Parteplaneta
Ya no existe el rockero drogadicto a lo Pomelo
Cronista: Gentileza: Francisco Andres Anselmi | Fotos:
Gentileza: Prensa
01 de Julio, 2013
Luego de haber desplazado del trono al rock barrial, la música alternativa vuelve a imperar en la escena musical de Buenos Aires. Luciano Farelli de Parteplaneta, se adentra en los entretelones de “El nuevo proceso”, el segundo disco de la banda santafesina.
“El arte de tapa intenta representar los sistemas galácticos o la vida de una célula”, dice Luciano Farelli –de 25 años-, voz y guitarra de Parteplaneta, cuando habla de El nuevo proceso, segundo disco de la banda santafesina. Tamaña empresa gráfica estuvo a cargo del artista Luciano Del Fabro, quien se inspiró en Matiás De Stefano, un argentino que se autodefine como “niño índigo”, aquella concepción que, bajo el concepto de la corriente New Age, se utiliza para referirse a “aquellos que representarían un estado superior de la evolución humana”. En cuanto a lo musical, la banda integra la nueva ola de grupos alternativos que merodea el circuito del rock nacional desde hace al menos cinco años y que, de manera más asidua, planea reescribir la historia de la década que empezó en 2010. Farelli es joven, usa como herramienta su guitarra y tiene, por sobre todas las cosas, ideas. Justamente en un mercado donde están subvaloradas hasta por los propios creativos.
-Si bien las diferencias sonoras con su primer disco es abismal, se nota aún más cuando se le presta atención a las estructuras de las canciones. ¿Cómo fue la búsqueda para perfeccionarse en ‘El nuevo proceso?
-La búsqueda fue natural, y llegamos a eso a través de las experiencias vividas durante 2011. Desde lo que nos pasó mientras estuvimos de gira, hasta cambios personales por los que transitamos cada uno de los integrantes de la banda. En cuanto a las letras, todas más relación entre sí que todo el conjunto que integraba “La identidad”. Las nuevas tienen la misma idea de una nueva realidad, de repreguntarse, de recrear conceptos todo el tiempo. Hay un crecimiento en muchos aspectos como los artísticos, personales. A diferencia del primero, en este hay letras más positivas; hay mucha influencia de toda la información que venimos consumiendo de palo new age, o astro-espiritual. Por ejemplo, hace un año que soy vegetariano y eso tuvo mucho que ver tanto como que me copé con la ovnilogía –también llamada ufología-, de la mano de Pedro Romaniuk, uno de los pioneros de esa ciencia en el país. Años atrás hubiera sido imposible esto sin la disponibilidad de Youtube. Es algo muy loco.
-A propósito de esto, ¿qué pensás de Youtube como tecnología de difusión?
-Hay un lado positivo y otro negativo. Por un lado, está la facilidad que brinda para que todos los usuarios puedan llegar a bandas, artistas o documentales que de ninguna otra manera podrían. Por el otro, hay una sobre-información dando vueltas que uno tiene que hacer distinción entre lo que sirve y lo que no, lo que es bueno y lo que no tanto. Esto representa también un trabajo de investigación para el consumidor de música.
-En el disco hay un cambio en tu manera de tocar la guitarra. Siguen estando presentes los riffs pesados, los acordes disonantes y las afinaciones en Re menor pero pareciera que te estás volcando más hacia la canción terrenal ¿Qué consumías musicalmente durante la etapa creativa?
-Creo que conseguimos un sonido más caracterizado por momentos de acordes que en el anterior. “La identidad” era mucho más violento,crudo; una especia de homenaje al grunge santafesino que sonaba en nuestra adolescencia. En cuanto a lo que escuchábamos, los Queens of the Stone Age estuvieron muy presentes. Después, mucho de los derivados: grupos producidos por Alain Johannes –integrante histórico de QOTSA- o Josh Homme –guitarrista-, como los belgas de Millonaire. También estábamos al tanto con The Racounters, o en profundo con los Nine Ninch Nails. El sonido es definido: músicos post grunge, que vienen del industrial stoner. Creo en esa teoría de que en el rock, los estilos repiten su existencia en décadas impares; por ejemplo, los QOTSA y su marcada influencia de Black Sabbath y Led Zeppelin, de la década del setenta. Nosotros nos embebimos de esos sonidos, sólo que aggiornados a nuestro tiempo, lógico.
-También cuentan con la incorporación de su bajista Fernando Romero Bucca como compositor de dos canciones –“Jinete de nuevos puentes” y “Viento envuelto”. ¿Cómo se dio esto?
-En aquel tiempo, Fer había empezado con la carrera de ingeniero en sonido, por lo tanto estaba muy obsesionado con el sector de audio, lo más técnico. Un día apareció con las dos canciones, ya producidas, y sólo tuvimos que darle algunos detalles para terminarlas. Personalmente son las que más me gustan del disco.
-Al igual que en ‘La identidad’, y a excepción de ‘Revolucionarnos’, ninguna excede los cinco minutos. ¿Hicieron esto de manera consciente?
-Para finales de 2011 habíamos hecho un demo con todas las canciones, y justamente en ésa nos dimos la libertad para jugar en el estudio. Todo empezó cuando loopié un compás y lo desmenuzamos por capas hasta ir descubriendo nuevos sonidos sobre la marcha. Fue, si querés, el momento de libertad que nos dimos para flashear en una canción nuestra.
-¿Y cuál es la que menos te gusta?
-No sé si decir que no me gusta, pero “Descifrarme”, es muy compleja a la hora de tocarla en vivo, por todos los artilugios que usamos en el estudio.
-Lanzan este disco en una época en la que la música “alternativa” –sólo por rotular y volver tangible el tema del cual hablamos- pareciera volver al mainstream, luego de derrocar al representante de los noventa: el rock barrial. ¿Cómo ven el panorama ustedes desde adentro?
-Es cierto que existe una escena caracterizada por la reactivación del movimiento alternativo de los noventa, pero con varios cambios. Por ejemplo, ya no existe el rockero drogadicto a lo Pomelo. Ya no tiene espacio en un tiempo en el que las bandas tienen que autogestionar sus shows y sus discos; no hay lugar para la discográfica que satisfaga todas las necesidades de su materia prima, el artista que les da de comer. Por lo general, en el circuito no hay limados como se veían antes; claro que siempre hay casos especiales. Hay un regreso a ciertos valores que son para resaltar; hay una cierta hermandad, una contención re copada como para salir adelante entre todos los que la venimos luchando.
-Desde sus nombres pareciera que existe una relación, o al menos un concepto por parte de ustedes, entre sus dos discos.
-Suena a algo conceptual pensado con anterioridad. En realidad fue natural, y creo que representa que el grupo va a estar siempre en constante transformación, aunque consigamos distintas características según vayan pasando las grabaciones. No está agotada la usina creativa de la banda, y creemos que todavía tenemos música para dar. No sé si en formato de cd porque ya está dando sus últimos resultados –por no decir que está muerto- pero en el próximo tiempo seguro que va a haber más Parteplaneta.