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Animal Random: “Vivimos en un mundo hostil y a la vez maravilloso”

El grupo franco-argentino formado en Montpellier se prepara para lanzar “Carnaval Contra el Poder” con fuerte espíritu combativo.

Publicado

Fotos y Texto: Gentileza Prensa | Sergio Visciglia |

Animal Random es un grupo franco-argentino formado en Montpellier a finales de 2024 por Facundo Melillo, Julien Assié y Naibi Esteban, con una propuesta que fusiona cumbia, electro y rock post-punk, potenciada además por performances escénicas.

Los tres venían haciendo teatro juntos, nos cuenta Melillo mientras recuerda que, en 2020, en plena pandemia, habían creado la obra “Escurial” de Michel de Ghelderode. “De hecho, un fragmento de nuestro primer single, ‘Última farsa’, viene de la música que compusimos para esa obra teatral. Como nos divertimos mucho seguimos componiendo. Yo traje algunas canciones e ideas que tenía hace tiempo y después surgieron otras composiciones que fueron construyéndose en ensayos”.

El poder de la palabra

Uno escucha las letras de los cuatro simples lanzados hasta el momento (además del ya nombrado, aparecen “Sudamérica combativa”, “El misionero” y “Pueblos descamisados”) y encuentra una fuerza combativa que nos puede llevar a aquellas bandas alterlatinas de que brillaron en los años ’90. La fuerte carga lírica es una linda bocanada de aire en tiempos en los que lo que se escucha en el mainstream parece ser bastante banal.

“Animal Random es un proyecto totalmente independiente. No tenemos sello, ni estudio. Es más, al disco lo grabamos en mi casa poniendo colchones en la pared”, nos cuenta entre risas Facundo. “Así que definitivamente estamos bastante lejos del mainstream”.

―¿Creés que es necesario que haya letras que vuelvan a contar lo que sucede en la sociedad?

―Pienso que lo que llamamos mainstream siempre vino de un lugar dominante y de alguna manera recupera toda originalidad, revuelta o pensamiento antisistema para volverlo tendencia, moda y acomodarlo en su mercadito. Los que controlan los medios saben muy bien que de alguna manera manejan la opinión pública. Ojo, no soy de los que piensan que el arte debe, obligatoriamente, cumplir una función específica y concreta. Me puedo divertir también con lo banal. Lo peligroso es cuando esa banalidad se vuelve lo único que consumís, ahí te volvés insensible y no creo que eso le haga bien a nadie. Vivimos en un mundo hostil y a la vez maravilloso, con personas muy crueles y otras con una empatía infinita. Sea por medio de tu laburo, familia, tus amistades, militancia, arte o lo que fuera, siento que no hablar de ciertos temas es ser cómplice de las injusticias.

―Termina siendo clave lo que uno consume dentro de toda esta oferta.

―Sí. En cuanto a si es necesario contar lo que sucede en la sociedad, eso es otra cosa. Yo pienso que todo suma. Siguiendo esa línea de pensamiento podríamos preguntarnos también: ¿son necesarias las marchas? ¿Es necesaria la justicia social? ¿Estudiar la historia para qué sirve? Si no sirven para nada, ¿para qué reprimen las marchas, por qué niegan la historia? Cuando un gobierno no tiene como objetivo la justicia social, lo de la economía y el mercado es todo un chamuyo. Los gobiernos que no tienen en cuenta políticas sociales, son conscientes de que mucha gente va a quedar excluida. Eso provoca movilizaciones y, si no las paran a tiempo, se vuelven revoluciones. Sobran ejemplos en Latinoamérica y en todo el mundo. Bueno el arte, aparte de un desarrollo personal, también puede servir para darle coraje a una sociedad y seguir resistiendo para que las cosas vayan mejor. No es por casualidad que en Argentina durante las manifestaciones se cante mucho. Somos un pueblo que se junta y canta.

―Se vislumbra también una fusión musical bien mestiza en la que todo puede pasar. ¿Cómo se va gestando la música?

―Tenemos influencias muy diversas. A los tres nos gusta flashear sin buscar un estilo definido. Buscamos más en el imaginario visual o en alegorías que en la teoría musical. Por eso hay gente me dice que hay algo de música de películas en las canciones. Sobre todo, tratamos que la creación surja del inconsciente. Nos gusta explorar zapando y ponernos en estado de trance hasta encontrar algo que nos guste. Muchas veces viene por accidente o por cansancio. Luego, cuando la idea empieza a ser más concreta, ahí si le aplicamos un arreglo más consciente.

Carnaval contra el poder

Los cuatro adelantos de Animal Random presagian un álbum fuerte, ecléctico y combativo. Prometen que Carnaval Contra el Poder saldrá en breve y será un proyecto totalmente independiente y autogestionado. “Tuvimos muchísima libertad”, reconoce y agrega: “Este disco tiene también influencias del folklore andino con charango en cuatro de los nueve temas del disco. Hay temas en los que mezclamos idiomas: español, francés y un poquito de inglés. Estamos preparando también una versión en disco vinilo que va a salir entre mayo y junio. Es un álbum, con muchas bizarreadas, política, humor, popular, enérgico y consecuente con lo que pensamos”.

―¿Creen que la música puede cambiar el mundo?

―Si, y no solo la música. Todo lo que hacemos o no hacemos influye en el mundo. A mí me entristece ver tanta desigualdad y violencia. Ojo, tampoco me propongo como objetivo cambiar el mundo, solamente canto lo que siento y lo que vivo. Lo único que puedo decir, es que creo que los humanos imaginamos más cosas de las que suceden. Las interpretaciones le ganan al hecho en sí. Por eso le tengo desconfianza a las palabras como «natural», «real», «normal» y «verdad». Eso me empujaría a aceptar las cosas como otro las pensó, a ser pensado. Creo que siempre se puede dudar para ir un poco más allá. Nos evitaría fanatismos jodidos que hacen mucho daño.

―Muy cierto.

―Pero volviendo a la música, como todo lo que se difunde también puede ser un veneno. Por ejemplo, pienso que las letras que hacen apología al dinero son puro veneno. De hecho, en estos tiempos se propaga bastante la idea de éxito individual. El hacer la tuya. Ahora bien, tener deseos y ambiciones personales está fenómeno. Pero esos deseos se desarrollan siempre dentro de la sociedad. Tener un cierto éxito viendo a los demás derrotados y sufrientes sin hacer absolutamente nada, es una falta de empatía que nos aleja de la ternura, la comunidad y en definitiva del ser humano.

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