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Álvaro Bermeo llega a la Argentina: “El ruido hace rato me aburre”

El músico ecuatoriano dio una entrevista con El Bondi antes de sus primeras presentaciones en
nuestro país. Serán tres fechas el jueves 8, viernes 9 y jueves 15 de octubre, en el marco de la
Gira Río de la Plata, donde celebra sus 25 años de carrera.

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Álvaro Bermeo es un músico ecuatoriano. Es la voz de Guardarraya, una de las bandas más importantes de su país y referentes de la escena alternativa latinoamericana. Ahora, emprendiendo una nueva etapa como solista, celebrará una gira por sus 25 años en la música, visitando Argentina y Uruguay.

– Una gira por el Río de la Plata con 25 años de canciones. ¿Qué representa para vos venir a este lado de Sudamérica y a Argentina en particular, entendiendo que es la primera vez que darás shows acá?

– 25 años no se improvisa, un cuarto de siglo configura un rostro existencial o, en este caso, un rostro musical. Independientemente de lo que signifique para mi o para cualquiera, hay que partir del hecho de que Argentina es el país de habla hispana con la industria cultural más grande de Sudamérica. En ese sentido, como artista proveniente de un lugar periférico en relación con estas industrias del espectáculo es sumamente importante y desafiante presentarme en la cuna de grandísimos artistas que tanto he admirado. Es el tipo de partido que me gusta jugar, de visitante y con la cancha llena.

– Teniendo en cuenta que hay mucho de lo que es la cultura musical latinoamericana y no solo ecuatoriana, ¿qué artistas, qué música hay de inspiración para construir esta forma musical de la etapa solista?

– En Guardarraya, mi banda original, y como solista, nunca tuve ni tengo interés en centrarme en un género en particular, trato de explorar y cultivar la infinidad de formas musicales que existen en mi país, en Hispanoamérica y el mundo, en este caso el orden sí importa. Siempre me resulta difícil hablar de artistas favoritos por todos los que se quedan fuera, me enfocaré en artistas argentinos. Podría iniciar contando que a los 9 años tenía un casette en el que en un lado estaba Julio Jaramillo (cantante ecuatoriano) y al otro lado un tal Carlos Gardel. Muchos años después, mi mamá me confesó que veía con preocupación que siendo tan chico me guste ese tipo de música. A los 12 años, entre mis artistas favoritos estaban Piero y (Leonardo) Favio, más grandecito conocí a (Facundo) Cabral y me rompió la cabeza. Por estos tres siento un profundo amor y agradecimiento a pesar de que ya nos los escucho. A los 15 conocí a la madre de Latinoamérica, Mercedes Sosa, me siento uno de sus hijos. De hecho, tanta es su importancia para mi que elegí una canción interpretada por ella como cover para tocar en Argentina. Más grande Charly, Fito y Spinetta. No sé en qué momento conocí a Piazzola, pero la experiencia con su música me parece indescriptible, un genio total. Mención especial para Sandro, Goyeneche y Luca Prodan, aunque sé que el último no es argentino.

– El estilo que llevás ahora pareciera ser algo diferente a lo que es Guardarraya. ¿Qué te llevó a ser más intimista desde lo musical?

– No creo que sea tan diferente porque la voz y el alma es la misma, pero creo que tiene que ver con que soy más viejo y con los músicos que me acompañan, que tienen su personalidad e impronta. El ruido hace rato me aburre. Ahora juego un deporte “individual”, antes era un deporte colectivo.

– Escuchando algunas colaboraciones que venís haciendo, son artistas de diversos estilos quienes han participado. ¿Qué tiene que tener un artista para concretar una colaboración?

– Es muy fácil, si me gusta y me topa en algún lado lo que hace, acepto. Hoy me he puesto un poco más estricto porque muchas veces por tender la mano a otros artistas, he descuidado mis proyectos.

– En este cuarto de siglo que llevás como músico, ¿Qué es lo mejor que te dio esta experiencia?

– El poder ser libre a través de la música, escapar de la oficina y de una vida normal, la posibilidad de ser dueño de mi tiempo y no tener que soportar a ningún hijo de mil putas que me esté dando órdenes, explotando o jodiendo. La música en sí mismo es una experiencia existencial maravillosa, reunirse con tus amigos a tocar, viajar, conocer nuevos lugares. Adicionalmente, si tienes la suerte que la música que haces acompaña a tu gente y se vuelve parte de la banda sonora de sus vidas, es imposible no sentirse orgulloso. Por último, esa liturgia que se forma en los conciertos es algo mágico y un privilegio en la vida. Si fuera católico diría que es una bendición.

Álvaro Bermeo se presentará el jueves 8 de octubre en el Centro Cultural Los Lobos, en la ciudad de La Plata. Después, tendrá dos citas en la Ciudad de Buenos Aires: primero, el viernes 9 de octubre en Lucille, y luego repetirá el jueves 15 en Sala 41.

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