Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Mississippi

"A Moris le encantó la versión y eso me garpó la carrera"

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Prensa

26 de Junio, 2015

"A Moris le encantó la versión y eso me garpó la carrera"

Ricardo Tapia charló con El Bondi en pulso de blues sobre la trastienda de “Inoxidables” el nuevo disco de la banda, que trae versiones de "Pato trabaja en una carnicería", "Post crucifixión" y "Una casa con diez pinos", entre otros clásicos del rock nacional.

Ricardo Tapia es músico, un bluesman; pero también es un sensible contador de historias, y seguramente, esté entre los mejores del Rock Nacional. De alguna forma -y después de una discusión etílica de whisky y cervezas- el cantante justifica la existencia de su nueva placa de covers con temas vernáculos, bien argentos: “Me gusta ver y escuchar qué escriben otras personas, es importante poder escuchar otras historias después de tantos discos”. Esas historias reales, crudas y perceptivas con las que convivimos, esas que la Mississippi decidió reversionar.

-Hablando de “Inoxidables”, ¿cómo fue el proceso de selección de temas? Me imagino que no les debe haber resultado fácil elegir canciones entre más de casi 50 años de historia de Rock Nacional.
-Hicimos todo lo contrario a lo que podríamos haber hecho que es meternos en un problema, en un berenjenal, decir “tenemos tantos amigos, tantos discos, tanta historia, ¿qué puede hacer uno?” Hacer lo más fácil posible, cuáles son los temas que más nos gustan, que más fácil nos caen de tocar, no importa que repitamos autores. No tratamos de hacer un revisionismo del rock argentino porque es dificilísimo, tenés que hacer cinco discos de estos. Agarramos temas que nos quedan bien, porque todo el disco nació como un show; el disco es inverso, no es un disco que no tocamos nunca, sino que es el resultado de un show que se vino tocando durante medio año en el que fuimos incluyendo clásicos del rock argentino, y lo llamamos Los Inoxidables, ya  que era una parte de nuestro show. Es el proceso inverso, ahora estamos  presentándolo y la gente ya conoce los temas, lo cual es un golazo.

-Entonces estos temas de alguna forma surgieron en la sala zapando…

-Surgió en que primero incluimos “Gato de la calle negra” (Pappo´s Blues), después  “Post Crucifixión” (Pescado Rabioso), después  “Cementerio Club” (también de Luis), después “Ana no duerme”, que no lo grabamos...

-¿Por qué no lo grabaron?
-Bueno, porque quedó afuera (risas). Después "Blues del estibador" (Memphis la Blusera), después “No tan distintos” (Sumo), que con el reggae ya tenemos una relación cercana por tener la asociación con los Nonpalidece, y hacer show con bandas del estilo. Fuimos metiendo temas y los fuimos deformando, y otros no, “Masacre en el Puticlub” (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) lo deformamos bastante…

-Justamente ¿cómo abordaron los temas: “Masacre en el puticlub”, con la flauta traversa y... 
-Sí, tiene una cosa así, eso fue medio pensado en “Tabacco Road” que es un tema clásico, me parece que “Masacre...” nació así, yo quería hacer un tema de los Redondos, pero Skay tiene un sonido rock muy klesmer, de música judía. Él toca de esa forma (tararea el solo de “Ji ji ji”) y es muy difícil hacer lo mismo y no hacer lo mismo a la vez, y si lo hacemos igual no tenía ninguna gracia. Decidimos agarrar la letras, los acordes y hacerlo de una forma más Detroit, más Soul, y le metimos la flauta traversa tipo Jethro Tull, que grabé el mismo momento en que canté. Tiene un tono más setentoso y simple, con un peso diferente. 
 
-...“Mejor no hablar de ciertas cosas”, con los teclados a lo The Doors?  Parece L.A. Woman…
-Sí, el teclado tiene algo de los Doors. Fue la única toma que se hizo y nos gustó; el micrófono que usé era un micrófono de referencia, pero quedó. Otro tema que hicimos de primera toma fue ”Cementerio Club”, que es un tema difícil, tenés un clima especial. Hicimos un minuto de silencio absoluto antes de tocar y eso te baja, bajamos la respiración, pensé en Luis y ahí arrancamos, porque  la primera frase “Justo que pensaba en vos, nena, caí muerto” es genial, es el resumen de la canción. Hay temas en este disco que tienen letras muy interesantes. Las letras que más me gustan del disco son “Mejor no hablar de ciertas cosas”, que es prácticamente la función que cumple el I Ching. Tiene una cosa inconsciente, “Un tornado arrasó  a mi ciudad, y a mi jardín primitivo” te remite a muchas cosas, no te dice a qué exactamente, pero algo te cambió la vida. Tiene algo onírico y freudiano, es genial.  

-¿Creés que este disco puede ayudar a que la gente más joven pueda llegar a acercarse a artistas como Moris?
-Sí, esa es la mejor letra del disco, cuando dice “Eran los días de oro”. Yo me acuerdo de los días de oro, de 1972, 1973, ese fue el año de oro para mí, cuando volvió Perón; fue el año en que todo ocurrió acá, fue el año que cambió el mundo en Sudamérica. Es muy interesante que Moris le haya cantado una canción a un hippie y le haya dicho “Vos no sos un hippie”, es tremenda,  ni siquiera criticó a la sociedad, criticó a un hippie que se hacía el hippie. Es un doble mensaje de un beatnik a un hippie. Moris es un escritor, ahora está escribiendo sus memorias, y lo que más me gustó es que me haya mandado un mensaje diciéndome que le encantó la versión. A mí me garpó mis 27 años de carrera que Moris me haya dicho eso, un tipo que me cambió la vida cuando escuché “30 minutos de vida”, es impagable.

-Hablando de grandes artistas, ¿cómo te afectó la muerte de B.B.King ya que tuvieron la suerte de telonearlo? ¿Qué anécdota nos podés contar de él?
-La primera anécdota es que la guitarra de B.B King es pesadísima, pesa como un mueble. Me la dio su plomo en Obras, cuando pudimos presenciar la prueba de sonido. No le pudimos dar mate pero estaba ahí con su boinita y me prestó a Lucille, y cuando me la puse encima pensé “lo que le pesa a B.B. King hacer 300 show al año” . Lo segundo que me sorprendió es el tremendo volumen que usaba en el escenario, que supera a AC/DC. Y tercero que B.B. King era el tipo más común que vos te puedas imaginar, y el tipo más amable del mundo. Un tipo que cuando terminamos de tocar nos hizo una recepción, y en el camarín de Obras, nos recibió primero en bata, después de campera, y estuvimos dos horas y media hablando. Le gustaban mucho la música clásica y la ópera, y le gustaba que el blues se haya vuelto internacional. 
 
-¿Cuál creés que es su legado?
-B.B King es el músico más importante que tuvo el blues en todos los conceptos, fue el primero que “desmachizó” el blues, el primero que hizo letras donde la mujer era respetada. “Guetto  woman” es la primera letra que habla de una mujer golpeada. Fue un tipo bueno, con buen corazón, que permitió a todos los músicos del mundo tocar con él, y vivió una vida perfecta. Yo si quisiera vivir una vida, sería la de él. Murió a los 90 años (NdR 89 años) haciendo lo que quería, dejó el mayor legado de blues, fue el mejor guitarrista, el mejor cantante, electrizante. Ningún artista logró, ni logrará lo que hizo él, porque murió el Rey, porque no sólo era un cantante, era un predicador.
 
-El otro día Andrés Calamaro, en uno de los tantos idas y vueltas que tiene por las redes sociales, tuiteó que La Mississippi era  “El último sobreviviente de una generación de Blues y Boogie”. ¿Crees que es así?
-Yo creo que nosotros sobrevivimos porque hacemos lo que nos gusta, porque hacemos la música con la misma intención que cuando éramos pibes. En nuestra generación no era ganar dinero, el rock and roll era viajar y tocar y mostrar lo tuyo, el dinero era por añadidura; si vos podías vivir de la música, eras diez veces más feliz. Yo vivo de la música hace más de la mitad de mi vida, y soy el tipo más feliz del mundo, y hago lo que quiero, viajo y toco, y no me puedo quejar de nada; a mí la música me dio todo lo que tengo y todo lo que soy. Mi generación disfruta desde ese lado, no necesitamos una sobreexposición. Pero no somos sobrevivientes, no de esos que tiran brazadas en el mar, porque flotamos y  tenemos una nave que la construimos todos los días en base al buen humor que ponemos todos los días, porque el humor en una banda es todo.

-¿El Blues quedó de alguna manera “huérfano”, sin contarlos a ustedes y ya sin Pappo ni Adrián Otero?
-Me parece que quedó huérfano de artistas extremos, de grandes artistas. En ese sentido, Pappo era un tipo que tenía esa capacidad de ser el mejor guitarrista de blues, heavy y rock, y  un tipo muy pícaro para hacer canciones; y Adrián era un entretaeiner increíble, era una especie de Alberto Castillo del blues, era del club de barrio, de navidades, o de carnavales; para mí él representaba eso, el cantante de los carnavales, y a él le gustaba ese rol. Son dos personalidades muy grandes que componían muy bien y que no tenían límites. Eso se perdió.

-Al principio me decías que siempre te gustó ver cómo cuentan/escriben las historias los demás. Mississippi siempre fue una banda que contó muy buenas historias. ¿Cuántas de ellas son vivencias personales, cuántas ajenas y cuántas inventadas? Te pregunto puntalmente por la trilogía “Mala Transa", "Celda Gris" y "La Vuelta”.

- Te voy a decir una cosa de la composición que nunca dije: yo tengo la teoría del murmullo. Vos tenés que dejar que la cabeza te murmure la historia, vos te quedás sentado, vos tocás y dejás que te la murmure; es como que escuchás a alguien que está lejos, pero que se va acercando y aparece una palabra, y esa es la que tenés que agarrar. La teoría del murmullo la inventé yo, una cosa que usaban los surrealistas pero vos tenés que dejar que tu inconsciente te traiga la historia. Yo hago eso porque inventar una historia es imposible, porque la realidad  siempre supera a la historias, es algo que decía (Charles) Bukowski; porque vos te inventás la mejor historia y el mozo que te atiende tiene mejores historias de la que vos estás escribiendo. “Mala Transa” fue una historia que tiene que ver con una persona, no recuerdo cómo compuse exactamente, pero sí cómo hice la trilogía; “Celda Gris” es el momento que está adentro (en la cárcel) y “La Vuelta” es la salida, y lo hicimos pensando en lo carcelario. Para componer a veces pongo la tele sin volumen, me pongo a Bill Evans y veo a Jorge Rial hablando con Bill Evans de fondo, y te das cuenta de que el mundo es una porquería, ¿no? Esas contradicciones geniales tenés que encontrar para componer.

-Te quiero consultar sobre una decisión que tomó la banda hace un tiempo. Mucha gente  pregunta: ¿por qué la Mississippi no se reformó con los saxos, buscando otro músicos, y decidieron reinventarse en quinteto de forma más fina y elegante, pero perdiendo por ahí su sonido emblema?
- Simplemente vendimos el alma…

-A lo Robert Johnson…
-(Risas) No, lo que quisimos es simplificarnos, con los años te simplificás hasta en la forma de vestirte; somos cuatro tipos grandes y uno más chico, y cuando los chicos se fueron eran socios, eran autores, no eran dos tipos que les pagábamos  para venir a tocar; y cuando dos co-autores se van, eso te marca algo. También porque después de muchos años ellos querían hacer sus proyectos Babel Orkesta (Marcelo Zeta Yeyati) y otro sesionista (Eduardo Introcaso), y dijimos ésto es un signo, nos está marcando algo. Y como los discos de Mississippi siempre eran 50% con vientos, 50% sin vientos, dijimos: hagamos un sonido sin vientos, sigamos la línea de Tom Petty and the Heartbreaker, la línea de esos viejos que nos gustan de rock con soul, con blues, con funk, con un poquito de rockabilly, con un porcentaje de cada cosa; un poco de los Traveling Wilburys. Yo en un momento también entré en una crisis personal con los vientos en el blues, me parecía que era todo muy viejo, no quería hacer sonido “Blues Brothers” y me había cansado todo eso. Los vientos forman parte del soul, del funky, del reggae, como que están en otro lugar, y me pareció que seguir con vientos era una cosa muy antigua, y si seguíamos así tenía que ser todo muy funk. Y nos hicimos quinteto, explotó “Buffalo”(2011) que es un discazo y que nos ubicó en un lugar diferente,  donde sumamos mucho público del heavy y pibes que les gusta el blues; porque el quinteto tiene un sonido diferente y es más fácil viajar. *Ricardo se ceba y empieza a hablar del próximo disco en este formato, y después se autocensura para pena de todos*.

-En vista a la presentación de “Inoxidables” en la Trastienda el 6 de agosto, ¿qué nos podés adelantar? ¿va a haber algún invitado?. Me imagino a Ricardo Mollo tocando un solo en “Mejor no hablar de ciertas cosas” o  a Willy Quiroga cantando “Ritmo y Blues” con armónica.
-No va a haber invitados, no sé, puede haber…(risas)

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