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“Vínculos”, de Las Pastillas del Abuelo: sobre lo que nos une y transforma

“Vínculos” propone 10 canciones en las que las relaciones entre personas y con el ambiente se vuelven protagonistas.

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Fotos y Texto: Gentileza Prensa | Mei Kisz |

En la tapa de Vínculos, el nuevo disco de Las Pastillas del Abuelo, un grupo de personas avanza en conjunto frente a un paisaje natural. La montaña los recibe inmóvil, mientras un cielo despejado de luces, nubes y estrellas se extiende como la inmensidad absoluta. Lejos de allí, en otros lugares, la humanidad sigue su curso.

A algunos, como sugiere la primera canción del disco, “Amás no poder”, el mundo enloquecido les pasa por al lado, envuelto en un torbellino que no da tregua. A otros, en cambio, el amor los encuentra convertidos en un “mago de trucos infantiles, que ya no sabe cómo hacer para que lo mires”, como canta “Tarot”.

Estas experiencias, tan distintas entre sí, tienen algo que las une: los vínculos. Porque la presencia de un otro tiene el poder de transformar los días, de alterar la percepción del mundo y hasta de cambiar la luz con la que lo vemos.

En “Claralupe” una sonrisa alcanza para que salga el sol, pero su efecto se completa cuando alguien la contempla. El gesto adquiere sentido en ese encuentro entre quien sonríe y quien mira: dos personas que, aun sin saberlo, construyen algo en común. Algo parecido sucede en “Una contra otra”, donde aparece la necesidad de encontrarse con los demás para hacer “a lo absurdo brillar”. Como si, en medio de un mundo que gira sin detenerse, fueran los vínculos los que todavía pueden darle sentido a las cosas, encender una luz en lo cotidiano y volver extraordinario aquello que, a solas, quizá pasaría inadvertido.

Todo es tan familiar    

La banda, que cuenta con 28 años de carrera, tiene un sonido consolidado y característico que hace que escuchar un fragmento de cualquiera de sus canciones remita a su música. Porque tanto la voz del cantante como el ritmo sostenido de los instrumentos son parte de la identidad de Las Pastillas del Abuelo, lo que cambia es el contenido. Y es justamente de esto de lo que habla “Lugar”, canción que remite a los caminos que se atraviesan. Porque, en la vida, siempre se puede volver a antiguos lugares. Pero nunca se regresa de la misma manera. 

Con armónica y tintes nostálgicos, “La claridad” recupera la importancia de mirar a los ojos a quienes tenemos cerca. Frente a un mundo en el que “la televisión te rompe el alma”, la canción propone encontrar refugios desde los cuales habitar  “la hermosa y cruel realidad”.

Sin embargo, los vínculos no se limitan a ofrecer refugio: también exponen a la incertidumbre, la pérdida y las dificultades de sostener una relación. Entre la nostalgia, el deseo y la ausencia, las canciones exploran distintas formas de estar cerca de otros, incluso cuando esa cercanía no resulta sencilla. 

“Piedra buena” recupera la memoria y reivindica la justicia en homenaje a esos vínculos que permanecen imborrables. Por su parte, “Danza negra” aborda el amor como una tempestad, una fuerza intensa capaz de desbordarlo todo. Dos maneras de tener presentes a las personas: honrar su ausencia y convivir a corazón abierto. Porque, como dicen en “Yo no olvido”, la vivencia compartida genera recuerdos tan claros “que ya no parece ayer sino presente” y es que, como agregan en “Excusas”, “tal vez juntos podemos hacer que sea especial”. 

Así, Vínculos encuentra en las relaciones humanas el hilo que une sus diez canciones y reafirma una idea que atraviesa toda la trayectoria de Las Pastillas del Abuelo: la vida se construye con otros. Entre el vértigo cotidiano, los recuerdos y los afectos, el disco invita a detenerse en aquello que nos conecta y nos transforma.

Con un sonido que conserva la identidad de la banda, Las Pastillas vuelven a poner en palabras algo tan simple como esencial: son los encuentros, las huellas y la posibilidad de acompañarnos los que hacen que el camino tenga sentido.

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