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Adiós a Daniel Melingo

El músico, actor y poeta murió hoy a los 68 años. Se va un personaje indispensable del tango, el rock y la música popular argentina.

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El músico, actor y poeta Daniel Melingo murió hoy a los 68 años. Uno de los personajes más ricos y particulares de la música argentina, siempre entre el tango y el rock, con una extensa trayectoria que arrancó a fines de los ’70.

En una entrevista con El Bondi el año pasado nos contaba acerca de una actualidad que lo encontraba revisitando su álbum clásico Tangos Bajos y elaborando un documental: “La relación de empatía entre artistas en el estudio trabajando como “compinches” y el perfecto ensamblaje químico que debe haber a la hora de la prueba y error. El estudio de grabación se transforma en un laboratorio experimental a la hora del quehacer del músico, y justamente ese es el reflejo que queremos mostrar en este film”, nos confesaba.

Su reconocimiento musical empezó a hacerse más visible con Los Abuelos de la Nada en los ’80, y es por eso que siempre se habló de su traspaso del rock al tango, género con el que convivió desde los ’90 hacia hoy. Sin embargo, él siempre se encargó de aclarar que fue al revés, que el tango estuvo con él incluso desde antes que naciera, cuando su madre cantaba con él en la panza.

Nacido en Parque Patricios el 22 de octubre de 1957, Melingo inició su formación musical en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo”, donde estudió guitarra clásica y clarinete, y continuó sus estudios en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y en la Pontificia Universidad Católica Argentina. Multiinstrumentista, dominaba el saxofón, la guitarra y el clarinete, entre otros instrumentos.

La dicha en movimiento

A fines de los ’70 acompañó como instrumentista al legendario músico brasileño Milton Nascimento y luego llegó la masividad con Los Abuelos de la Nada primero y Los Twist después. Clasicazos de esas bandas de su autoría siguen vigentes al día de hoy, como “Chalamán”, o “Jugando Hulla hulla” y “Cleopatra, la reina del twist”.

En esa década tan prolífica también formó parte de la banda de Charly García, al tiempo que produjo el álbum debut de Los Fabulosos Cadillacs (Bares y Fondas, 1986), banda con la que se subió a escena frecuentemente a principios de los ’90, década en la que viajó a España y formó Lions in Love, con quienes editó dos discos de estudio. En 1995 publicó su álbum solista debut, H2O, producido por Cachorro López y grabado entre Buenos Aires y Nueva York.

Santa milonga

Para su siguiente trabajo se volcó directamente al tango, género con el cual construyó su etapa más reconocida, con discazos como Tangos Bajos, Santa Milonga, Maldito Tango, Corazón y Hueso, Linyera, Andá y Oasis. En 2015 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los cinco mejores cantantes de tango de la década en la Argentina, y en 2017 obtuvo el Premio Gardel al mejor Álbum de Tango Alternativo por Andá,

Actualmente estaba revisitando su emblemático Tangos bajos con el Tangos Bajos (Rework), que reunía versiones de sus canciones con casi cuarenta artistas, entre ellos Andrés Calamaro, Fito PáezPity ÁlvarezPablo Lescano y el músico italiano Vinicio Capossela. Con un documental a cuestas, la presentación del álbum estaba prevista para el 21 de septiembre en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.

“Toda mi obra, como me referí anteriormente, es parte de mi camada y descendencia. Las canciones son los hijos e hijas que flotan en el éter”, nos dijo en aquella entrevista, y hoy esas palabras resuenan dolorosamente más fuerte.

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