Feuerschwanz en Argentina: ¿Dónde están los Vikingos de Buenos Aires?
Los alemanes encallaron por primera vez en el país luego de 22 de años de carrera. Un show donde la sátira y humor fueron de la mano con el género Folk Rock.
Lo vivido el jueves 23 de abril en El Teatrito es uno de los registros más felices de la escena del metal de este 2026. Las palabras fiesta, alegría y euforia quedan cortas para definir una presentación donde la propia Feuerschwanz cedió el protagonismo al público durante una hora y media.
Inazulina
La agrupación liderada por Anilorac (Carolina Bakos) desplegó su impronta oscura acompañada por los músicos BlackTear, Steel, Sirius y Moonlight.
En esta oportunidad, presentaron un recorrido por los álbumes Fuerte Dracónica (2012), Glow in Dark (2020) y Diamantina Venus (2020), incluyendo los sencillos “Ice” y “Exotic Vamp”. Según la web de la banda, se espera para septiembre de 2026 el lanzamiento de su quinto álbum de estudio.


Tooraloora toora-yay
El Teatrito fue mutando de escenarios a lo largo de la jornada. El primero “Drunken Dragon” como indica su nombre dentro de la Taberna de los Dragones Borrachos. La próxima escena seguramente ya ebrios cazando a un dragón junto a “SGFRD Dragonslayer”, para luego subirnos al barco de “Memento Mori” y recordar que lo único que nos llevamos con la muerte es un ataúd. El Teatrito volvió a su ambiente de discoteca con la conocida “Knightclub” (juego de palabras entre caballero y noche), el primero de los más coreados de la noche.
No podemos dejar de pasar por alto las interacciones de los frontman del grupo Hodi y Hauptmann, cuya participación entre tema y tema dieron ese aura teatral en los inicios de cada canción.
“Levanten sus antorchas (celulares), Veo gente caliente, pero Dios dice que esta noche no habra sexo”, fueron las palabras entonadas antes del inicio de “Name der Rose”, cuya letra esta basada en el homonimo libro “El nombre de la Rosa” de Humberto Eco, y de que las bailarinas Yennefer y Hela salieran vestidas de monja .
¿Dónde están los Vikingos de Buenos Aires? –“Bastard von Asgard” llegó para invocar un Ragnarök que no parecía el fin del mundo, sino más bien el llamado a una fiesta. “AH, UH, AH, UH” con toda la audiencia sentada en el piso remando y la señal iniciando otro de los momentos más divertidos de la noche con “Ultima Nocte”, donde nuevamente las bailarinas salieron a escenas con abanicos.
“Ábranse hacia los lados” , soltó Hauptmann, al mejor estilo Moisés, y dividió al público para que, ante la señal de “Schubsetanz”, el pogo siga alimentándose de esa energía propia que tiene el público argentino. Para destacar en esta última, la melodía del violín de Johanna tenía un encanto similar a la introducción de “Wasted Years” de Iron Maiden ¿Lo notaron?
Quizás no, porque seguramente estaban prestando atención a los martillos en el inicio de la canción ”Kampfzwerg” o bien se agacharon para saltar junto a Hodi. “Testament”, una canción con reminicencias a “Nightcrawler” de Judas Priest, impuso melodías clásicas dentro de la sala. Hodi, además de ser un frontman con conocimiento del terreno, tomó posesión de la gaita en “Berzerkermode” y la flauta en “Sam the Brave”.


Ya llegando al final, el baterista Rollo junto al guitarrista Hans demostraron que no son solamente acompañantes y son virtuosos con sus instrumentos. El resto de los integrantes de la banda salió con anteojos de sol (junto a sus armaduras que nunca se quitaron) para entonar una de las más pogueadas de la noche, el cover de la legendaria canción del grupo O-Zone “Dragostea din tei”. Para los bises, “Valhalla” fue otra canción en donde la melodía de Johanna volvió a tomar protagonismo. En “Rohirrim” Hodi bajó del escenario con su micrófono y junto al público interpretó la canción además de hacer pogo.
Por último, ”Das Elfte Gebot” fue interpretada por el capitán Hauptmann para concluir una de las veladas más festivas de la escena del metal en Buenos Aires; sin embargo, pasadas las 23hs ,el público no se retiraba del recinto: al menos unas 100 personas esperaban adentro una vez más la salida de los músicos para poder saludarlos, sacarse una selfie y llevarse un recuerdo más a casa. Por supuesto, los músicos empatizaron, los fans tuvieron una foto con la banda y fue un cierre perfecto.











