Shaila en La Trastienda: El tren del hardcore melódico sigue en marcha
Con la excusa de celebrar las dos décadas de “Mañanas”, el emblema del hardcore melódico local copó San Telmo para ratificar que sus canciones maduraron a la par de su público.
Parecía ayer cuando una banda de hardcore con tintes melódicos irrumpía con prepotencia en una escena que buscaba nuevas identidades. Junto a su presencia, plantaban bandera con un álbum cuya portada mostraba a una persona viajando en tren, una metáfora perfecta del tránsito generacional que se avecinaba.
Dos décadas después, quizás algunos tengan guardado ese CD en una torre acumulando polvo junto a otros discos de la época, desplazado por el consumo inmediato de las plataformas digitales. Pero el verdadero termómetro sigue estando abajo del escenario. ¿Cuántas bandas de la escena independiente se pueden dar el lujo de convocar, veinte años después, a un público dispuesto a revalidar canciones que funcionaron como el único bálsamo posible para sanar los golpes, las palabras y las experiencias de la adolescencia? Eso es lo que todavía logran los himnos de Mañanas (2024).
Para calentar las tablas de Balcarce al 400, la cita contó con la presencia de Lash Out. Los oriundos de Campana desplegaron un set sólido, traccionado por guitarras de clara escuela californiana y un groove marcadamente rockero que preparó el clima ideal, demostrando que el género mantiene sus bases firmes en el circuito bonaerense.


1000 Ilusiones
¿Quién no recuerda la era de Fotolog? Aquellos tiempos donde las redes sociales obligaban a la paciencia y a la síntesis de una sola foto diaria. En ese ecosistema analógico-digital, el usuario /1000ilusiones se convirtió en un faro cotidiano subiendo una imagen por día de Shaila.
Volver el casete en el tiempo a veces funciona como un ejercicio necesario para entender de dónde venimos. Por eso, el primer tramo del repertorio propuso un mapa retrospectivo que visitó las estaciones fundamentales de su discografía: desde la urgencia fundacional de Progresar (2000), pasando por la madurez de El Engaño (2002), hasta la complejidad lírica y sonora de Camino a Idilia (2006) y Nuestras Guerras (2010).
La segunda mitad de la velada entregó el festejo esperado por la feligresía: la ejecución de punta a punta y sin anestesia de Mañanas (2004). Una obra que se mantiene intacta, esquivando el paso del tiempo a fuerza de vigencia y distorsión.












