Dream Theater en Argentina: Buenos Aires estuvo en otro nivel
El grupo de metal progresivo presentó su último álbum Parasomnia y conmemoró A Changes of Seasons en Movistar Arena.
Desde que Mike Portnoy retomó la banda, los shows de 3 horas volvieron a suceder. La última vez que el grupo se presentó en el país fue un despliegue de clásicos que recorrieron 40 años de carrera; en esta oportunidad, el grupo anunció la presentación de su último álbum de estudio y una conmemoración que a los verdaderos fans conmovió.
Parasomnia en Vivo
A diferencia de otras obras de Dream Theater, Parasomnia no es un álbum conceptual de principio a fin ni tampoco narra una única historia. Se sostiene alrededor de una temática común: el mundo del sueño, con canciones que exploran distintos estados y trastornos como los terrores nocturnos, la parálisis del sueño y el sonambulismo.
La puesta en escena fue increíble, tanto en lo sonoro como en lo visual. Había elementos estáticos en el escenario empezando por la cama utilizada en la portada del álbum y el pie de micrófono que podrían remitir al Vultus Trifrons con múltiples rostros. Las pantallas evolucionaban a medida que la obra avanzaba por sus distintas etapas, o más sencillamente, por sus canciones. Como es costumbre, “The Rainstorm” invadió el recinto previo al apagado de luces.


La presentación con la instrumental “In the Arms of Morpheus”, junto a la ya conocida “Night Terror”, dejó en claro desde el inicio que se trataba de un show de metal. “A Broken Man” llegó acompañado por la imagen de un helicóptero, que nos situó de inmediato en escena y dejó en claro que el protagonista está marcado por la guerra. La tensión crece cuando comienza a ver calaveras en lugar de rostros, a las que debe dar la espalda, en una clara alusión al trastorno de estrés postraumático.
“Dead Asleep” se adentra en el sonambulismo llevado al extremo con un asesinato como eje. Desde el inicio, la pantalla se cubrió con gotas de sangre, acompañada con la figura del sonámbulo y un atrapasueños con el logo de la banda (esto no es una pesadilla). Rozando la esquizofrenia, “Midnight Messiah” impuso la duda de que es lo real y que es un sueño junto a una estética cercana al ojo de un huracán.
El interludio “Are We Dreaming?” mostró una luz, casi como un reflejo del más allá para dar paso a “Bend The Clock”, donde Mike invita al público a encender las linternas de sus teléfonos y acompañar con los brazos. Las imágenes de múltiples relojes de agujas retrocediendo, se combinaban con la de una cama atada a un globo aerostático, flotando sin control, reforzando la idea de la imposibilidad de despertar.
Sobre el final de esta primera parte “The Shadow Man Incident”, la pieza más extensa de Parasomnia, entró en escena con la figura del Hat Man desde el costado derecho del escenario, funcionando como hilo conductor de varias de las pesadillas representadas. Sobre el final de la obra se despliega una de las imágenes más perturbadoras del show: un suelo cubierto de rostros que remite inevitablemente a la Casa de Cáncer de Saint Seiya. Sin embargo, lejos de aludir a muertos, la escena parece representar a víctimas del miedo y la mente, atrapadas en un mismo estado de pesadilla.
Finalizada la presentación del álbum la banda dio un interludio para aquellos que necesitaban un respiro ya que vendrían un setlist que —aseguramos— nos sorprendió.


Segunda parte
Mike Portnoy rompió el mito con “The Enemy Inside”, una obra que muchos músicos queríamos saber si era capaz de sostener, y la verdad es que demostró que sus haters no tenían razón. Seguidamente, la canción que habla de los masones “A Rite of Passage” reafirmó la idea de que Dream Theater es metal. El hecho de que no hubiera butacas en el campo hizo del pogo la actividad principal durante todo el show (recuerden bien esto). “Scene from a Memory” dijo presente con la escena número 3 “Through My Words” y “Fatal Tragedy”, acompañada de visuales psicodélicas y caleidoscópicas de un remolino de papel.
“The Dark Eternal Night” proyectó la misma escena que allá por 2008 nos sorprendió acerca de cómo una banda de metal progresivo puede narrar una historia por medio de la música. El aclamado final de la obra también acompañado por la visual animada culminó en un solo de teclados por Jordan Rudess (al igual que 2008), donde notamos que volvió a incorporar en su setup el Haken Continuum – ¡Trajo la goma! – en voz de un espectador. El solo combinó elementos de la canción “Wish You Were Here” de Pink Floyd, la cual se amalgamó con una de las obras que quizás nunca pensamos ver en vivo. Previo a mencionarla, John Petrucci incorporó elementos de la introducción de “Octavarium” y, al terminar de ingresar a la siguiente canción, Mike hizo un gesto con los sabios bastante llamativo.
La pieza que nos sorprendió se trató de “Peruvian Skies” de Falling into Infinity, un álbum que fue muy cuestionado. Si bien la banda interpretó canciones de este álbum, hacía mucho que dicha canción no formaba parte de sus setlist en Argentina (gracias por traerla). Una canción dividida en una parte tranquila, seguida de una parte agresiva. Durante esta última parte pasaron cosas, empezando nuevamente por Jordan Rudess paseando por el escenario junto a su keytar para luego juntarse con John Petrucci y en el final de la obra enganchar el riff de “Wherever I May Roam” de Metallica.


El setlist todavía debía una cuota de Images and Words, y “Take The Time” llegó para cubrir ese lugar. Similar a la versión del DVD de 2008, el público coreó el enérgico estribillo. Para darle un toque distinto, durante el break previo al final sonó la icónica “Tom Sawyer” de Rush.
El Encore que nos faltaba
Otra canción que también nos sorprendió pero que, en esta oportunidad, fue anunciada como conmemoración por sus 30 años fue la extensa “A Changes of Seasons”. Previo al inicio de la obra, se proyectó en la pantalla una de las escenas de la película Dead Poets Society protagonizada por Robin Williams. Dicha escena funcionó perfecto como una referencia a la idea de Carpe Diem. Volviendo a la obra completa dividida en VII partes, simplemente, la disfrutamos. No en todos los shows, Dream Theater toca esta obra (de hecho, hubo que esperar 30 años para que esto suceda). Como detalle final, en los últimos acordes del show, sonó el arreglo inicial de la instrumental Ytse Jam.
Ya finalizado el show con “Audrey’s Dance” de fondo, Jordan Rudess publicó un video del publico que no tardó en replicarse: “El pogo, esa energía junto al agite que tanto nos caracteriza al público argentino, los dejó sorprendidos”. Tanto fue así que Mike Portnoy hizo público el siguiente comentario: “Con todo respeto hacia todos los demás públicos de esta figura, que TODOS han sido increíbles… Buenos Aires estuvo en otro nivel ¡WOW!“














