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Ale Kurz bailó su rocanrol en The Roxy Live

El cantante inició una nueva etapa de su carrera con un show agotado en Palermo. Una emocionante fiesta para los corazones bordolinos.

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Fotos y Texto: Cynthia Ascani | Ezequiel Fernández |

Pasaron dos años del show de El Bordo en el Luna Park, el que terminó siendo el último de la banda previo a la separación. Desde entonces, Alejandro Kurz se metió de lleno a desarrollar su carrera como solista. Una carrera que vio algo de demora por su flamante paternidad, pero que también necesitaba de un regreso a los escenarios. 

Así, ya en este 2026, Kurz estuvo lanzando adelantos de lo que será La Otra Mitad, su segundo disco solista y el primero después de El Bordo. Pero quería armar su celebración con el público de Buenos Aires, y la noche del 16 de mayo fue la señalada para un reencuentro entre Kurz y el público. Porque se extrañaban. Kurz lo manifestó reiteradamente y el público le correspondió durante todo el show.

A las 21:30 h, se abrió el telón del Roxy Live, y comenzó el rito moderno de los recitales, el de los celulares que se alzaban para filmar a Kurz, ahora rubio, con su guitarra, acompañado por Nicolás De Carli en segunda guitarra, Javier Biscione en el bajo, Ezequiel Calarco en teclas y Matías Sabagh en batería.

El público baila su rocanrol

Justamente, para toda la gente que lo extrañaba, Ale brindó un show frenético, a pura energía de arranque, abriendo con su simple “Mismo”, y con el entrañable “Silbando una ilusión”, canción con la que el público empezó a sumergirse en los recuerdos de aquellas noches bordolinas en el Luna Park, en Flores o en otros escenarios. 

El show se movió entre las canciones de Kurz solista y las de la banda de su vida: “La otra mitad”, simple adelanto del nuevo disco de Ale, “Instinto” de El Bordo y “Soldado de neón” del primer disco de Kurz en solitario, fueron parte de un repertorio para agitar a un público que, entre humo y bebidas, se entregaba al jolgorio, haciéndose sentir con un clásico canto: “El Bordo baila su rocanrol”. 

“Cansado de ser” y “A dónde vas”, dos himnos que Ale, con una guitarra acústica, terminó cediendo la voz al público, acompañando el momento con las luces de los celulares. Después de “Siento”, hubo presentación de “Estocolmo”, otro reciente adelanto del segundo disco. La locura explotó definitivamente con “El Regreso”, desatando uno de los pogos más intensos y con Ale arrojándose al público para seguir cantando. “Volando”, “Corazones olvidados” y “Arde Roma”, cantado con megáfono, continuaron calentando la fría noche palermitana. 

Soñando despierto

Kurz, agradeciendo permanentemente la compañía, comentó sobre sus inmensas ganas de volver a hacer un show, y bromeó con su flamante paternidad: “Antón todavía no habla, pero me decía ‘andá a tocar, no te soporto más’. El segmento acústico de Ale, solo con la guitarra, fue con “Viajando por tus sueños” y “Lejos”. Una vez más, el canto del público: “El Bordo baila su rocanrol”, con uno de ellos exclamando que se lo iban a cantar “hasta que vuelvan”.

Para el final y con el retorno al escenario del resto de los músicos, tocaron el sencillo del nuevo disco que el público ya adoptó: “Para alguien más”. Descontrol total: pogos y un telón que cubrió a la gente durante “La Banda”, aquel tema con el que El Bordo cerró el último show en el Luna. El cierre de la noche fue con “Soñando despierto”. Y la postal clásica del final: Kurz tirándose al público.

Es otra etapa, otra era. Hoy es Ale Kurz en su rumbo, en su camino. Pero la familia bordolina, que anhelaba reencontrarse, seguirá acompañando mientras espera un regreso. Alguna vez, Ale dijo que las canciones eran de la gente, y eso quedó demostrado en el Roxy, con un público que cantó, saltó y pogueó casi toda la noche. Mientras Kurz va, acá está la banda.

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