Tom Morello en Deseo Club: revolución de un hombre
El guitarrista inauguró su Latin American Tour mediante su visita a la Argentina y con una presentación arrolladora en Deseo.
Hay ciertos recitales que se esperan con ansias y que tienen la particularidad de movilizar hasta la parte más recóndita del cuerpo, como así del alma, para disfrutar de una velada en tiempos donde la incertidumbre y la oscuridad están al acecho, pero también existe la lucha.
Es así que Tom Morello visitó como solista estas tierras para comenzar su recorrida latinoamericana, que trajo no solo una bomba de rock, sino visitas previas en las que el músico estadounidense se dio el lujo de realizar, como por ejemplo, tener un nuevo encuentro con las Abuelas de Plaza de Mayo. Esta fue la antesala del único show que brindó en Deseo Club, alejado del Centro, para aquellos fans de hierro que lo esperaron con muchas ganas.
El escenario de aquel recinto en el barrio de Villa Ortúzar fue precalentado con la fuerza local de La Mono, el conjunto que lidera Gaspar Benegas -guitarra y voz-, que es secundado por Ramiro López Naguil -batería- y Lucas Argomedo -bajo y coros-, con una selección de tracks provenientes de sus tres discos y su más reciente simple: “Vuelo Sagrado”, publicado en 2025.

Precisión milimétrica como los solos de guitarra que el ex integrante de Rage Against the Machine sabe ejecutar, con puntualidad irrumpió en las tablas para la locura del recinto que rápidamente se llenó de fans y de la potencia que ejercía el músico sobre las seis cuerdas junto a sus coequipers.
“Soldier in the Army of Love” fue la que abrió el juego, aquella canción que el héroe compuso junto a su hijo Roman Morello, publicada en el disco homónimo de 2024. A partir de ese momento, las miradas quedaron fijas en el escenario con cada tema que se sucedió a lo largo de la contundente lista. Un verdadero vínculo inquebrantable entre los seguidores y el artista quedó forjado desde el inicio de la velada.
“Esperé mucho, mucho tiempo para estar con ustedes hoy”, declaró, enfático, antes de seguir con un medley que incluyó a “Testify”, “Take the Power Back”, “Freedom”, “Snakecharmer” y “Ghetto Blaster”. La base de fanáticos mostró evidentes signos de felicidad, mientras las cabezas y las extremidades se agitaban a toda velocidad.

Tras calentar motores, preguntó a la audiencia: “¿Hay alguien aquí que le guste el rock and roll y odie al fascismo?”, con la respuesta colectiva afirmativa llegó el momento de empezar con la fiesta. La potencia que provenía del ex Audioslave y sus secuaces, no dio respiro y desde el campo, se notaba el agradecimiento.
Después de las acrobacias sonoras inconfundibles que Morello realizó en su guitarra -”Secretariat”-, hubo una suerte de impasse con un ambiente más blusero, cuando ejecutó la instrumental “Cato Stedman & Neptune Frost”. En ese clima un tanto más tranquilo, se podía observar la vestimenta del guitarrista, con una gorra que rezaba:“Fate no se cierra” y una remera que tenía el pañuelo blanco de las Abuelas de Plaza de Mayo, como una manera de homenajear las luchas locales, característica que el músico adoptó desde su juventud.
Hubo tiempo para un estreno mundial: “Everything Burns”. El compositor no sólo declaró que es la primera vez que suena en vivo, sino que formará parte de su próximo trabajo de estudio, con fecha y título a confirmar. Los y las allí presentes pudieron disfrutar de un acto que no siempre suele verse de artistas internacionales cuando brindan un show en estas latitudes.

“Keep Going” fue interpretada en solitario, con su guitarra acústica y más tarde vino un cover: “Kick Out the Jams”, de la banda estadounidense MC5, una de las primeras agrupaciones que podría considerarse proto-punk, la cual moldeó las bases de lo que vendría después, pero más 50 años atrás. Así, demostró que las influencias jamás se olvidan.
Siguió un popurrí de sus dos bandas históricas, tales como: “Know your Enemy”, “Guerrilla Radio”, “Bullet in the Head”, “Cochise”, “Like a Stone”, entre otras. Como era de esperarse, el festejo fue generalizado y el saludo a la memoria de Chris Cornell no faltó. Las ganas de escuchar más canciones de esos grupos se percibía entre la concurrencia.
Una versión de “The Ghost of Tom Joad”, original de Bruce Springsteen, continuó al rejunte antedicho, pero para aquellos que se quedaron manija, el guitarrista sacó su as de la manga: “Aprendimos una canción típica de acá”, bromeó, antes de iniciar con la mítica “Killing in the Name”.
El tramo final estuvo preparado con dos covers: “Power to the People”, de John Lennon y el broche para cerrar la fiesta, porque si bien el oriundo de Nueva York sostuvo que hay que seguir luchando contra el fascismo, esta oportunidad se presentó para poder disfrutar un poco. Es así que fue el momento de despedirse con “Rock and Roll All Night”, un clásico de Kiss.
La posición de Tom Morello, desde hace tiempo, no deja dudas de qué lado está parado en este mundo, pero al margen de la lucha que da desde su lugar -y que invita a sus seguidores a seguir-, muestra una relación simbiótica con su arte, a la vez que su show en vivo resulta demoledor.

