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Intimidad de seis cuerdas

El guitarrista uruguayo Nicolás Ibarburu dio el puntapié inicial a su gira por Argentina con un brillante concierto en la ciudad de Buenos Aires, en el que repasó parte de sus trabajos discográficos y presentó nuevas canciones.

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El recientemente inaugurado y acogedor Café Berlín, en el barrio porteño de Villa Devoto, ofrece el marco ideal para la propuesta intimista de Nicolás Ibarburu, uno de los guitarristas más talentosos y reconocidos del Río de la Plata, en una nueva visita a la Argentina que tiene en Buenos Aires su primera parada y que incluye un recorrido por ciudades como La Plata, Rosario y Paraná. Como reconoce ante el público en la primera parte del concierto, acompañado sobre el escenario nada más (y nada menos) que con dos guitarras, en esta oportunidad “es muy especial estar tocándoles mis canciones así, como vinieron al mundo”.

Apenas pasada la medianoche, Ibarburu abre el juego con una canción nueva, “La ruta de la seda”, y continúa con “Navegantes”, incluida en su disco Casa Rodante (2016). El músico pasa de la guitarra criolla a la eléctrica con absoluta naturalidad, como un niño con sus juguetes preferidos, y saca a la luz composiciones recientes como la chamarrita “Sol de otoño” y “A la misma vez”. “Fin del fin”, una canción del Trío Ibarburu (que Nicolás comparte con sus hermanos Andrés en bajo y Martín en batería), marca la entrada en escena de Juan Pablo Di Leone en flauta traversa, que acompaña magistralmente al guitarrista a partir de allí, sumándose también en voz y armónica.

“Me crucé con un alma muy amable y no me quedó otra que amarla, pero bueno, no pudo ser nuestro amor, así que me quedó esta canción”, se confiesa Ibarburu para dar paso a la bellísima “Dulce herida”, con una ejecución de guitarra que transmite calidez y nostalgia. “Si te escucho cantar”, inspirada en la historia su encuentro en Cabo Polonio con La Mari, cantante española que integró el grupo Chambao, reúne en el escenario a Nicolás, Di Leone en armónica y el cantante Cabra, que se despacha con una soberbia interpretación vocal del tema que también forma parte de Casa Rodante. El trío recibe el cariño de un público que se rompe las manos para aplaudir y agradecer la generosa muestra de talento y buen gusto que le llega desde el escenario.

En el tramo final del show, es precisamente la típica clave de candombe que los asistentes reproducen con sus palmas el ingrediente esencial que acompaña a “Templando Momentos”, perteneciente al disco debut de Ibarburu Anfibio (2009), “Mulata Chancletera” de Pedro Ferreira y la entrañable “Mapa Tesoro”, canción en la que Di Leone vuelve a lucirse en armónica y cruza miradas y gestos con Nicolás como quienes juegan de memoria. En un concierto intenso de comienzo a fin, esta tríada de temas se convierte en uno de los pasajes más festejados de la noche.

Para el momento de los bises, el guitarrista interpreta una versión despojada de “Infinitas Veces”, la canción que abre Anfibio, y “Gamo”, fruto de su colaboración con el músico uruguayo Martín Buscaglia. Con ganas de satisfacer a quienes se acercaron a Café Berlín y piden “una más”, Ibarburu se despide junto a Di Leone con una versión instrumental de “Claroscuro de San Juan”, tema incluido en el disco Corazón Diamante (2015), de Julieta Rada, y cierra una noche de altísimo vuelo musical.

El inicio de la gira de Nicolás Ibarburu por Argentina fue inmejorable: en un espacio acorde a su propuesta en esta nueva visita, el músico uruguayo encandiló al público porteño con un puñado de canciones que emocionan y que demuestran su versatilidad como artista, un abordaje meticuloso en la composición y una exquisita paleta de recursos en las seis cuerdas. Como reza un verso de “Mapa Tesoro”, cualquier asistente al show de Café Berlín podría asegurar que sintió a Nicolás Ibarburu y su música “fluyendo cerca de mí”.   

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