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Boris Bilbraut vuelve a Argentina: “Uno crea ese mejor lugar”

Tras 22 años en Cultura Profética, el músico puertorriqueño abre una etapa solista con Un Mejor Lugar (2026). Antes de tocar en Rosario, Mar del Plata y Buenos Aires, conversó con El Bondi sobre la pandemia, el reggae, la industria digital y la necesidad de seguir haciendo música.

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Fotos y Texto: Gentileza Prensa | Malena Adandía |

Durante más de dos décadas, Boris Bilbraut fue una de las voces y pulsos reconocibles de Cultura Profética. Baterista, cantante, compositor y miembro fundador de la banda puertorriqueña, etapa que cerró en 2018 para comenzar a proyectar su carrera solista. El camino no fue lineal ni sencillo: cuando estaba por salir de gira, la pandemia frenó sus planes y lo obligó a reordenarse en una industria que ya venía transformándose. 

Hoy regresa a la Argentina con Un Mejor Lugar (2026), un disco con el que busca conservar la esencia del reggae que lo acompaña desde hace más de treinta años sin convertirla en una fórmula: “Estoy súper contento de estar aquí en Argentina. Estrenar este material acá es súper contundente por la situación que está pasando pero también por la acogida y el cariño de la gente”.

“Uno crea ese mejor lugar”, resume. Ese movimiento, seguir, cambiar y no quedarse quieto, atraviesa toda la charla con El Bondi.

De Cultura Profética a un camino propio

-Hay muy buenas colaboraciones en este disco, hay invitados de Argentina también. Después de haber estado tanto tiempo y haber salido de Cultura, ha sido el próximo paso que me tocaba: seguir mi carrera de músico, pero como solista. Por haber salido de la banda no iba a dejar de trabajar como músico; este ha sido mi trabajo por más de treinta años. Creo que la gente se merece seguir escuchando mi voz, mi música y lo que tengo para aportar a la escena del reggae en Latinoamérica y en el mundo.

–¿Qué fue lo más difícil de construir esa identidad artística propia?

-Lo más difícil fue el momento en que el mundo entero se detuvo: la pandemia. Ahí hubo una reestructuración de la industria completa. Y nosotros como músicos tuvimos que reinventarnos, ver cómo salir, porque aunque tuvieses el nombre, los premios, toda la trayectoria, la pandemia era algo que te podía tragar. Yo estaba a punto de salir de gira, tenía fechas en Orlando y Panamá, y tuve que postergar todo. Hasta que pasó la pandemia, todo se frenó y hubo que reformatearse de nuevo.

–¿Un Mejor Lugar habla un poco de ese momento también?

-Sí, habla de ese momento porque es una transición y uno crea ese mejor lugar. Creo que ese mejor lugar es donde tú te encuentras y te sentís bien. Después de haber salido de ahí, tenía que buscar un mejor lugar, pero dentro de mí y dentro de lo que estaba haciendo, para brindarle a la gente algo bueno y sólido.

–¿Qué cambia a la hora de componer cuando el proyecto lleva tu nombre?

-Cuando estás de solista, las ideas principales y el macro del proyecto salen de una cabeza. Puedo tener músicos que me ayudan a crear y a terminar un tema, pero sale de mí. Ya tengo un estilo, una carrera y una trayectoria, y la gente también va a buscar algo de eso. El desafío es evolucionarlo con el pasar del tiempo sin perder la esencia.

Reggae, plataformas y la vigencia del mensaje

–¿Cómo sentís que evolucionó el reggae latinoamericano desde los primeros años de Cultura Profética hasta hoy?

-Evolucionó bastante en el nivel comercial. Todos los grupos tienen que buscar una manera de mover su producto y no hay forma de hacerlo sin comercializarlo. También cambió el público: las tendencias de hoy son distintas a las de hace ocho años y la industria era otra, todo es completamente diferente. Ahora uno tiene que saber trabajar con las plataformas, las playlists y todo ese tipo de cosas. Cambió la industria y también cambió el oído de la gente. La música tiene ciclos y hace falta balance: no todo el tiempo es música de protesta ni todo el tiempo es música de discoteca. Hay música para todo.

–¿Qué ventaja y qué desventaja encontrás en la industria musical digital?

-La ventaja es que, si sabés organizarte y trabajar las plataformas, podés tener un buen resultado. Al igual que podés tener un gran material y, por no saber difundirlo por los canales correctos, no llegar a donde querés. Y no necesariamente tiene que ver con dinero: tiene que ver con llegar a la gente. La industria ahora mismo es un arma de doble filo. Uno tiene que saber moverse y tocar puertas. Ya no estamos en los tiempos de Motown; hay que aprender a moverse dentro de la industria musical digital.

–En ese contexto, ¿qué temas de la actualidad sentís que necesitan encontrar un lugar en las canciones?

-Estamos pasando por un ciclo social bien fuerte: estamos casi al borde de una Tercera Guerra Mundial, la inflación en todas partes del mundo, el abastecimiento de alimentos, las catástrofes cada vez son más grandes. Hay temas que a veces se abandonan, pero las cosas siguen pasando y la gente se distrae. A lo mejor una persona o un grupo no tiene el poder de mover el mundo completo, pero si no se empieza a hacer algo nunca vas a saber el resultado. Desde el reggae y desde mi conciencia como ser humano, no puedo dejar que esas cosas pasen desapercibidas.

–Cuando escuchás canciones que compusiste o interpretaste hace veinte o treinta años, ¿seguís conectando con esas ideas?

-Sí, sigo conectando porque la música que se construyó con Cultura y la que estoy construyendo ahora tiene vigencia. Es música como la de Bob Marley, Silvio Rodríguez o Soda (Stereo), que perdura a través del tiempo y de las generaciones por el mensaje. El mundo cambia, pero muchas situaciones siguen siendo las mismas: hay pobreza, falta de educación y problemas que vuelven. Por eso hay cosas que todavía necesitan ser dichas.

“Quiero Hablar”, volver sobre la historia y regresar a Argentina

Entre las canciones que Bilbraut decidió revisar aparece “Quiero Hablar”, tema incluido originalmente en Diario (2002), de Cultura Profética. Más de dos décadas después, la canción vuelve en una etapa en la que el músico insiste en que la conciencia no puede quedar relegada por el ritmo cotidiano.

–¿Qué te llevó a volver a interpretar “Quiero Hablar”?

-“Quiero Hablar” fue un tema que, cuando salió, fue de promoción en Costa Rica y llegó al número uno en radio. Me acordé de ese momento y pensé que era uno de mis temas fuertes, y que quería renovarlo, darle otro giro y actualizarlo. Seguimos viviendo en el mismo ciclo: el mundo sigue pasando por muchas de las mismas cosas. No podemos parar de hablar y de demandar. A lo mejor no tenemos el poder de cambiarlo todo, pero sí tenemos el poder de crear conciencia para que ciertas cosas no sigan pasando.

–¿Qué puede esperar el público de los shows en Argentina?

-Van a tenerlas canciones que siempre he tocado de Cultura, y también un repertorio completamente nuevo con canciones de Un Mejor Lugar. Las canciones de (Bob) Marley, que tampoco pueden faltar en mi show. Y, sobre todo, la buena energía que traigo desde Puerto Rico. Llevo mucho tiempo sin verlos y estoy emocionado. Espero encontrarme con gente que no veo hace años y estar un rato haciendo música acá en Argentina, haciendo buen reggae.

La gira argentina tendrá tres paradas: 9 de octubre en Renfi, Rosario; 11 de octubre en el Teatro Auditorium de Mar del Plata; y 16 de octubre en The Roxy Live, Buenos Aires. El recorrido será la presentación local de Un Mejor Lugar (2026) y, al mismo tiempo, un reencuentro con el público que acompañó buena parte de su historia junto a Cultura Profética.

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