Pampa Yakuza
Mediatización
27 de Junio, 2011
Cumpliendo con su premisa básica de publicar una novedad discográfica cada dos años, los Pampa Yakuza presentaron Singularmente en una íntima velada ante un reducido grupo de seguidores y periodistas en el mítico Marquee de Villa Crespo.
“La intención fue salir de la típica rueda de prensa, queremos que ustedes la pasen bien”. Que los integrantes de una banda reciban así a los miembros de prensa es todo un lujo. Para el que no sabe, la vida del periodista no es tan lujosa como aparenta ser. Tal vez debería mentirles y decirles que sí, que cada vez que se entrevista a algún músico hay picadas, sanguchitos, fernet (no vale decir la marca) o cerveza. Eso sólo serían patrañas. Pocas bandas existen como Pampa Yakuza que apuesten a la atención debajo del escenario. Puede parecer sólo un detalle, pero esto hace el ámbito un poco más informal y las respuestas suelen ser más interesantes. Reitero, no es el alcohol el que hace lo interesante, son las personas.
Sin tener en cuenta las goteras, el Marquee se veía diferente. Al ingresar todo estaba decorado con bolsas de papel madera con agujeros en forma de ojos, algo que cobra sentido al ver el arte del disco. Afuera, todo era lluvia y depresión para los hinchas gallinas que veían a modo de presagio la manera en que su equipo perdía la categoría ante Belgrano de Córdoba. Adentro, los más enervados fans de la banda escuchaban un pequeño adelanto en vivo del disco. Todo lo demás es igual al circuito donde las bandas under despliegan su arte los otros 365 días del año.
El baile comenzó alrededor de las 20. A pesar de que la prensa no desbordaba la zona, encontrar a la voz principal del clan japonés libre era toda una proeza. Una vez que se llega a la figurita difícil, tal vez todo pueda complicarse, pero no, este no es el caso. Hernán Saravia es un tipo sereno pero algo efusivo, tal vez sea por el vaso de litro de cerveza que porta en su mano derecha.
“Este es el mejor laburo del grupo”, suelta Ariel Viale. El baterista debe medir algo más de 1,90 y aunque eso pueda sonar intimidante, al cruzar dos palabras resulta ser un pequeño tierno. “Los anteriores los defiendo a muerte, a cada uno de ellos, pero me parece que es otro paso de la banda hacia donde quiera que vamos”, agrega con respecto a las diferencias artísticas con sus anteriores trabajos.
“Son gente que no iría a un mismo colegio”. Algunos podrán tildar a Mario Pergolini de empresario, egoísta o de un hombre que no sabe nada de música. Genial, pero al momento de acertar personalidades no es ningún otario. La banda presentó oficialmente el disco en el ciclo que el ex conductor de Caiga Quien Caiga tiene en la Rock & Pop hace 20 años, una semana antes de publicarlo en sociedad. Luciano Katz, el multi instrumentista desquiciado que se para a la izquierda del escenario podría formar parte de ese grupo excluido. A diferencia de la imagen de sus compañeros, él es con seguridad un hippie con barba crecida pero prolija, y un muchacho que demuestra su cariño desde el primer saludo. “Fuerte, fuerte muy fuerte”, son las únicas palabras que tiene el, permítanme la licencia, charangoheroe del grupo.
Pepe Céspedes y Osky Righi, dos pilares del actual Bersuit Vergarabat fueron la dupla productora que guió al grupo por la senda discográfica. Tal vez por esta razón no sea azaroso que, por momentos, el sonido de Singularmente roce una clara influencia bersuitera de las épocas comerciales de Libertinaje (1998). “Paisano del adoquín” es el exponente más notorio de esto. Comienza con un riff nervioso para después desencadenar en una chacarera furiosa al más puro estilo de La argentinidad al palo.
El tiempo es tirano no sólo en radio, también para los tiempos de la prensa. Una vez que terminaron los tiempos de los periodistas, entraron los seguidores de la banda con la reglamentaria remera azul, sin la cual la gente no podría ingresar, para disfrutar de un íntimo e interactivo de la banda de Liniers. Si se quedaron con ganas, será hasta el próximo viernes 12 de agosto en El Teatro Colegiales.
“Es como tener una Ferrari y no tener rueda de auxilio”
Tom Baker, el artesano detrás de la mezcla de A contraluz, el disco que La Vela Puerca sacó a la calle en 2004, trabajó nuevamente junto a la dupla Céspedes-Righi en la versión final de la placa de Pampa Yakuza. “Aunque nos salió muy caro todo el disco, y fue una producción independiente, 100% de la banda, pensamos que no podíamos mezquinar a lo último, cuando Osky nos recomendó mandarlo a masterizar a Estados Unidos”, cuenta Hernán. “Volvió algo totalmente distinto, algo que decís Guau!. Cuando llegó el mastering vimos que los planos estaban bien puestos, y además de que el disco suena fuerte y cojudo, suena claro, lo que es algo que no siempre pasa”.
- El paisano del adoquín...¿Cómo surgió esta chacarera?
Es algo muy autoreferencial. Cuando Lucho trajo el riff, la canción iba para otro lado y le digo: “Está bueno pero hay que mantenerlo, o sea que suene fuerte pero que mantenga esa cosa de chacarera”. La historia cuenta algo de un tipo que aunque se crió en ciudad, con parcelas urbanas, parques que, sin embargo, le gusta ese sonido folclórico, pero tampoco es un vendehumo, sino que dice: “yo soy esto”, pero me gusta chacararear de vez en cuando.