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Quebraditos: “No es casual seguir en esto durante casi 30 años porque para mantenerlo hay que sentirlo”

El cantante y guitarrista Nico Andreu conversó con Revista El Bondi tras su presentación en Vorterix por el festejo de sus 28 años de trayectoria.

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Casi tres décadas separan el nacimiento de Quebraditos, banda punk rock que tuvo su epicentro entre los barrios de Caballito, Boedo y Parque Chacabuco, cuando un grupo de amigos liderados por Nicolás Andreu, abordaron dicho estilo con líricas que cubren temáticas como el amor, el desamor, las problemáticas de la vida y hasta el suicidio. 

Desde su origen, el grupo no paró de crecer: con el primer EP Nunca fui muy popular (2003) hasta su último simple de estudio, Arruinarlo todo (2026), el catálogo incluye varios discos grabados en vivo, como el último de ellos -en formato doble- En vivo Vorterix 27 años (Lado A y B), publicado en junio pasado y, por supuesto, álbumes como México y Boedo (2007), el emblemático Necropsia de un infortunio (2022) y el más reciente larga duración, Club de corazones solitarios (2025), entre otros.

Revista El Bondi conversó con el guitarrista, cantante y cerebro del grupo, quien repasó diversos aspectos en el discurrir de la historia de la agrupación, como aquellos que encontraron en este tiempo, “un amor desconocido por todo lo que estamos haciendo, una fuerza de voluntad terrible para sostener un proyecto durante casi treinta años, explica el frontman, a la vez que agrega: “entender que no me equivoqué en el camino, porque hay que laburar un montón”. Entonces, todo ese trabajo y la experiencia que acarrea resulta en que “recién ahora estamos empezando a disfrutar de todo este recorrido, porque a veces se hace difícil con lo que implica llevar esto adelante, recién ahora encontramos esa madurez”, reconoce.

Ante la pregunta acerca del insoslayable aprendizaje en la travesía autogestiva, el vocalista reconoce que “la máquina ya está aceitada, tenemos un gran equipo de laburo de cinco o seis personas con las que vamos a todos lados, ya sabemos lo que tenemos que hacer”. Esto, lógicamente, contrasta con los inicios en los que ir a tocar sin sonidista, ni stage o iluminador, entre otros asistentes, implicaba presentarse y ocuparse de todo lo que ocurría debajo del escenario, lo que hacía más difícil concentrarse solamente en el show. 

Estamos en este camino durante tanto tiempo porque evidentemente no encontramos otra manera de hacer las cosas”, explica el guitarrista y en ese andar el proceso de trabajo no queda relegado a los recitales, sino que incluye grabaciones de sus discos en su estudio propio y casi no existen límites para empezar a grabar una canción. 

De esta manera, adquirieron un ritmo con una fuerza imparable: “hace un año nos volvimos locos y decidimos sacar tres discos en seis meses e hicimos eso”, y amplía: “nuestro último lanzamiento es una canción que se llama ‘Arruinarlo todo’, que la hice en un mes”. Así las cosas, aplican el famoso sello punk “DIY” -sigla en inglés de “Hacelo vos mismo”-: “nosotros hacemos desde las composiciones hasta las masterizaciones, está buenísimo porque no hay límite y no está bueno porque no se termina más”, confiesa en tono chistoso.

El punto de inflexión, los shows y los fans

En el 2022, publicaron un registro que cambió la historia del grupo: Necropsia de un infortunio, el cual fue un trabajo conceptual en el que se trata la temática de la salud mental, vinculado al suicidio y todas aquellas eventualidades que puede vivir una persona en una situación así.

Cuando sacamos ese disco estábamos hacía mucho sin grabar y nos dio vuelta totalmente, creció muchísimo la convocatoria y nos posicionó en un lugar muy lindo”, rememora el compositor y agrega que “después de eso publicamos un show en el Vorterix que hicimos el año pasado con 45 temas y sacamos Club de solitarios corazones, que lo hicimos en noviembre del 2025”. Esa suerte de aceleración en la producción de álbumes cada año y medio aproximadamente, según cuenta contento el músico, es innegable con las herramientas que actualmente poseen.

Los recitales también tuvieron un cambio, desde los lugares en donde tocaban para unas veinte personas hasta la actualidad: “tenemos la suerte de que la gente nos acompañe”, reconoce el artista. El cambio tecnológico ayuda, para poder escucharse “como si fuera un disco” y eso impacta profundamente en la confianza al momento de brindar un show, como el ya mencionado en el predio de Colegiales o en cualquier otro, donde no solo la cantidad de temas, sino la calidad del concierto repercute en que “la gente pueda venir, sienta que valga la entrada con lo que cuesta hoy pagar un ticket y moverse hasta un recital”, remata el cantante.

También han cosechado unos cuantos seguidores en el exterior.

-Tuvimos la suerte de ir a México cuatro veces, que es una locura, cuando nosotros acá te llevábamos a veinte personas. Fuimos por primera vez en el 2010, allá hicimos recitales para 800 o 1000 personas. No existía el internet como lo conocemos hoy: no había WhatsApp, arreglamos todo por mail y quisimos arriesgarnos, éramos más jóvenes e inconscientes, pero nos mandamos porque nos estaba esperando un montón de gente allá. Realmente es impresionante lo que es México para las bandas argentinas, nosotros estamos muy agradecidos. También pudimos ir a Chile, a Uruguay y obviamente, la Argentina la hicimos desde Jujuy hasta Ushuaia.

La escena actual

Con semejante trayectoria surge la pregunta acerca de lo que se ve en hoy día en el punk rock y el frontman señala que “está resurgiendo y estamos viendo varias bandas de pibitos de 15 a 18 años, hay un circuito enorme”, y continúa, “sé que no somos lo más difundido o lo más concurrido, pero tenés propuestas por todos lados, de lunes a lunes vos podés ir a ver una banda punk rock en algún lugar”, remata. 

Lo antedicho contrasta con la idea de que el piberío no escucha rock, sino lo contrario. “Nosotros tenemos suerte porque vienen los padres con los hijos o abuelos con los nietos, tenés gente que nos venía a ver hace 25 años y hoy tiene 2 pibes”, dice, a la vez que añade: “por eso nosotros siempre tratamos de hacer en el año una o dos fechas ATP, para que puedan venir los chicos y por eso hicimos esto del Roxy, que es +7 años. Se arma una cosa hermosa porque vienen con cartulinas, nos hacen dibujitos, todo por culpa de los padres que los vuelven locos”, explica.

Los planes del futuro

Después retomarán la ruta para recorrer el interior del país: el 12 de septiembre visitarán por séptima vez Río Gallegos, donde el líder destaca que el aguante de la gente es tremendo; más tarde, el 17 de octubre, estarán en Neuquén. 

Además, tras festejar los 28 años de carrera en el Roxy -celebrado en julio pasado- más el lanzamiento del disco en vivo, con la reciente edición de un simple nuevo y ante la pregunta de un sucesor del álbum editado en 2025, actualmente continúan trabajando porque “siempre hay canciones dando vueltas y puede ser que antes de fin de año saquemos un disco o el año que viene, nunca se sabe”, adelanta Abreu.

Ese ahínco en la producción se vincula, innegablemente, con la amistad que aglutina a los integrantes: “ya somos familia con todo lo que eso incluye, porque es una relación humana como cualquiera, pero en pos de poder mostrar el arte”, dice. Existe, entonces, una retroalimentación con el público que se genera en cada recital, al tener un resultado positivo, sirve como combustible para volver al estudio y, lógicamente, continuar con los recitales. 

Por eso estamos tan contentos, tenemos una muy buena conexión con quienes nos vienen a ver, siempre estamos abajo, antes o después de tocar”, comenta respecto de ese vínculo con los seguidores y completa la idea: “lo más probable es que llegues a un reci nuestro y nosotros estamos en la puerta, la verdad es que pegamos una onda terrible con la gente, se ven banderas, están todos locos”.

¿Te imaginás haciendo otra cosa?

-No. Siempre hablamos de esto con los pibes, hay veces que querés tirar la toalla porque las cosas no siempre salen como uno quiere; otras, ya estás cansado de ir a tocar, de comer mal, salir de gira y dormir en el aeropuerto, aunque también es hermoso. Entonces eso me mantiene en el camino, porque no es casual seguir en esto durante casi 30 años porque para mantenerlo hay que sentirlo; tenés que abrazar la idea de vivir de esta manera. 

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