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Charlie Desidney: Infinito y Breve

La nueva producción solista hace honor a su título con tan sólo siete canciones que invitan a volar hacia el infinito.

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El compositor y productor Charlie Desidney, publicó recientemente en las plataformas digitales su cuarto disco, tras cinco años de enfocarse en otros proyectos y desde la publicación de su anterior álbum, ¡No muerdas al perro! (2017). Ahora, el flamante Infinito y Breve (2022), en poco más de 20 minutos, combina una mezcla entre art-pop y sonoridades acústicas con líricas que abordan el existencialismo, con un toque de melancolía y psicodelia.

Esta nueva entrega cuenta con la producción de dos músicos mendocinos: Mariano di Cesare -en la mayoría de los tracks-, y la impronta de Javier Montalto en otras dos canciones. Además, hubo tiempo para un dueto con Daniel Martín, quien completa el basamento artístico que deja su huella en un registro que podría calificarse como exquisito.

La placa abre con “Vampiros de San Telmo”, tema que posee una instrumentación en la que se crea un ambiente íntimo, el cual perdurará a lo largo del trabajo. Mediante los compases que marca la batería, un bajo prominente, una guitarra limpia, teclados y arreglos de cuerdas, cada uno de los instrumentos enmarcan esa intimidad.

Antes de sacar “Conclusiones apresuradas”, se escucha una mayor preponderancia de una base rítmica hecha con sintetizadores, que también cuenta con el aporte del anteriormente mencionado Javier Montalto en coros. Así, se marca un contraste con respecto a la pista anterior, pero sin dejar el aura introspectivo.

En la lista sigue la canción que le da el nombre al álbum, con un tinte onírico que profundiza el ambiente intimista de la obra. “¿Por qué será?” suma, con una guitarra acústica y el protagonismo de la voz de Desidney, un característico estilo crooner, que es un recurso que han utilizado artistas de múltiples géneros, en donde la voz se ubica en primer plano de la mezcla y emula así una suerte de susurro, que bien podría funcionar como la banda sonora de un film independiente. 

En “M.V.A.G.”, se puede percibir un toque ambient y, a la vez, concuerda con la lírica: “me voy a guardar un poquito más”, canta el artista junto al otro productor que trabajó en este registro, el frontman de Mi Amigo Invencible, Mariano di Cesare. Luego, vuelven los tonos acústicos en “Casi”, los cuales se matizan con una línea rítmica y de guitarra eléctrica que remite a las melodías de aquellas canciones pop de los años sesenta.

“De un trampolín a otro”, es la canción con la que se cierra el disco, la cual se contrapone con el título y sus versos: “este suspiro tendrá su lugar, es parte de los finales abiertos”, entona el autor del LP. De este modo, Desidney encuentra una manera de dejar la puerta abierta hacia lo que vendrá, sin perder de vista ese ambiente reflexivo -”dejame quedarme solo, en este mundo crudo”-, en dirección hacia lo que podría ser un próximo disco o lo que se imagine quien escuche. 

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