Cielo Razzo
La llama del rock Sideral
Cronista: Gentileza prensa | Fotos:
Redaccion El Bondi
27 de Junio, 2013
Pablo Pino y Diego “Pájaro” Almirón, integrantes de Cielo Razzo hablaron con El Bondi sobre cómo surgió su último disco, la aceptación del ser músicos, el dilema del camino under y el espíritu independiente, antes de presentarse el 8 de julio en El Teatro de Flores.
Estos tipos complejos, humildes y sencillos, que forman Cielo Razzo, la banda rosarina de viente años de historia, trajeron al mundo a Sideral, su nuevo disco de estudio, en donde se plasmó el sexto sentido de la banda: la energía del vivo, la fórmula ideal para que el alma de la canción trascienda el telón.
-¿Qué diferencias ven con Compost, su disco anterior?
Pablo Pino: -Muchísimas. La otra vez analizando y viendo de dónde salía Compost, llegamos a la conclusión que se desprendió un poco del momento en el que hicimos el acústico, ya que fue lo último que hicimos antes de ese disco. Estábamos viendo los instrumentos y cómo se ensamblaban en la banda, con un color mucho más nostálgico. Fue uno de los discos más oscuros que tuvimos (por suerte, ¡genial! Me encanta tener un disco oscuro, ya vamos a tener uno más oscuro).
- ¿En Sideral se desoscurece un poco la cosa?
PP: -Claro, y Sideral termina cerrando ese tridente (Grietas-Compost- Sideral). Pero si Compost se desprende de ese acústico, Sideral se desprende de eso que nosotros sentíamos, de ese ambiente oscuro que después en el vivo, en el último año, sentimos que esa especie de llama rockera, la poderosa, estaba reactivándose de vuelta, y creo que sideral representa eso. Llegamos a Sideral con la idea bien clara que queríamos grabarlo en vivo, lograr esa energía y traspasarla al disco y de alguna manera se logró, porque el cuarteto, la base de la banda grabó en vivo.
-¿Qué cosas creen que provocaron que esta llama se reanime?
PP: -Tuvo que ver con todo. No sé con qué exactamente. Pero lo que sucede y vimos reflejado en el escenario, es que en algún momento terminamos de aceptar que somos músicos. Somos músicos hace mucho tiempo pero es como que ya nos terminó de caer la ficha. Canto, me subo a un escenario todos los fines de semana, este es mi laburo, es todo. Y la pasión tiene que ver con eso. Y en algún momento volvió nuestra energía real que era el rock y ahí salimos para delante. Y eso también lo veíamos mucho en el público, terminamos tocando en una energía que el público tenía, termina siendo un círculo, un diálogo, una conexión, una comunicación.
-¿Y cuándo sintieron que se aceptaron como músicos, músicos laburantes?
PP: -Yo lo veo muy relacionado a la idea de Compost. Terminé diciendo “mi lugar en el mundo es este, estoy acá para esto”. Entonces lo que me pasó, de alguna manera, es terminar de aceptarme, como compositor, como cantante de Cielo Razzo, y eso me dio una energía extra, que terminé de volcarla en el disco y creo que todos hicimos lo mismo.
-¿Cómo les influyo el ser padres a la hora de componer? Por ejemplo en Sideral está “Calesita” que es un tema dedicado al hijo de Pájaro, pero esto se fue repitiendo en otros discos.
Diego Almirón: -Muchísimo. Lo que veo en las canciones de Sideral, más allá de “Calesita”, son como pequeños mensajes. Ese espejo del que él habla, los artistas lo tenemos todo el tiempo. Siempre estamos reflejando cosas que nos pasan, que le pasan a otros, historias que son o que pueden llegar a ser. Es como un lugar de descarga todo eso. Pablo fue papá mucho antes y eso se veía en las canciones, como en “Desde la Puerta”. Si bien no hay un mensaje directo, cuando sos padre tenés esa necesidad de decir “mirá esto”,”fijate esto”, “Esto no es así , pasa así”, pero cada uno lo puede interpretar como quiera, no es bajar línea. Es como volcar ahí lo que uno ve, que lo ve distinto desde la visión de padre. En lo personal, lo que me pasó con las canciones es eso, es que yo veo que todas las canciones están dirigidas en algún punto al hijo, y eso es muy rico.
-Con 20 años de carrera siendo parte de Cielo Razzo, ¿qué sienten que es lo que perdura en la banda?
PP: -Lo que creo que perdura es el hecho de seguir jugando. A mí, más allá de todo me sigue divirtiendo mucho y esto sigue siendo mi pasión. Yo termino de comer, vuelo a la sala y hasta las 20 no vuelvo a mi casa. Y es lo que nos gusta, la música termina siendo un idioma. Parece un poco estrambótico pero termina siendo eso. Porque nos conectamos con gente que está relacionada directamente con la música, sea periodista, músico o productor, gente que entiende la música de distintos lugares pero no deja de ser una herramienta de comunicación. Obviamente como todo música, a mí la fauna musical me fascina. Voy a un lugar donde está lleno de músicos y ves cómo me quedo escuchando las pelotudeces que están diciendo, que son las que alimentan al alma del músico.-Entonces te sientan bien los festivales…
PP: -Me encantan. Vos me ves que estoy saltando como un pibito, ahí bien molesto. Por suerte por ahora no pasé ningún papelón groso (risas). Si bien es un juego sabes que no estás de prestado, lo haces porque más allá que nos tocó, lo elegimos. Y lo volveríamos a elegir infinitas veces, con todas las situaciones que trae cada lugar que uno ocupa en el mundo, que tiene cosas que a veces no nos gustan tanto. No creo que esto se pierda, a lo sumo cambiará de lugar, pero cuando ya aprendiste a expresarte y a comunicarte de una manera, es medio raro. No creo que sea abogado dentro de un par de años.
-Hay un tema particular dentro del rock y que esta banda siempre vuelve a tocar, que es eso del existencialismo y al mismo tiempo la simpleza dentro de las composiciones…
PP: -Ya vamos a salir, el intrincado del Pájaro es el que arma todo eso (risas). Hay muchas canciones que son catarsis y otras que son creadas o semi deformadas. Sí, sabemos que es muy raro que nosotros escribamos sobre algún hecho en particular, a mí particularmente no me sale escribir sobre eso. Entonces por ahí me viene más fácil lo que uno siente ganas de expresar, esa cuestión de ¿Dónde estoy?¿Quién soy?¿Qué me pasa? Por eso digo, ojalá que en algún momento cambie y volvamos con otra energía pero por ahora seguimos cuestionándonos todo.
La Identidad va a ser inquebrantable
-Cambiaron un par de veces de sello discográfico y se mantuvieron un largo tiempo como músicos independientes, ¿sienten, a veces, esa dificultad para lograr esa conexión entre banda y compañía para que los dos vayan para el mismo lado?
PP: -Con Pelo Music fue la primera experiencia y no muy buena: nosotros le dimos los discos y dijimos laburalos vos, y ahora él los reedita. Armó el disco Crónica, antes de la salida de Sideral ¡Sí, genial! (con una sonrisa muy irónica). Pero bueno, mientras no me digan que no puedo cantar mis canciones, que hagan lo que quieran. La verdad es que somos muy hippies y nunca pudimos terminar de cerrar una relación con nadie.
-¿Les cuesta congeniar entre todos para meterse con una compañía?
PP: -Es como todo, vos cuando te acostumbrás a moverte de una manera, cuestan mucho los cambios, son difíciles. Yo me acuerdo de la primera vez que tuvimos una charla para firmar, en la época de Código de barras, y fue con Warner. Y en esa charla decíamos “loco, esto es bajar la bandera del camino independiente, ¿qué hacemos?”. No firmamos obviamente, nos cagamos. Le pedimos una tortilla de plata, le batimos cualquier cosa para que nos digan que no.
-¿Qué cosas aprendieron del camino independiente?
PP: -¡Nada! (risas) En realidad el hecho de la independencia como músicos no la perdemos. La esencia de eso tiene que ver con el seguir luchando para ganar espacio para todos y seguimos peleando para que las bandas tengamos más lugares. No sólo por nosotros, por todos, porque eso tiene que ver con la identidad del rock. Al fotógrafo le cuesta encontrar una galería para exponer, al músico argentino le cuesta tener un espacio grande para poder difundir su música. Cuando ves que viene un artista de afuera y hace diez recitales en River, está todo bien, porque es un referente y todo aprendimos de él, pero diez River habla que hay un montón de gente que le chupa un huevo el rock nacional, porque no hay diez River para las bandas más chicas.
-Sí, tiene que ver con un montón de factores…
PP: -En este aspecto seguimos siendo colonia, es simple. Yo no entiendo una mierda de inglés, soy fanático de Pearl Jam, para mí la voz de (Eddie) Vedder es como la de Dios, y entiendo ciertas cosas de las que hablan. Hay un montón de postes como yo que seguimos dando vueltas, que tenemos que pelear para lograr mucho más. Pero ahí es donde interviene el rol de la compañía en la vida del artista. La búsqueda es la misma. El que lo quiera ver por el lado del negocio va a ver que va mejorar, y el que lo quiera ver como identidad, la identidad va a ser inquebrantable.
Periodistas: Solange Paz y Sergio Visciglia
Periodistas: Solange Paz y Sergio Visciglia