Tano Romano: “La H No Murió pudo cerrar la grieta del metal”
La H No Murió graba álbum en vivo en un año en el que se celebran los 35 años del emblemático “Ácido Argentino”.
En un año en el que se celebran los 35 años del emblemático Ácido Argentino, La H no Murió se dispone a grabar álbum en vivo el próximo sábado 22 de agosto en el Estadio Malvinas, para inmortalizar este gran presente que recorre su historia. Ocasión perfecta para charlar un buen rato con Antonio Tano Romano, histórico guitarrista de Hermética y Malón, protagonista principal de esta gran propuesta.
“Va a ser una fiesta que también se transforma en un homenaje por la partida de Pato, lo vamos a recordar todo el show y de acá en adelante todos los que amamos a Hermética lo vamos a tener siempre presente”, explica el Tano y sentencia: “en un asado o en cualquier reunión donde suene una canción de Hermética van a estar siempre Pato y Ricardo”.
La partida repentina hace pocos días de Pato Strunz (quien también durante un tiempo fue parte de La H no Murió) fue un golpe duro para el mundo del metal y ni hablar para sus más cercanos. “Uno toca las canciones y la gente corea ‘Ricardo no murió’, ahora el canto será también Pato. Uno ve los posteos, los comentarios y se emociona. Pato fue un referente para muchos músicos, cuando él entró a Hermética le dio otra onda a la banda, era lo que estábamos necesitando, un músico muy importante en la escena metalera. Lo vamos a recordar poniendo el corazón y todo el sentimiento ahí, que es como a mí me gustaría que me recordaran”.

El pasado es el presente
Desde los primeros conciertos en que La H no Murió subió a las tablas se pudo ver algo bien claro: por un lado, las ganas infinitas de la gente por escuchar las canciones, y por el otro el sentir que más allá de la nostalgia y el pasado, la banda está funcionando en el presente.
“Nos pedían temas de Hermética en los shows de Malón y cuando sonaban era una fiesta. Todos necesitábamos algo más que dos o tres canciones y esto que se nos ocurrió encajó perfecto”, reconoce el guitarrista y recuerda cuando celebró sus 25 años con la música en 2010:
“Esto fue antes incluso de la vuelta de Malón, ya veía yo estas cosas, es que uno nunca deja de tocar las canciones que son parte de su historia. En aquel Teatro Flores hubo muchos músicos invitados y sonaron muchas canciones de Hermética y Malón. Había mucha gente joven sumada a la movida”
Ya con La H no Murió todo cambió: “éramos tres integrantes de Hermética y eso nos abrió muchas puertas, nos llamaron de las provincias y de Latinoamérica, ahora también España. Asi es nuestra vida, amamos hacer esto y donde nos llaman para tocar vamos”.
-El pasado se transforma en el presente.
-Es que pasaron tantos años que cambiaron muchas cosas, principalmente el sonido de las canciones. Yo tocaba con mi Ionic y mi distorsionador. El guitarrista de Pappo una vez me felicitó por cómo sonó mi equipo y mi guitarra, pero también me dijo que no entendía cómo hacia sonar eso asi porque ni sus padres habían tocado con ese equipo (risas).
-Ahora todo es distinto.
-Hoy que pasaron tantos años y tenemos otro equipamiento, si bien lo dábamos todo antes, no era el mejor sonido. Hoy sonamos de otra manera, los veteranos que nos vieron en otras épocas pueden notar la diferencia, y los pibes ya nos escuchan con un sonido buenísimo. Después hay que ensayar y tocar bien, claro, porque los pifies también van a sonar mejor (risas).
-Y qué actuales son las letras…
-Estaría bueno que sean un recuerdo de cómo se vivía 35 años atrás y no que se diga “esto que se vivía antes es lo mismo que se vive ahora”. Era mejor que fuera un lindo recuerdo y no que sigan pasando las mismas cosas.
-Hermosa lucidez la de Ricardo para relatarlo todo.
-Ricardo siempre quería que las letras fueran clave y yo quería que la música sea dura, riffs potentes. Claudio en el escenario era una bestia y también impuso esa presencia. Y Pato con la batería le dio ese toque con ese doble bombo, tan claro y ajustado, los bombos con los riffs iban de la mano y sonaba todo recontra preciso. Hicimos muchas cosas lindas, logramos lo que queríamos, una banda poderosa con letras increíbles y una imagen con la que todos los pibes de esa época y de la actualidad se sienten identificados.
El fin de la grieta
“Estamos felices de poder parar esa grieta que existió en la separación de Hermética entre Malón y Almafuerte, que muchos por una pavada que no tenia nada que ver con ellos, no se permitían ir a un show de uno y de otro”, asegura. “Pudimos cerar la grieta del metal”.
“Las dos bandas fueron grandes bandas y hubiesen disfrutado de ambas. Las canciones de Hermética, con esta idea que tuvimos de hacer La H No Murió lograron eso, que se vuelvan a juntar amigos metaleros de distintos lugares que se encontraban en un show de Hermética y dejaron de encontrarse. Acá no hay ni Malón ni Almafuerte, hay encuentro. Además, pasó mucho tiempo y bajaron todos un cambio. De esto se trata, disfrutemos la vida, ahora pasó lo de Pato, no hace mucho pasó lo de Ricardo. Hoy estamos, mañana no sabemos”.
-El inevitable paso del tiempo.
-Vamos a tener que vivir esos feos y tristes momentos, despidiendo a gente de toda la vida con quienes compartimos muchas cosas, o a lo mejor nos están despidiendo a nosotros. Disfrutemos la vida, somos tipos de 60 años, te puede pasara a una edad joven como a Pato que era un tipo sano, no vivió esas épocas que vivimos con Hermética, Pato no estaba en eso, pero a cualquiera le puede pasar. Quedaran los lindos recuerdos y las cosas vividas.
-¿Cómo vivían ustedes esa división entre bandas?
-Si bien nosotros no llevamos a esa división obviamente lo veíamos. Se armó un Boca-River y lamentablemente no sirvió para nada, ni para el heavy metal ni para la gente, que no se permitió disfrutar cosas muy lindas que pasaron con las bandas. El que no fue a aquel regreso de Malón, por ejemplo, se perdió un momento re lindo y re heavy metal en el que todos disfrutamos de un momento inolvidable.
Los buenos viejos tiempos
“La piecita que era la sala de ensayo sigue estando acá donde estoy yo, y en el patio grabamos nuestro primer demo con Cerbero, con un cassette y un centro musical con dos micrófonos que tenían que captar toda la banda y en lo posible sonar como Black Sabbath”, cuenta con nostalgia y alegría el Tano, mientras recuerda que aquel cassette lo mandaban al programa Cuero Pesado: “soñábamos con que lo pasaran en la radio”.
Willy Caballero y Carlos Kuadrado son familia para Romano. Con Cerbero se compraron sus primeros instrumentos, incluyendo la histórica guitarra Ibanez, comprada en 1980, que seguimos viendo hoy en día arriba de los escenarios. “Va a estar en el Malvinas, claro. La usé con Hermética, con el primer disco de Malón, todas esas canciones se grabaron con esta guitarra. Ahora sale conmigo al escenario porque juntos compusimos todas estas músicas y vivimos todos esos momentos. Es parte de mi historia. Cuando me ven que toco con otra guitarra la gente la extraña”.
-¿Cómo llegaste al metal?
Había una banda del barrio que tocaba en algunos cumpleaños o reuniones, temas de los Beatles, Creedence, Vox Dei. Carlos, un vecino, era el guitarrista. Yo empecé a ir a la casa y ahí conocí lo que era una guitarra, yo tenía 14 años y ellos tenían dos o tres años más que yo. Ponía los discos en el combinado del padre y se ponía a tocar y cantar arriba, re grosso, para mí era un ídolo.
-Te llevó por el buen camino.
En un momento la guitarra criolla con la que tocaba pasó a ser mía, él la vendía, pero yo no podía comprarla porque era chico, mi vieja tampoco podía y un tío me la compró. Horas y horas tocando en la vereda de mi casa, sentado en el umbral, la gente pasaba mil veces y yo seguía ahí. Empecé a sacar canciones que ellos tocaban enfrente, sin ser parte de la banda tocaba con ellos.
-Los primeros pasos.
-Después escuché Deep Purple y me llamó la atención, me gustaron esos solos de Blackmore, pero pensaba que eso iba a ser imposible de tocar para mí. Después escuche Zeppelin. Empecé a conocer guitarras, la Fender de Blackmore, el modelo Stratocaster, la Les Paul Gibson de Jimmy Page. Hasta que escuché Black Sabbath, ahí hice un click, me gustaba ese sonido, esos climas, esa oscuridad. Además, le veía mas posibilidades de poder tocar esas canciones que las de Deep Purple.
-¡Era por ahí!
-Un año después ya empecé a laburar y nos conocimos con Willy en una fábrica, nos gustaba a los dos la música, el rock pesado. De heavy metal todavía se hablaba poco hasta que aparecieron Maiden, Judas Priest. A Willy le gustaba la batería, a mi la guitarra y decidimos armar nuestra primera banda con una criolla y unas latas de pinturas.
-¿Más o menos que años eran?
Eran los finales de los ’70, empezaron a entrar los primeros grabadores, porque antes no teníamos, y al poco tiempo entraron instrumentos importados. Pudimos juntar guita, me rajaron de un laburo y con esa guita me compre la ibanez. Willy pudo untar guita y se compró una Pearl con un bombo de 24 que era gigante, era un quilombo conseguir los parches. Asi como la compramos, la armamos y ya queríamos tocarla. Lindos momentos y mucho amor, la música la llevamos en el corazón. A veces tenés un pariente musico y ya de chico podés mamar eso, en mi caso no había nadie. si no lo conocía a Carlitos capaz nunca me hubiera metido en la musico.
-¿Ya ibas a ver shows por esos tiempos?
-Se habían empezado a hacer recitales, uno se llamaba 10 mil wats, tocaban bandas, las más conocidas eran V8 y Bloque poque habían llegado a grabar discos, lo que era imposible en ese entonces. Con Cerbero participamos de un festival de una rockería, Killer Trip, en All Boys, que duraba tres días. Un día de esos tocó Ricardo con Letal sin h, creo que estaba Juanchi de Los Pericos también
-¡Claro, el momento metalero de Juanchi!
-¡Sí! También recuerdo un festival en un galpón que estaba en la cancha de Excursionistas y ahí cerramos con Cerbero porque el dueño de la rockeria era del barrio y fanático nuestro. Armamos un show increíble, no hay registros, pero hicimos una obra teatral, porque era música oscura. Hicimos un tema que se llamaba “Brujas” y arrancamos con una obra de teatro que enjuiciaban a una bruja a morir en la hoguera.
-Ah, todo un flash.
Armamos una tarima de dos metros para la batería y abajo había una chica que actuaba como bruja atada en un palo y teníamos que hacer el fuego, no pensábamos en nada, Hicimos unas canaletas en chapa donde pusimos alcohol y cuando gritaba la bruja, Pichín, que era el verdugo, prendía fuego la canaleta y arrancaba el show. Después lo apagaban todo rápido, todo bien casero, hecho por amigos albañiles. Yo me ponía a un costado y la idea era que las luces apuntaban ahí y el resto no se veía, yo estaba escondido y supuestamente no me veía nadie, pero capaz me vieron todos. Eran todas imaginaciones nuestras. Lo lindo era eso, lo que uno se imaginaba.

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