Nicolás Generoso fue parte de distintos proyectos musicales desde el fondo, marcando el ritmo con su batería durante muchos años. En 2021 se decidió a dar un paso al frente, con sus canciones y su voz, liderando el proyecto llamado Sinoide.
“Fue un proceso de confianza y crecimiento, de entender que si querés algo, lo tenés que salir a buscar”, rememora acerca de todo ese cambio que hoy lo encuentra con un álbum de estudio, La última Memoria (2023), y en la víspera de un importante concierto en Marquee, el histórico local del barrio de Villa Crespo, el próximo sábado 5 de abril.
“Estoy con mucha emoción y ansiedad”, reconoce Nicolás, mientras halaga al reciento de Scalabrini Ortíz 666: “El Marquee tiene una vibra especial, es un lugar donde pasaron grandes artistas, un escenario con historia y eso te obliga a estar a la altura. Estamos preparando un show que no solo suene bien, sino que también se sienta como una experiencia, que te lleve por distintos estados”.
―¿Qué fue lo que te motivó a decidirte a dar el paso al frente y consolidarte como cantante y compositor?
―Siempre sentí que tenía cosas para decir y que la música era el mejor lenguaje para hacerlo, creando un universo propio. Desde muy chico me imaginaba la música más allá de las canciones: cómo suenan, qué imágenes evocan, qué sensación dejan en el aire. Pasé por varias bandas como baterista hasta que nos separamos con la última, ahí decidí dejar la batería y dar un paso al frente, cruzar el fuego.
―¿Cómo fue la grabación de “La última memoria”?
―Fue como armar un rompecabezas. Tenía el nombre, el concepto y las canciones fueron apareciendo. Algunas nacieron en un teclado a las 2 de la mañana, otras inspiradas en películas, como la que le da título al álbum, y el resto después de salir de la sesión de mi psicóloga. Desde el principio quise que el disco tuviera una identidad clara, que cada canción tuviera su propio color, pero que al mismo tiempo todo el disco se sintiera como una historia completa. Trabajamos en el sonido con Martín Celi, el productor, buscando el equilibrio entre lo electrónico y lo orgánico, lo emocional y lo bailable. Buscaba un sonido que tuviera la elegancia del pop, lo filoso del rock y la profundidad del beat de la electrónica.
―¿Cómo ves hoy al álbum dos años después de su lanzamiento?
―Sigo sintiéndome identificado con cada canción. Es un disco que hizo que gente que no me conocía conectara con lo que hago y eso es lo más importante.
―¿Estás componiendo cosas nuevas?
―Sí, estoy trabajando en nuevas canciones y empezando el proceso de producción del próximo disco. Ya tengo el nombre y la idea que lo va a atravesar. Quiero expandir lo que hice en “La Última Memoria”, explorando nuevos sonidos.
“Sinoide es una invitación a sumergirse en canciones que transitan entre lo nocturno y lo emocional, lo real y lo onírico, atravesadas por el pulso del rock, el pop y la electrónica”, resume Nicolás a la hora de contar acerca de su proyecto, y concluye: “Buscan combatir el bombardeo de lo real, la fragilidad de los recuerdos y cruzar el fuego”.
*Sinoide se presenta el sábado 5 de abril a las 21 en Marquee Session Bar (Av. Scalabrini Ortíz 666, CABA)