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Las Pelotas en Vorterix: estamos sonriendo

Las Pelotas presentó su nuevo álbum “Sin la Piel” con un doblete en Vorterix y entradas agotadas. Vigencia, clásicos y calidad.

Publicado

Fotos y Texto: Mara Moreno | Sergio Visciglia |

Las Pelotas es una banda hermosa. Después de tantos años, tanto camino recorrido y un Bocha Sokol inolvidable que extrañamos mucho, siempre estarán los que quieran estar y son tantos que emociona.

El nuevo trabajo Sin la Piel es otro capitulo más de esta era pelotera, con esa conjunción perfecta entre calidad y calidez. Ya nos esperamos (¿o sí?) como novedad algún tema de esos bien oscuros y arengadores: en este trabajo hay calma, reflexión y en este caso, sí, varios reggaes.

Tanto más

El público agotó Vorterix en su primera función del miércoles 7 de octubre. “Cuando ves alrededor” abrió la noche y las novedades, pero los clásicos arremetieron al toque con “Qué podés dar”, “Basta” y “Ya no estás”.

La cita era para escuchar el nuevo material, pero el público, ante bandas tan históricas, quiere mucho de aquello que lo hizo ser feliz en los años mozos. Los +35 fueron a eso. Así y todo escuchan con atención, pasión y hasta ya cantan varias de las flamantes canciones.

“¡Acelerá, Germán!”, grito algún ansioso en un bloque que mezcló novedades con clásicos tranquilos como “Víctimas del cielo”, “Cómo se curan las heridas” o “Personalmente”. En estos dos últimos, Daffunchio sorprendió y se mandó al medio del campo de Vorterix a cantar con su gente. El final de “Personalmente”, entonces, con el típico aplauso de todo el lugar, terminó siendo antológico.

Luego de la ya no tan novedad de “Es clara” y la vieja “No me acompañes” (de Todo x Un Polvo, 1999), asomó el siempre necesario y disfrutable bloque reggae. “Los dos” y “Tanto más” se metieron de lleno en el corazón pelotero, tanto que el público ya sumó la melodía de los vientos al clásico arengue que nos tienen acostumbrados canciones como “Si supieras”, que también sonó y generó uno de los grandes momentos de la jornada.

El final previo a los bises tuvo al temazo “Esperar el tiempo”, a la gente cantando “so, so, so, soy un pato”, a la cada vez más festejada “Hasta el fondo del río” y a la siempre actual “Esperando el milagro”.¿”El que no salta es un inglés” o “el que no salta votó a Milei“?. Un poquito de esto, un poquito de aquello. El canto de la gente se dividía, pero se unió con “la patria no se vende”.

Las Pelotas suena impecable. Es un placer escuchar una banda tan firme, con un enérgico Gaspar Daffunchio en guitarra cuyo estilo hace acordar a los más viejitos a papá Germán de la época de Sumo.

Día feliz

Gabriel Dahbar en escena y el espíritu del Bocha presente para bailar con “Veoyover” y cantar con fuerza, bronca y lágrimas “Día feliz”. Dónde habrá un helicóptero para el muñeco que tenemos ahí hoy, ¿no?

El hitero “Será” precedió al final con “Capitán América” y un Donald Trump desafiándonos en la pantalla. Todos queríamos más, pero la música de fondo nos cortó el chorro y obligó a empezar a retirarnos.

Sonó a poco para los que fueron a buscar muchos más temas de los de siempre.¿Y Bombachitas? ¿Y Shine? Bueno, las tocaron al día siguiente., ja.

Sonó a perfección para lo que era la propuesta, más que bienvenida para una banda legendaria: un nuevo trabajo discográfico más, nuevas historias que se agregan a tanta agua corrida bajo el puente. Y la que falta por correr. Brindando por Nada se llamaba aquel álbum de 2016. Hoy brindamos por todo esto y mucho más. ¡Salud, Las Pelotas!

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