The Rasmus: “No queremos ser una banda que sólo toca viejos clásicos”
Entrevista mano a mano con Lauri Ylönen, el frontman del conjunto finlandés, en la previa a su visita al Teatro Flores, el próximo 4 de noviembre, en el marco de su Weirdo Tour, mediante el cual presentarán oficialmente su último trabajo.
Pasaron más de tres décadas y media desde que The Rasmus se formó en Finlandia, cuando la mitad del grupo todavía estaba en la secundaria: el cantante y principal compositor, Lauri Ylönen y el bajista Eero Heinonen, son los miembros fundadores que se mantienen hasta la actualidad, luego de cambios de integrantes diversos, siendo el más reciente la incorporación de la guitarrista Emilia “Emppu” Suhonen, y la formación actual la completa el baterista Aki Hakala.
Su consagración a escala global llegó con su quinto disco, Dead letters (2003), en el que se incluyó el corte difusión “In the shadows” que no paró de sonar en las radios y de rotar con su videoclip en los canales de música durante aquellos primeros años de los dos mil. Pero, como suele decirse, ‘mucha agua pasó bajo el puente’ y en la actualidad se encuentran con la presentación de su undécima placa: Weirdo, que vio la luz el 12 de septiembre del 2025.
Por esa razón realizarán su séptima visita a la Argentina, luego de presentar a su antecesor –Rise (2022)- hace tres años. Como adelanto de su recital en el predio de Flores, Revista El Bondi habló con el frontman que remarcó, entre otras cosas, sus altas expectativas por tocar en nuestro país y en la región, lo que sucederá después de recorrer sin parar durante dos meses en Estados Unidos y Canadá.
En esta conversación, además, hubo reflexiones acerca de su último trabajo de estudio, las influencias musicales que al día de hoy marcan las decisiones artísticas, su actualidad como banda, los nuevos seguidores, el hecho de no quedarse como un grupo que sólo se queda en la nostalgia y hasta su posición en relación a la llamada inteligencia artificial.
-¿Cuál es la chispa que encendió a ‘Weirdo’?
-El concepto -que es una manera coloquial en inglés de referirse a alguien como raro o rara- estuvo dando vueltas siempre. Desde el principio de la banda es un tópico con el que lidié. Siempre me consideré como un niño raro, pero feliz. Cuando era adolescente, iba a la escuela con una vestimenta muy especial y llevaba el pelo rosado con cuernos, además de camisas raras, incluso un vestido. Era una especie de pequeño anarquista, una forma de mostrarle a la gente que no se tome tan seria a sí misma y de no juzgar a los demás tan fácilmente: somos todos individuos diferentes y eso es hermoso. No intentes esconderlo, sólo sé vos mismo: éste es el mensaje principal de The Rasmus durante 30 años de existencia.
-¿Y cómo se plasmó eso en este disco?
-Este último álbum tiene un par de canciones que hablan acerca de este concepto y es muy popular entre los fans. La gente ha sentido con profundidad que este tópico le está hablando, incluso, escuché historias de personas que nos cuentan que se han sentido como outsiders. Entonces, el hecho de escuchar nuestra música y formar parte de la comunidad de la banda les ayudó a lidiar con eso. Es realmente hermoso recibir esta devolución, porque siempre creí que lo que sea que hagas en tu vida, aunque sea pequeño, enviará una señal al universo para que la encuentren otras personas y, obviamente, nuestra música alcanzó a millones de personas que se descubrieron entre sí e hicieron amistades de por vida. Es como que cualquier cosa que hagas tiene sus consecuencias, creo en este tema del karma, en lo bueno, lo malo y que deberías prestar atención a tus actos.
-Este trabajo es más crudo en comparación con el anterior. ¿Cómo deciden el sonido que tendrá el disco?
-Diariamente estoy influenciado de diferentes formas. Escucho muchísima música de diversos estilos. Recientemente, disfruté mucho de cosas bastante pesadas, como con quienes tocamos juntos hace poco, la banda suiza Paleface Swiss, que gritan casi sin cantar. Fue jodidamente animal. También estuve en su concierto saltando con sus fans y viví una experiencia completa, este tipo de cosas son las que dejan una marca. Vuelvo a casa y empiezo a escribir una canción o en el ómnibus durante la gira agarro la guitarra y algo aparece porque me movilizó un tema, una situación, una banda o sus visuales. Es estar bajo una influencia y creo que eso es bueno porque de todas formas cuando hacemos nuestra música suena muy diferente. Sólo tuve un pequeño elemento que generó la idea para comenzar a escribir la canción y siempre estoy buscando estos impulsos musicales. Quiero encontrar nuevas bandas o canciones que me hagan sentir celos de lo buenas que están, porque después me siento inspirado y eso me lleva a componer. Lo peor sería, como músico, cerrar tus ojos y orejas del resto del mundo, cosa que creo que muchos artistas hacen en determinado punto. Está bueno mantenerse abierto para inspirarse.
-¿Qué se siente grabar todos juntos nuevamente en el estudio?
-Es lo mejor. Comenzamos esta banda en los noventa y, en ese entonces, era típico ir al estudio todos juntos, porque no existía la tecnología que te permitía hacerlo desde tu casa o en una laptop. Por eso siempre tuvimos esta sensación de que estamos pasando tiempo juntos en un lugar durante toda la grabación. Esto lo hace muy especial porque obviamente trabajamos, pero a la vez el tiempo que estamos fuera del estudio planificamos el próximo movimiento y probamos cosas nuevas. Durante la COVID obviamente estuvimos separados, componíamos en nuestras casas, enviábamos archivos y tratábamos de armar el rompecabezas, pero no estuvo bueno. Cuando volvimos a la normalidad y al estudio se sintió lo mejor, porque el estar en una banda implica que todo pasa por la producción. Eso incluye las discusiones acerca de la música. Cuando eso ocurre es porque todos pensamos que es importante, musicalmente hablando. Aunque no es una pelea, es más bien un debate porque tenemos cuatro opiniones diferentes y también está lo que los productores tengan para decir. Sería diferente en un álbum solista, porque hacés todo por tu cuenta, cosa que también hice en el pasado y fue divertido, pero me encanta compartir esto con mis mejores amigos, que son los integrantes de la banda. Además, cuando las cosas no salen bien siempre es más fácil asumirlo cuando tenés a alguien al lado.
-¿Cómo se encuentran a nivel grupal hoy?
-Nos encontramos en un muy buen lugar. Desde que Emppu se unió como nuestra nueva guitarrista hace unos cuatro o cinco años, marcó una nueva era en el grupo. Su presencia trajo de regreso el disfrute, porque ella de alguna manera curó la química, fue la pieza perfecta para este rompecabezas y fuimos para adelante muy rápido desde entonces. Firmamos un acuerdo con el sello Better Noise Music -de origen estadounidense-, así que vamos a sacar muchos más discos en el futuro cercano. El plan es seguir porque biológicamente el reloj continúa haciendo tic-tac, no vivirémos eternamente y si querés hacer cosas es ahora. Por eso, siempre me muevo con espontaneidad en mi vida; si bien tomé algunas malas decisiones, la mayoría fueron acertadas. Lo principal es que te sientas bien con personas con las que probablemente pases el resto de tus días y haciendo a veces sacrificios que afecten tu ámbito personal: éste es mi trabajo y no es para cualquiera.
-¿Qué sentís al enterarte que nuevas generaciones descubren su música?
-Tenemos un grupo etáreo que crece. De hecho, creo que la mayor parte de nuestra audiencia tiene entre 20 y 35 años, de algún modo eso es halagador. De todas formas no importa, porque, por ejemplo, alguien que está en sus veinte años que descubre nuestra obra por primera vez, va a Spotify y se da cuenta que tenemos once discos, que yo hice música cuando era más joven que esa persona y el mundo cambió bastante en estos últimos treinta años. Pero están los mismos problemas con los que las personas tienen que lidiar: el encontrarse con uno mismo, grandes preguntas que se mantienen sin importar qué tan diferente sea el mundo ahora.
-¿Hay alguna suerte de retorno a la música de principios de los 2000?
-Por alguna razón siento que muchos jóvenes están redescubriendo esas bandas: Evanescence; Papa Roach y Linkin Park; que son buenos ejemplos y nosotros también encajamos en esa imagen. Al mismo tiempo creo que es importante ser relevante hoy y hacer música nueva, porque no queremos ser una banda de nostalgia que sólo toca viejos clásicos. Por supuesto que tocamos canciones como “In the shadows” o “No fears”, que son nostálgicas para un montón de personas, como también para nosotros y que nos traen muchos recuerdos de esos tiempos, pero mi pasión es seguir adelante y componer música nueva. Esa es la mejor parte de esto: ser un artista que escribe nuevo material.
-¿Qué pensás acerca de la inteligencia artificial en la composición?
-Bueno, si alguien la quiere usar, que lo haga, pero no es para mí porque la mejor parte de todo esto es cuando puedo crear algo por mi cuenta, con mis propias manos, corazón y cerebro y me da mucha satisfacción. ¿Por qué le dejaría eso a la IA? El único motivo es si quisiera hacer dinero, pero no me interesa la plata. Me importan las buenas vibras realmente, siempre y cuando pueda sobrevivir y tener algo para comer.
