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Folk pegote: el abrazo de The Lumineers a Argentina

The Lumineers llegó a Argentina en el marco de su gira mundial Automatic World Tour entre bailes y abrazos.

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Fotos y Texto: Gentileza Prensa | Sofía Ruscitti |

Al poner un pie dentro del predio se notaba que la noche tenía una estética marcada: la ropa de todos estaba impecable, como si cada uno de los asistentes hubiese seleccionado lo más indie de su vestidor y confeccionado una obra de arte curada. Como si cada uno de quienes estaban allí hubiese hecho el típico Get Ready With Me antes de ir, marcando un clima de época y mostrando un público que ve esta fecha como una experiencia visual más que íntegramente sonora.

La estética no era lo único marcado, sino también la conducta: un predio repleto de parejas que se resguardaban del frío en los brazos del otro, bailaban de la mano, y se cantaban las canciones al oído. 

“Tienen mucha suerte de vivir aquí”

A no confundir el amor con la falta de euforia: apenas comenzaron los acordes de “Same Old Song”, todo el público empezó a gritar y cantar. Wesley Shultz, que ya había alabado al público argentino en otras oportunidades, rápidamente lo volvió a decir: “tienen mucha suerte de vivir aquí”, y la gente enloqueció, de acuerdo con él.

El punto máximo de esta conexión fue en “Brightside”, cuando Wesley decidió que el escenario le quedaba chico: bajó al campo y caminó entre la gente. Lo siguieron con la mirada, escoltandolo, mientras él cantaba a centímetros de sus caras. Sorprendentemente, casi no salieron los celulares de los bolsillos, como si el momento fuera muy preciado o como si la sorpresa no les hubiese dado oportunidad.

No es difícil que ese clima lleve a una sensible como yo a querer derramar un par de lágrimas. Más allá de todo lo que sucedía alrededor, creo que la calidad instrumental de la banda te conmueve de sobremanera. Cada solo de algún instrumento te eriza la piel, y cada nota sonaba con una nitidez sonora impresionante. Esta parte es lo que se llevó el premio de lo más destacado de la noche, llegando a su auge en “Ophelia“. 

Cerca del final llegó un momento que Schultz definió como exclusivo para Argentina; solo para nosotros. En lugar de la típica presentación formal, le cedió el micrófono a cada integrante para que cantara una partecita de “The Big Parade”, acompañados por la ovación permanente del público. 

La noche terminó como empezó: con un ambiente cálido, relajado y quizás un poco más pegote luego del momento compartido.

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