esta bomba audiovisual disfrutando mucho lo propuesto: tanto la calidad del trabajo como esta inusual experiencia colectiva, algo que incluso generó el respetuoso pero emocionante coro del único tema previamente conocido de la tracklist, “REQUIEM”. 

Corriendo los límites muchas veces arbitrarios de las caracterizaciones, es claro que este feroz y agudo proyecto es parte fundamental de la lista de lanzamientos argentinos más osados del año. OSNIS es un anunciado -pero aun así sorprendente- volantazo por parte de Veeyam y Saje, que sin traicionar sus estilos, ni sus identidades, patean el tablero, lanzando piedras a la matriz y simultáneamente luciéndose al abrir una puerta a un bioma diferente en el hip hop nacional.

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