Winona Riders presenta“0%”, su nuevo álbum
El conjunto sacó su quinto y oscuro trabajo de estudio.
Con una trayectoria que desafía los límites de la velocidad, Winona Riders continúa su camino con 0%, publicado en todas partes el 10 de abril pasado. Un registro que, a través de sus 13 pistas, permite sumergirse en una atmósfera densa, tal como el mundo actual que critica con un maridaje sonoro que se atreve a mezclar la potencia rockera con coqueteos hacia la electrónica a través de momentos lisérgicos.
“Somos la generación/ La que cuestionó/ Y no perdonó/ A tu Dios”; reza “Adiós (A Dios)”, con una melodía que recuerda a otras épocas, pero que a la vez baja a tierra una crudeza característica del presente. El recorrido continúa con “Lisas y Rayadas”, donde las guitarras exploran las profundidades de la distorsión, a la vez que un ritmo a paso firme avanza guiado por el bajo y la batería; mientras la lírica declara: “Queremos salvar vidas/ Con dos acordes”, un punto de vista metafórico acerca de la simpleza y que invita a la acción.
La oscuridad al palo
“La letra chica” se torna más oscura, con la batería que marca pulsos más pesados que se potencian con el bajo distorsionado. Por el contrario, “Prueba y error” parece aportar una sensación de mayor luminosidad mediante una melodía que se apoya en un piano y guitarra acústica, matizada con un ritmo un poco más lento, como en los momentos en los que se invita a la reflexión.
Una suerte de transición es la que ocurre con “El rock and roll está matando mi rock and roll” y la onírica “Génesis”. Posteriormente reactiva toda la potencia con “Media vida”, donde una explosión de la instrumentación recuerda a aquellos viejos tiempos analógicos. Esta última da indicios del pogo que se formará en los shows, como el que fue posible ver cuando el grupo interpretó el disco completamente en vivo en el teatro El Portal, pocos días antes del lanzamiento, frente a un cúmulo de invitados que participaron de la pre escucha, durante una noche de mitad de semana en el Abasto.
El antedicho queda interrumpido abruptamente con “Nuevos hechos emergen!”, donde se aprecia esa experimentación con los beats electrónicos, como un resabio de su trabajo anterior –Quiero que lo que yo te diga sea un arma en tu arsenal (2025)-, sirve como otra transición hacia “Yo no disparo, yo soy la bala”, una canción que en casi nueve minutos teletransporta al cuerpo hacia otra dimensión con sus guitarras estridentes.
Una reflexión acerca del dinero es la que se escucha en “Cosas que no puedo contar”, con guitarras que emiten un sonido sucio -como la guita- y sin batería, tiene un ambiente que es la traspolación sonora de lo efímero. Continúa el “Santo sagrado de las traiciones”, que genera un clima que por momentos recuerda al brit pop de los noventa, a la vez que mezcla una lírica irónica que se vincula con el perdón.
“Winona bootlegs” se asoma al final del trabajo con un instrumental que genera un clima para agitar los cuerpos y todas sus extremidades, particularmente en las profundidades de la noche. Cuando la energía se descarga, se alcanza el “0%”, es el tiempo de finalizar y descansar, los efectos crean un ambiente que parece traído de samples y genera un eco, como el de la fiesta que ya terminó después de una noche que incluyó algunas copas de más…
