La noche en que Graham Bonnet gambeteó al Mundial
El icónico cantante británico pasó por Argentina en una velada en la que los clásicos de Rainbow y Alcatrazz convivieron con los cuartos de final de la Selección.
Hay noches donde la pasión no se divide, sino que se multiplica. Cruzar la puerta de El Teatrito en plena jornada de cuartos de final del Mundial era una declaración de principios: el público más selecto eligió la música. Por suerte, la producción entendió la magnitud de la cita y adelantó los relojes. Nadie se iba a quedar afuera de la épica de la Selección Argentina.
La velada arrancó temprano de la mano de Visitantes del Espacio. El trío marplatense plantó bandera con un set de pulso grunge, matizado con una atmósfera oscura y destellos stoner. Inmediatamente después, Renzo Leali y su banda encendieron los motores con una dosis letal de hard rock y metal clásico, coronada por un mix de Led Zeppelin y Black Sabbath. El cierre de los invitados estuvo a cargo de Karkaman, quienes con su ya tradicional y filoso dúo de guitarras dejaron el escenario prendido fuego.


La Voz de los 80´s
Entonces apareció él. Graham Bonnet pisó las tablas con la autoridad indiscutible que solo le pertenece a un frontman de raza. Los años no achican a los gigantes. A pesar de una operación reciente que lo obligó a salir a escena en pantuflas, el tipo revoleó patadas desde su asiento con la energía de un pibe. Secundado por una banda de altísimo vuelo —destacando a su esposa, Beth-Ami Heavenstone, firme en el bajo—, la nostalgia no tardó en volverse presente.
El viaje al pasado comenzó con Rainbow, la escudería que lo inmortalizó. “Eyes of the world” y “All night long” desataron los primeros delirios de la noche. Su banda de primera línea tuvo espacio para brillar: el tecladista Alessandro Bertoni se lució en la introducción de “Lazy”, el clásico de Deep Purple que ya carga con 50 años a cuestas y sigue sonando colosal. Luego llegó el turno de rescatar las joyas de Alcatrazz; allí, tracks como “God blessed video” y “Jet to jet” permitieron que el baterista Kyle Hughes se luciera.
El clímax emocional se alcanzó con la inoxidable “Since you been gone”. Para el tramo final, antes de los bises, la machacante “Assault attack” sirvió como un respiro necesario. Las 22 horas se avecinaban, pero en el reducto de la calle Sarmiento nadie amagaba con retirarse.
El cierre fue pura magia cruzada. Mientras la pantalla del fondo proyectaba el grito sagrado del primer gol de Alexis Mac Allister en el Mundial, la banda detonaba “Too young to die, too drunk to live” y “Lost in Hollywood”. Con el guitarrista Conrado Pesinato dándolo todo contra el vallado, la visita de esta leyenda viviente llegó a su fin, demostrando que el rock y el fútbol comparten el mismo corazón.










