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Las jóvenes idealistas

Las Jóvenes Idealistas le discuten a su época

Cronista: Lucas González | Fotos: Gentileza prensa

02 de Agosto, 2018

Las Jóvenes Idealistas le discuten a su época

A partir de una no victoria, el grupo compuso Escuela Municipal de Kayak, un trabajo comprometido con la realidad.

Muchas veces”, plantea el periodista y escritor Eduardo Fabregat, “nos construyen ideas falsas con respecto al fracaso y nos lleva a decir o pensar que tal persona es un genio al que todo le sale bien todo el tiempo. Todos sabemos que no es así”. Nada nace exitoso, y eso lo dejó claro en su más reciente libro, Pequeños Fracasos (Ediciones B), donde teoriza sobre el tema en cuestión. Lo aborda y lo intenta comprender desde una óptica alternativa: todo requiere de su debido proceso, tropezón y resurrección. Hasta un gran acierto. Y más en el campo de la creatividad, donde la caída, muchas veces, es necesaria.

Estimulados por una interrogante (¿cuál fue tu mayor logro deportivo?), Las jóvenes idealistas cranearon el imaginario y el título de su segundo y reciente LP, Escuela Municipal de Kayak (2018). Hicieron música a partir de una decepción. Convirtieron en arte el tercer puesto en una competencia de cuatro participantes. La derrota como inspiración. La música como salvación.

Con una retórica trabajada y pulida, el cuarteto que integran Xenon Z (guitarra y voz), Juana Beier (bajo y voz), Ayudante de Santa (batería) y Leandro Navideño (guitarra y voz) elaboró una pieza que dialoga con el presente, pero que le discute a la época. Se trata de un paso más en la joven carrera de un grupo que reivindica la postura ideológica de Él mató a un policía motorizado y celebra la obra de Las Ligas Menores.  

Musicalmente, Escuela Municipal de Kayak sí tiene las de ganar. El álbum se afirma en un sonido indie tradicional, cercano a la escudería Laptra. Pero alterna y coquetea con el noise y el post rock. Se toma licencias y fuerza los límites. Los hace difusos.

Si bien la mayor parte de la placa se hizo en Bahía Blanca, ciudad que alberga a parte de las idealistas, la masterización se realizó en Moloko Estudio (Parque Patricios), la sala que comanda JoséPetaD’ Agostino, referente de la escena independiente (Go Neko!, Ex-Colorado, Srta. Trueno Negro). “Mi trabajo pasó por hacer el master de las canciones, donde se le da un volumen y ecualización general, para que tengan una homogeneidad sonora a lo largo de todo el disco”, comenta el productor a cargo de las perillas. “El resultado estuvo muy bueno, ya que trabajaron bastante en los temas y en la manera de abordarlos, así que ya tenía un panorama claro”.

Para Las jóvenes idealistas, todo tiene un motivo e importa tanto el mensaje como la manera en el que se expresa. Hay un cuidado por lo que dicen, cantan y postean en sus redes. Inevitablemente, esta obsesión se vuelca más temprano que tarde en su manera de componer. “Creo que las letras fueron el aspecto que más cambió con respecto al hacer, si comparamos los dos discos”, cuenta Beier y aclara: “Son todas de Lea, es como un álbum de transición. Gracias a él se formó la banda como está ahora, con mi entrada y con un hacer colectivo que está buenísimo”.

En ese crear conjunto, también hay espacio para la interpretación: la letra de “El brillo de lo que no es” se trata de un poema, de Natalia Canova; mientras que la de “Dispuesto a todo” es un fragmento del poema “Ojalá que encuentres un amigo”, de Mariano Blatt. “Estamos conectados con la poesía, nos conocimos en la carrera de Letras y algunos integrantes tienen editados algunos libritos, en distintos formatos”, reconoce Navideño. “Siempre nos pareció divertido, potente, y un gesto vital tratar de musicalizar un poema; sacarlo de la página y volverlo una melodía”. Sobre cómo dieron con los autores, explica que llegaron por gusto cercanía generacional, afinidad estética y, por qué no, política. 

-¿Costó adaptarlos?

Leandro Navideño: -Sí, pero en un sentido desafiante, estimulante, no tortuoso. De Blatt recortamos un fragmento, lo volvimos intimista, y a partir de eso salió nuestra canción más post rock. Tratamos de que la música se implique en el sentimiento desesperado, liberador de la letra, de ahí los distintos paisajes y ambientes en el sonido. En relación al de Canova, tiene una propuesta inversa, hay una sensación triste en el poema, el reconocimiento de una imposibilidad; con la música tratamos de sacar al poema de ahí y poner ese reconocimiento en términos de alivio, liberación: la canción quedó muy rockera, bastante bailable.

El trabajo con esta clase de textos tiene un antecedente para la banda, ya que en 2017 salió el EP Esto es solo para decir, donde versionan poemas del objetivismo norteamericano y la poesía argentina reciente. Así pasan Raymond Carver (“Locking yourself out, then trying to get back in”), Daiana Henderson (“Dicha”), Marianne Moore (“Poetry”) y William Carlos Williams (“This is just to say”).

Por todo esto, no llama la atención que una de las flamantes canciones se titule "Mark Fisher", en honor al pensador británico que falleció en 2017. Según Beier, les gusta compartir música, noticias y lecturas. Es por eso que Realismo capitalista (editado en nuestro país por Caja Negra) fue para ellos “una especie de salvavidas, una herramienta para ayudarnos a hacer preguntas nuevas sobre el presente”. Y agrega: “Como hacemos canciones sobre las cosas que pensamos y sentimos, a partir de lo que conversamos sobre el libro, salió esa”.

GENERAR LA DUDA

Como muchos artistas de su generación, Las jóvenes idealistas no son ajenas al contexto actual y toman una postura al respecto. “¿Qué norma implícita habría para que un grupo de chicos y chica asuma naturalmente el artículo ‘los’?”, pregunta Navideño y responde: “Intentar generar esa duda, plantear esa fisura en cierto sentido común, es una decisión y una intención (entre otras, algunas que quizá no hemos descubierto aún) del nombre”.

-Justamente, en "Mark Fisher" cantan: "Te peleás con las condiciones de la época".
Juana Beier: -De alguna manera puede estar relacionado, sí. Las condiciones del presente son un entramado de muchas aristas, ¿no? Si pensamos en lo que es hacer música en este momento, además de las ganas de mover un proyecto, lo que queda en definitiva son las circunstancias económicas o laborales de cada integrante, de la escena local y nacional, y, por supuesto, entran las cuestiones de género. Como grupo, nos encantaría que llegue el momento en el que las pibas en las bandas ya no seamos un tema. Que ya no tengamos ni que celebrarlo, porque va a ser lo más corriente del mundo.

-En relación a esto, la música puede en muchos casos ser una buena herramienta para crear conciencia, para generar un cambio. Sin embargo, también puede ocurrir que la música politizada sólo satisfaga a personas que ya pensaban de ese modo.

JB: -Tengo amigas que les encanta Miss Bolivia o Sara Hebe. Que escuchan sus canciones, sobre todo aquellas que en las letras recuperan consignas feministas, como “paren de matarnos”. En ese sentido, estoy de acuerdo con que esas canciones le van a gustar a las personas que ya pensaban de esa manera. Pero, ¿está mal que ahora ese público pueda cantar sus consignas? O pregunto de otra manera: sí, no convencen a nadie nuevo, ¿pero no será que el objetivo de esas canciones es justamente reafirmarse? Dicho todo esto, y ahora desde mi gusto, no me va la onda “consignas” en las canciones. Si la idea es instalar imaginarios políticos nuevos, potencias de cambio en lugares donde explícitamente no los vas a convencer, creo que a mayor sutileza, mejor. Por decir un ejemplo de eso: El Mató. Tener una banda y que todo salga más o menos bien (NdlR: guiño a un tema del grupo platense), sacar al rock del exitismo farolero, es hermoso.

*Ph: Gentileza prensa/Emiliano Marconetto para el Festival Lado B.
*Viernes 17 de agosto, en La Confitería, Avenida Federico Lacroze 2963. Junto a los 107 Faunos y Cabeza Flotante. A las 20. 

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