Escalandrum
Mi abuelo me dijo que tenía que tocar música de vanguardia"
Cronista: Fernando Canales | Fotos:
Gentileza prensa
28 de Junio, 2013
Antes de la presentación de su nuevo disco "Vértigo", el sábado 29 en La Trastienda, el Pipi nos habla sobre su carrera, su familia, los premios, los detractores de Ástor, y cómo será su próximo show.
La historia ha demostrado, con miles de ejemplos, que la portación de apellido no siempre es sinónimo de éxito: Maradona, Lennon, Harrison, Dylan y Sinatra, son algunos de los casos en lo que los hijos, no llegaron a igualar el talento de sus progenitores. Pero siempre hay excepciones a la regla. Daniel, es el nieto de Ástor Piazzolla, el fenomenal bandoneonista que destrozó los paradigmas del tango, generando polémicas y una obra inigualable. Pero el "Pipi", junto a la percusión y la batería, esquivó las probabilidades, y logró un reconociento mundial junto a su banda de jazz Escalandrum (Escalandrún - especie de tiburón - y Drum - tambor en inglés). Todo a base de talento heredado, pero sumándole una cuota grandísima de dedicación; estudiando más de 100 libros, editando uno (Batería Contemporánea) y tomándose la música, con extrema seriedad de los inicios...
-Tu primer contacto con la música se dio con el piano, pero tu fascinación por la percusión surgió de una forma poco convencional, en una cancha de fútbol, ¿cómo fue esa experiencia?
-Y, fue muy linda, porque para mí fue una gran sorpresa ver -más allá de la hinchada y todo eso- una murga sonando. En la época que yo empecé a ir a la cancha, que fue más o menos en 1984, no había murgas en las plazas como hay ahora, que están en todos lados, y por ahí tenés chicos que se acercan con la percusión, porque escuchan murgas en la plaza y el barrio los lleva a eso. En la época que yo iba a la cancha, eso no existía, la conexión se dio ahí, y después era llegar a casa, y seguir haciendo los ritmos. Armamos un grupo de percusión en la escuela para emular a las hinchadas, y bueno, ahí empezó mi relación directa con el ritmo, hasta que vi un solo de batería y me enamoré... (NdR: el solo era de Carmine Appice)
- Desde aquella primer batería paso mucho tiempo y hoy en día uno ve los itinerarios que publicás en las redes sociales, y todo el tiempo estás tocando, preparando nuevos proyectos y sobre todo estudiando, esa obsesión viene de familia o es sólo tuya?
-No, yo creo que tengo un ejemplo directo que es mi abuelo, que era un tipo que estaba todo el tiempo laburando y creando, pero es algo que tiene que ver más por mi lado con la pasión hacia el instrumento. Un tipo que labura de algo que no le gusta y llega a la casa y se pone a hacer aeromodelismo, a ese tipo, vos le das la posibilidad de vivir de eso, y yo no tengo la menor duda de que estaría todo el tiempo haciendo avioncitos. Yo tengo la suerte de poder vivir de lo que es mi pasión, por lo tanto no me genera ningún esfuerzo, es más, me da placer, y me siento medio raro cuando no tengo eso, que es lo que más me gusta hacer.
- Hace 14 años nacía uno de tus proyectos Escalandrum ¿Cómo definirías el sonido de la banda?
-Y... el sonido va avanzando, madurando con el correr de los años, es un sonido muy personal y muy de acá, de Argentina, se nota que la banda es argentina, pero de manera sutil ¿viste? La banda sigue siendo de jazz, pero podés reconocer dentro de la composiciones o las atmósferas que se van a armando, que está Argentina ahí en algún lado, y eso es lo que más me gusta. Me parece que es muy importante tener a Martín Pantyer en clarinete bajo, que le da un color distinto, un color que no está en todos los grupos; también tener un pianista (Nicolás Guerschberg) que maneja el jazz y el tango a la perfección. Es muy difícil de conseguir, y esas son un par de cosas que hacen que el grupo tenga un ida y vuelta con lo nuestro, de manera muy sutil y elegante, porque para poder lograrlo ,tenés que manejar los dos vocabularios, el de la música propia y el de la música que te gusta, que mi caso es el jazz.
- Con Escalandrum estuviste nominado al Grammy y ganaste dos premios Gardel (incluyendo el de oro, ¿Los premios son un reconocimiento a estos 14 años de carrera o no te importan?
-No, el Gardel de oro principalmente fue un reconocimiento que voy a llevar en mi corazón para toda mi vida, y cada integrante del grupo también, porque es un premio que se hace por votación y nosotros con el jazz, le pudimos ganar en esa categoría de álbum del año a los monstruos del rock, cosa que el jazz nunca tiene oportunidad de hacer, fue algo increíble que nunca me voy a olvidar...
- Hablando del disco que te dio el Gardel de oro ¿Cuán difícil fue el desafío de grabar "Piazzolla plays Piazzolla" sin bandoneón, y sabiendo que por tu apellido la gente lo iba a mirar con otra lupa?
-El desafío principal, era una gran desafío... en primer lugar mantener la formación original de Escaladrum, y en segundo lugar, tratar de hacer a Piazzolla, sin perder la esencia, pero de manera diferente, porque a veces vos lo hacés de una forma diferente y te vas al carajo, y otras veces lo hacés igual, lo que tampoco está bueno, porque para hacerlo igual, ya lo hizo mi abuelo. Esto de mantener la instrumentación ya nos daba un buen pie, y después el hecho de agregar improvisaciones, y todas las cosas que yo sé de desplazamientos rítmicos, podés hacer un montón de cosas extrañas detrás de una melodía, siempre y cuando matices y toques bien suavecito por detrás. Todo esto genera texturas que en la música de mi abuelo quizá no estaba, por eso creo que el proyecto anduvo tan bien, salvando las distancias... Igual lo que interpretó mi abuelo, es único e imposible de superar, pero ya que vamos a hacer algo, tratamos de hacer algo diferente, pero no irnos a cualquier lado, porque la música de mi abuelo es muy sutil, y hay que tener mucho cuidado...
- Tienen un nuevo disco en la calle ¿Cómo fue el proceso de composición de Vértigo?
-Fue entre gira y gira, Escalandrum es un grupo que no para. Por ejemplo: estamos un mes de gira, tenemos diez días en Buenos Aires, y hacemos un ensayo o dos, después nos vamos a otra gira para hacer otro repertorio. Fue todo muy rápido, porque llegamos de una gira, a los dos días ganamos el Gardel de oro, a los diez días tocamos toda esta música nueva en El Festival de Jazz de Buenos Aires, y a los veinte días estamos grabando en vivo el disco, con toda la música nueva, porque no conseguimos estudio, entonces decidimos hacerlo en vivo, en un show que teníamos para cerrar el año.
- Recién hablábamos de los desafíos, cuán arriesgado es grabar un disco de "estudio" en vivo como ustedes hicieron con "Vértigo" en Boris?
-Fue arriesgado, porque no podés fallar, pero en lo personal todos los músicos de Escaladrum están acostumbrados a pasar por esas situaciones de presión; yo hay un disco muy lindo y muy difícil que grabé de Latinaje, que era una banda muy famosa a los fines de los ‘90; y fue un show y ahí éramos 11 (¡!)... Pero te vas curtiendo, y dejás de tener miedo. Igual como nosotros somos los dueños de Escalandrum si salía mal, no lo sacábamos y listo. Y la verdad, es que necesitábamos grabarlos antes de fin de año, porque se nos atrasaba todo mal, y esta nota la estaríamos haciendo en noviembre (risas).
-¿Qué show vamos a ver en la Trastienda?
-Un show muy potente con Escalandrum, que está en su mejor nivel compositivo, a nivel ensamble, y cada integrante está con el tema de improvisaciones, también en un buen nivel. Yo calculo que va a ser emotivo, porque hace mucho que no tocamos acá, y cuando se presenta un disco, aparecen los verdaderos fans, los que no se lo quieren perder, y creo que va a estar muy bueno...
- Escalandrum te dio la posibilidad de viajar por todo el mundo ¿Qué sentiste al tocar en un lugar tan mítico como Birdland, donde se lucieron algunos de tus ídolos como Miles Davis o John Coltrane?
-Fue una de las noches más lindas, junto a la del Gardel de Oro, compartir el escenario, que venga desinteresadamente a tocar Paquito D´Rivera, tener a Ute Lemper a cantar un par de temas, megaestrellas, que vengan de onda, y encima tocar en ese lugar, que suena tan bien, fue una experiencia muy linda. Un sueño que teníamos con Escalandrum era ir a Nueva York, ya directamente ir. Y tocar en el Birdland después de tocar en la Universidad de Queens y de unas charlas que dimos, fue muy lindo.
- ¿Cómo era la relación con tu abuelo en lo musical y en lo personal cuando él no estaba de gira?
-Excelente, él me regalo mi primera batería, me dio muchos consejos que cómo estudiar, que tenía que aprender con los mejores maestros, que tenía que tocar música de vanguardia, que no tenía que firmar contratos con el diablo, y no hacer algo por el hecho de que te dé plata, sino buscar los artístico. Y en lo personal, un tipo muy divertido, muy temperamental que nos hacía reír mucho. En varias reuniones que tenía con él me pedía que le cante canciones de River, y me pedía que lo lleve a la cancha... y no, ni en pedo lo llevaba...
- Porque estaba mal de corazón...
-Estaba mal del corazón y además era muy peleador ¿viste? Imaginate, la cancha es un lugar muy propicio para que termine todo mal (risas).
- ¿Qué opinás de la gente que sigue discutiendo la obra de Ástor con la justificación de que no es tango?
-Ya quedan pocos, se van... muriendo, son de otra época, y bueno... ellos se lo perdieron, ¿qué va a hacer?
-¿Qué opinión te merece el "tango electrónico"?
-A mí no me gusta, porque en realidad no es que tengo algo con el tango electrónico, está todo bien, lo que no me parece que esté del todo claro, es que se hacen llamar "el nuevo tango", y para mí no es el nuevo tango, es una música como el techno, que es para bailar, y el que la hace, la hace con ese objetivo, porque no me digan que la hace para tocar en la Santa Cecilia de Roma. La hace con ese concepto, como yo podría, hacer en el día de mañana un grupo de jazz electrónico con el bombo en negras, para que pasen la música en Pachá. Me parece que el objetivo está claro, y eso me parece muy respetable, pero de ahí a que "es el nuevo sonido", y "la nueva movida", con un montón de yeites y licks robados de músicos como mi abuelo, Troilo (Aníbal), "Pichuco", eso no me parece artísticamente, algo que haya hecho que el estilo evolucione...
- Si tuvieses que ubicar estas tres palabras en orden de prioridad en tu vida cuál sería: River, la música y la pesca.
-Y bueno, te pongo,.. River en primer lugar (para joder, nomás), la música y después la pesca...
-Tu primer contacto con la música se dio con el piano, pero tu fascinación por la percusión surgió de una forma poco convencional, en una cancha de fútbol, ¿cómo fue esa experiencia?
-Y, fue muy linda, porque para mí fue una gran sorpresa ver -más allá de la hinchada y todo eso- una murga sonando. En la época que yo empecé a ir a la cancha, que fue más o menos en 1984, no había murgas en las plazas como hay ahora, que están en todos lados, y por ahí tenés chicos que se acercan con la percusión, porque escuchan murgas en la plaza y el barrio los lleva a eso. En la época que yo iba a la cancha, eso no existía, la conexión se dio ahí, y después era llegar a casa, y seguir haciendo los ritmos. Armamos un grupo de percusión en la escuela para emular a las hinchadas, y bueno, ahí empezó mi relación directa con el ritmo, hasta que vi un solo de batería y me enamoré... (NdR: el solo era de Carmine Appice)
- Desde aquella primer batería paso mucho tiempo y hoy en día uno ve los itinerarios que publicás en las redes sociales, y todo el tiempo estás tocando, preparando nuevos proyectos y sobre todo estudiando, esa obsesión viene de familia o es sólo tuya?
-No, yo creo que tengo un ejemplo directo que es mi abuelo, que era un tipo que estaba todo el tiempo laburando y creando, pero es algo que tiene que ver más por mi lado con la pasión hacia el instrumento. Un tipo que labura de algo que no le gusta y llega a la casa y se pone a hacer aeromodelismo, a ese tipo, vos le das la posibilidad de vivir de eso, y yo no tengo la menor duda de que estaría todo el tiempo haciendo avioncitos. Yo tengo la suerte de poder vivir de lo que es mi pasión, por lo tanto no me genera ningún esfuerzo, es más, me da placer, y me siento medio raro cuando no tengo eso, que es lo que más me gusta hacer.
- Hace 14 años nacía uno de tus proyectos Escalandrum ¿Cómo definirías el sonido de la banda?
-Y... el sonido va avanzando, madurando con el correr de los años, es un sonido muy personal y muy de acá, de Argentina, se nota que la banda es argentina, pero de manera sutil ¿viste? La banda sigue siendo de jazz, pero podés reconocer dentro de la composiciones o las atmósferas que se van a armando, que está Argentina ahí en algún lado, y eso es lo que más me gusta. Me parece que es muy importante tener a Martín Pantyer en clarinete bajo, que le da un color distinto, un color que no está en todos los grupos; también tener un pianista (Nicolás Guerschberg) que maneja el jazz y el tango a la perfección. Es muy difícil de conseguir, y esas son un par de cosas que hacen que el grupo tenga un ida y vuelta con lo nuestro, de manera muy sutil y elegante, porque para poder lograrlo ,tenés que manejar los dos vocabularios, el de la música propia y el de la música que te gusta, que mi caso es el jazz.
- Con Escalandrum estuviste nominado al Grammy y ganaste dos premios Gardel (incluyendo el de oro, ¿Los premios son un reconocimiento a estos 14 años de carrera o no te importan?
-No, el Gardel de oro principalmente fue un reconocimiento que voy a llevar en mi corazón para toda mi vida, y cada integrante del grupo también, porque es un premio que se hace por votación y nosotros con el jazz, le pudimos ganar en esa categoría de álbum del año a los monstruos del rock, cosa que el jazz nunca tiene oportunidad de hacer, fue algo increíble que nunca me voy a olvidar...
- Hablando del disco que te dio el Gardel de oro ¿Cuán difícil fue el desafío de grabar "Piazzolla plays Piazzolla" sin bandoneón, y sabiendo que por tu apellido la gente lo iba a mirar con otra lupa?
-El desafío principal, era una gran desafío... en primer lugar mantener la formación original de Escaladrum, y en segundo lugar, tratar de hacer a Piazzolla, sin perder la esencia, pero de manera diferente, porque a veces vos lo hacés de una forma diferente y te vas al carajo, y otras veces lo hacés igual, lo que tampoco está bueno, porque para hacerlo igual, ya lo hizo mi abuelo. Esto de mantener la instrumentación ya nos daba un buen pie, y después el hecho de agregar improvisaciones, y todas las cosas que yo sé de desplazamientos rítmicos, podés hacer un montón de cosas extrañas detrás de una melodía, siempre y cuando matices y toques bien suavecito por detrás. Todo esto genera texturas que en la música de mi abuelo quizá no estaba, por eso creo que el proyecto anduvo tan bien, salvando las distancias... Igual lo que interpretó mi abuelo, es único e imposible de superar, pero ya que vamos a hacer algo, tratamos de hacer algo diferente, pero no irnos a cualquier lado, porque la música de mi abuelo es muy sutil, y hay que tener mucho cuidado...
- Tienen un nuevo disco en la calle ¿Cómo fue el proceso de composición de Vértigo?
-Fue entre gira y gira, Escalandrum es un grupo que no para. Por ejemplo: estamos un mes de gira, tenemos diez días en Buenos Aires, y hacemos un ensayo o dos, después nos vamos a otra gira para hacer otro repertorio. Fue todo muy rápido, porque llegamos de una gira, a los dos días ganamos el Gardel de oro, a los diez días tocamos toda esta música nueva en El Festival de Jazz de Buenos Aires, y a los veinte días estamos grabando en vivo el disco, con toda la música nueva, porque no conseguimos estudio, entonces decidimos hacerlo en vivo, en un show que teníamos para cerrar el año.
- Recién hablábamos de los desafíos, cuán arriesgado es grabar un disco de "estudio" en vivo como ustedes hicieron con "Vértigo" en Boris?
-Fue arriesgado, porque no podés fallar, pero en lo personal todos los músicos de Escaladrum están acostumbrados a pasar por esas situaciones de presión; yo hay un disco muy lindo y muy difícil que grabé de Latinaje, que era una banda muy famosa a los fines de los ‘90; y fue un show y ahí éramos 11 (¡!)... Pero te vas curtiendo, y dejás de tener miedo. Igual como nosotros somos los dueños de Escalandrum si salía mal, no lo sacábamos y listo. Y la verdad, es que necesitábamos grabarlos antes de fin de año, porque se nos atrasaba todo mal, y esta nota la estaríamos haciendo en noviembre (risas).
-¿Qué show vamos a ver en la Trastienda?
-Un show muy potente con Escalandrum, que está en su mejor nivel compositivo, a nivel ensamble, y cada integrante está con el tema de improvisaciones, también en un buen nivel. Yo calculo que va a ser emotivo, porque hace mucho que no tocamos acá, y cuando se presenta un disco, aparecen los verdaderos fans, los que no se lo quieren perder, y creo que va a estar muy bueno...
- Escalandrum te dio la posibilidad de viajar por todo el mundo ¿Qué sentiste al tocar en un lugar tan mítico como Birdland, donde se lucieron algunos de tus ídolos como Miles Davis o John Coltrane?
-Fue una de las noches más lindas, junto a la del Gardel de Oro, compartir el escenario, que venga desinteresadamente a tocar Paquito D´Rivera, tener a Ute Lemper a cantar un par de temas, megaestrellas, que vengan de onda, y encima tocar en ese lugar, que suena tan bien, fue una experiencia muy linda. Un sueño que teníamos con Escalandrum era ir a Nueva York, ya directamente ir. Y tocar en el Birdland después de tocar en la Universidad de Queens y de unas charlas que dimos, fue muy lindo.
- ¿Cómo era la relación con tu abuelo en lo musical y en lo personal cuando él no estaba de gira?
-Excelente, él me regalo mi primera batería, me dio muchos consejos que cómo estudiar, que tenía que aprender con los mejores maestros, que tenía que tocar música de vanguardia, que no tenía que firmar contratos con el diablo, y no hacer algo por el hecho de que te dé plata, sino buscar los artístico. Y en lo personal, un tipo muy divertido, muy temperamental que nos hacía reír mucho. En varias reuniones que tenía con él me pedía que le cante canciones de River, y me pedía que lo lleve a la cancha... y no, ni en pedo lo llevaba...
- Porque estaba mal de corazón...
-Estaba mal del corazón y además era muy peleador ¿viste? Imaginate, la cancha es un lugar muy propicio para que termine todo mal (risas).
- ¿Qué opinás de la gente que sigue discutiendo la obra de Ástor con la justificación de que no es tango?
-Ya quedan pocos, se van... muriendo, son de otra época, y bueno... ellos se lo perdieron, ¿qué va a hacer?
-¿Qué opinión te merece el "tango electrónico"?
-A mí no me gusta, porque en realidad no es que tengo algo con el tango electrónico, está todo bien, lo que no me parece que esté del todo claro, es que se hacen llamar "el nuevo tango", y para mí no es el nuevo tango, es una música como el techno, que es para bailar, y el que la hace, la hace con ese objetivo, porque no me digan que la hace para tocar en la Santa Cecilia de Roma. La hace con ese concepto, como yo podría, hacer en el día de mañana un grupo de jazz electrónico con el bombo en negras, para que pasen la música en Pachá. Me parece que el objetivo está claro, y eso me parece muy respetable, pero de ahí a que "es el nuevo sonido", y "la nueva movida", con un montón de yeites y licks robados de músicos como mi abuelo, Troilo (Aníbal), "Pichuco", eso no me parece artísticamente, algo que haya hecho que el estilo evolucione...
- Si tuvieses que ubicar estas tres palabras en orden de prioridad en tu vida cuál sería: River, la música y la pesca.
-Y bueno, te pongo,.. River en primer lugar (para joder, nomás), la música y después la pesca...