Mica Sotera: hacer de la música un punto de encuentro
La cantante y compositora presenta Punto de encuentro, su segundo disco: una apuesta por la conexión a través de las canciones, las imágenes y los shows en vivo.
¿Qué es un punto de encuentro? Puede ser un lugar concreto, una coincidencia inesperada, una canción que halla a alguien en un momento determinado. También puede ser ese instante en que una historia ajena se siente propia.
Punto de encuentro es, también, el segundo álbum de Mica Sotera, en el que convierte la idea en una invitación abierta a reconocerse en las emociones que atraviesan las letras, a conectar con otras personas desde la música y a transformar la escucha individual en una experiencia compartida.
“Me parece muy hermoso cuando estoy tocando y hay gente del otro lado, se genera como un arco. Como poner un punto de encuentro real y salir del ´te conozco pero de las redes y nunca te ví en persona´. Hay algo de lo analógico, de salir, tocar y animarse a hacer lo que no se encuentra en la tecnología”, cuenta Mica sobre su nuevo disco, compuesto y producido durante más de dos años, que amplía el universo de su debut, En el espacio, con una sonoridad más luminosa, popera y enérgica.
Baterías, bajos, pianos y sintetizadores conviven con letras que se detienen en el amor, la ansiedad, los vínculos y los momentos de incertidumbre. Ese recorrido también se expande a lo audiovisual: personajes surrealistas, pequeñas historias y escenas cinematográficas que agregan otras lecturas a las canciones.
Después de pasar tanto tiempo en el estudio, Sotera decidió llevar esas canciones al escenario en una gira compartida con Catalina Valla, con artistas locales invitados en cada ciudad y un cierre el 5 de noviembre en Biri Biri (CABA). Entre la emoción y el vértigo de volver a tocar, la artista encuentra en el vivo otra manera de acercar dos mundos: el de quien canta y el de quien escucha.
En diálogo con El Bondi, habla del proceso creativo, las colaboraciones, las dificultades de sostener un proyecto independiente y el deseo de seguir llevando su música a nuevos lugares.
Un disco hacia afuera
-Punto de encuentro aparece como una expansión del universo que empezaste a construir con tu disco anterior En el espacio, ¿qué cosas sentís que cambiaron en vos, entre un disco y otro, y cuáles se mantienen?
-Con el tiempo uno como persona cambia un montón. Desde que empecé a hacer estas canciones hasta el momento que las saqué, soy completamente otra. Hay historias que tiene este disco que las veo lejanas, o estoy en otro momento. Con respecto al nuevo disco, creo que logramos reforzar una sonoridad y seguir en la misma búsqueda del sonido que representa mi proyecto, pero llevándolo a un lado más energético, popero y ochentoso. Lo siento más festivalero. En cambio el disco anterior lo siento más onírico con el cuarteto de cuerdas y las guitarras. Punto de Encuentro es más contundente y fue un proceso bastante liviano, no me costó hacer este disco. Estar acá en estas cuatro paredes, en este estudio, siempre para mí es un planazo, te abstrae de la ciudad y del quilombo y siempre es puro disfrute. El momento que más cuesta es cuando lo sacás para afuera por la expectativa de qué opiniones va a tener esta música nueva. Pero estoy muy contenta y orgullosa de la sonoridad a la que llegamos.
–¿La decisión de ir hacia un sonido más popero y ochentoso estuvo desde el comienzo o apareció durante la producción?
-Se fue dando en el proceso, pero sí quería mostrar ese lado más hacia afuera mío, En El Espacio ya mostré esa parte más introspectiva y tenía ganas de que se vea ese lado más enérgico, más batería, como me imaginé. Siento que tienen ese power que a mí me gusta cuando voy a ver alguna banda, pero se fue construyendo. El productor, Emiliano Macchi, es muy fino en saber qué cosas agregar y qué no, entonces las cosas que suenan están puestas por una razón.
–¿Sentís que tu forma de entender el amor y los vínculos cambió durante los dos años que llevó hacer este disco?
-En este disco me animé a tocar varios temas, “Orchid”, por ejemplo, habla un poco de la ansiedad y de las partes más oscuras que una puede llegar a atravesar en el día a día. “Diferente” es un tema que habla un poco de estar más perdido o sentir que vas con una marea de personas. Eso no lo había hablado en el disco anterior, no tan explícitamente. También de repente viví una ruptura amorosa de una muy amiga mía e hice un tema con una historia que no es mía y eso me gustó porque me corrí un poco de la situación más autorreferencial y describí cosas que yo no viví, pero las logré hacer canción y eso me parece que está buenísimo porque empatizas con muchísima más gente.
–En una industria que exige producir canciones y contenidos todo el tiempo, ¿cómo convivís con esa presión?
-A veces me peleo mucho con eso, con las redes y el contenido que te piden, y a veces me amigo con esa idea. Hay mucha saturación y mi escape un poco es conectar con otros amigos, artistas y con la gente a través de la música. Hay una parte audiovisual que está buena y la hicimos porque me gusta darle entidad a eso también, pero me di cuenta que yo podría haber sacado el disco con las nueve canciones y una portada y hubiera estado bien. Mucha gente me habló más de la música que del video y todo eso, eso me enorgullece porque es lo primero que hicimos.
Pero el tema de las exigencias de la industria es como una montaña rusa, un día lo soltás, otros te frustrás y así. Pero hace un rato hablábamos y decíamos, nosotros lo dimos todo para que esto llegue a las personas y a partir de ahora se suelta y es puro disfrute, porque sino siempre estas pendiente de las expectativas del otro sobre uno y nunca llegas a disfrutar.
Canciones, imágenes y otras miradas
-Contabas que el disco tiene un universo visual con distintos elementos, ¿qué sentís que te permite contar desde lo audiovisual que quizás no encontrás la manera de expresar solamente con las canciones?
-A mí me encanta el mundo cinematográfico y audiovisual, también parte de mi trabajo de todos los días está muy relacionado a eso. En los videos, sobre todo en los primeros tres que lanzamos, siento que con las imágenes y con los personajes que creamos logramos atravesar los pensamientos que yo tenía. En “Diferente” hicimos una reunión entre amigos con una terapeuta, personajes medio surrealistas y una cuestión muy teatral, y creo que las cosas que logramos captar con esas imágenes representan muy bien a la canción. En todos hay muchas cositas que están buenas y que complementan y suman un montón a la música.
–“Dos extraños” surge de la ruptura de una amiga, ¿te resulta más fácil escribir a partir de una experiencia ajena o de una propia?
– La verdad es que me resultó mucho más fácil escribir esta canción que sobre algo mío. Sobre lo mío me enrosco, no la termino, y esa fue mucho más fácil. Por ejemplo, “Orchid” empieza diciendo “hoy no sé de qué hablar / me ganó la oscuridad / y no sé bien qué me pasa”, y me costó mucho poner eso en palabras. Pero después es una de las que más me dicen “resoné un montón con esto” y me parece que también está bueno hablar de eso.
–Muchas canciones de este disco parten de situaciones cotidianas, que pueden parecer pequeñas pero terminan siendo significativas, ¿en qué momento una experiencia se transforma en canción?
-Hay veces que uno no se da cuenta de lo que está atravesando y quizás es algo muy cotidiano y se convierte en parte de tu día a día, pero cuando te pones a escribir ahí te das cuenta. Este año me propuse que la creatividad no sea un momento lúdico sino un ejercicio de todos los días. Escribir, probar cosas y estar haciendo. Me di cuenta que es como cuando vas a una sesión de terapia y no sabes de qué hablar y termina siendo la mejor sesión. Muchas veces estamos tan en piloto automático que no registramos. Volver un tema cotidiano canción para mi es algo re mágico.
-¿Cómo vivís el vínculo de la gente con tus canciones una vez que terminás el disco y ve la luz?
-Una vez me llegó un mensaje que me decía “salí re en una del trabajo y me puse a escuchar tu música y me cambió el humor” y fue re lindo porque de verdad te puede cambiar el estado de ánimo la música. Por ahí lo que sentís adentro sigue estando pero en ese momento lograste cambiar y para mí es magia pura. También que una canción para muchas personas signifique tantas cosas distintas es muy loco.
–En “Si me veías” compartís la canción con Paula Prieto, ¿qué encontrás en esa relación artística?
-Con Pau somos amigas hace unos buenos años. Ella me ayudó a escribir “Enero”, que es la primera canción de mi disco y después hicimos una colaboración. Siempre fue muy fácil trabajar juntas, en dos jornadas de estudio llegamos a resultados increíbles. La admiro un montón porque también me encanta por dónde lleva su proyecto y cómo se banca su sonoridad. Particularmente “Si me veías”, que encima quedó como el focus track del disco, la hicimos en tres jornadas pero nuestras voces quedaron grabadas así de la primera vez y fue todo muy real.
Encontrarse fuera de las pantallas
–En un presente atravesado por las redes, ¿qué significa para vos encontrarse de verdad? ¿Cómo se enlaza esa idea con la gira?
-Me costó mucho encarar esta gira, no me animaba, me daba un poco de vértigo. Pero ya tocamos en La Plata y luego nos vamos a Córdoba y a Rosario y me parece muy hermoso cuando estoy tocando y hay gente del otro lado, se genera como un arco. Como poner un punto de encuentro real y salir del “te conozco pero de las redes y nunca te ví en persona”. Hay algo de lo analógico, de salir, tocar y animarse a hacer lo que no se encuentra en la tecnología.
–La gira la compartís con Catalina Valla, ¿cómo surgió la idea y qué puntos en común encontrás entre sus proyectos?
-Hace unos meses Cata me habló, ella iba a sacar su disco, y me dice “¿amiga te coparía que hagamos una gira juntas?. Siento que estamos muy seguidas de lanzamientos de discos y me parece que está re bueno”. Después nos pusimos a buscar lugares y artistas locales de cada localidad a la que vamos para que cierren y después que ellos vengan a Buenos Aires. Así que me pareció buenísimo porque yo venía con ese vértigo de salir a tocar y presentar el disco, y no es lo mismo hacerlo sola que acompañada, porque hay una cuestión de complicidad y amistad. También a la hora de salir a tocar te sentís en equipo y nos apoyamos mucho. Siento que nuestros proyectos son bastante distintos en cuanto a sonoridad pero en su show yo me subo a cantar un tema con ella y ella viene a cantar uno conmigo. En esos momentos parece que mi proyecto es suyo y el suyo es mío.
Identidad y comunidad
–Si pudieras sentarte con la Mica que hizo En el espacio, ¿qué le dirías hoy?
-No es un disco que me quede tan lejos, y es un disco que me encanta y gracias a él logré un montón de cosas sola: openings y cosas que se dieron pura y exclusivamente por la música. Le diría que confíe en este proceso musical. Estoy orgullosa de hacer cosas que queden a lo largo del tiempo, no siento que sea música desechable y vuelvo a escuchar a veces las canciones del primer disco y no puedo creer que grabamos un cuarteto de cuerdas y batería. Llegamos a un lugar muy profundo. Me pasa que me dan ganas de hacer más. No termino los discos saturada, todo lo contrario, ya estoy pensando en que tengo ganas de juntarme a componer y tocar este disco, y eso me motiva.
–En una escena donde aparecen constantemente proyectos nuevos, ¿cómo construís una identidad propia?
-Siento que está sobrecargado pero también está bueno que aparezcan nuevos proyectos, me parece que le da vida y una fluidez que está buena. Mi identidad va más por el lado de ser genuina conmigo y tratar de no perder eso, en cómo me muestro, cómo canto, el tipo de show que hago. También siento que la identidad la vas construyendo sin darte cuenta y hoy en día muchas personas me dicen “vos tenés este video y esta sonoridad es re Mica o esta canción siento que es re Mica” y por ahí no te diste cuenta y es algo que se viene haciendo hace tiempo. Mucha gente me habla también de la estética de todo mi proyecto y yo simplemente lo hice porque era algo que me parecía que estaba bueno para mostrar y no tan conscientemente de que eso era una estética.
–¿Cuánto control te interesa tener sobre lo visual y lo musical y cuánto espacio dejás a las ideas del equipo? ¿Cómo trabajaron con Perra Negra?
-Perra Negra es una productora audiovisual que tenemos con mi hermana. Somos un grupo de mujeres que trabajamos en muchos proyectos. Para este disco nos juntamos un día a tomar mates, escuchar las canciones y cada una escribía en su cuadernito qué se le venía a la cabeza y a raíz de eso surgieron todos los videos y visualizers. Cuanto más pueda soltar el control de todo eso, mejor, me encanta delegar eso. Siento que estoy en una etapa del proyecto donde muchas veces tengo que agarrar un poco las riendas y mandarle con toda, pero trabajar en equipo es lo más lindo. Mismo en las canciones, casi todas tienen un montón de músicos sesionistas que se sumaron y aportaron y se construyeron gracias a que todos hicimos lugar para que eso suceda. Aparte hay cosas que yo no sé, entonces necesito de esas personas.
-¿Cuáles sentís que son hoy las principales dificultades de sostener un proyecto musical independiente en Argentina?
-Hoy en día está difícil para todos, pero a veces me gusta salirme un poco de esa frase. Yo trabajo muchísimo para poder invertir en mi música, en dar lo mejor y soy muy agradecida de poder hacerlo. Y también acepto cuando cuando el show te dio simplemente para cubrir los costos, y lo valoro porque es parte del proceso. Pero es verdad que es un camino largo y por suerte está tu gente para apoyarte. Creo que hablar entre artistas para ver que no todo es un gran sold out y un éxito eso también te da tranquilidad de decir estamos todos en la misma. Porque a veces las redes inflan un montón de cosas. Por eso para mi charlar entre nosotros para desmitificar la gran industria me parece lo más importante. Invitarnos a cantar en shows, arengarnos, hace que tu público me conozca y el mío te conozca a vos. Y esa es un poco la salida que encontré en los momentos más difíciles.
–Con todo esto, ¿sentís que están reapareciendo los venues más chicos y los espacios de cercanía para los proyectos emergentes?
-Sí, re. Porque hubo un momento donde había mucho para los artistas más grandes: River, Movistar Arena, estadios. Y después para los artistas emergentes no porque había una brecha en el medio. Se llenan estadios pero después te cuesta vender una entrada de $10.000. Ahora me parece que se está empezando a bancar mucho más a los proyectos independientes. Lo mainstream siempre va a estar y está bueno que esté pero también que haya venues más chicos y mismo los canales de streaming o la tele, que le den lugar a los proyectos independientes porque es la única forma que tenemos de que te conozca gente nueva.
-Después de esta gira, ¿qué te gustaría que suceda en tu carrera?
-Primero presentar el disco en un lugar más grande. Este año le puse foco a estas cinco fechas y me dan ganas de salir a tocar más el disco por todos lados. Un gran lugar y de mucho aprendizaje son los openings a conciertos de otros artistas. También me gustaría participar en festivales, llegar a esos lugares me parece un sueño muy lograble y estamos trabajando para eso. Sobre todo ponerle foco a la presentación del disco que seguramente sea a fines de febrero o principios de marzo. Y ojalá después de eso salir a tocarlo quizás a México, España.
Con Punto de Encuentro, Mica Sotera no solo expande su universo musical, sino que también encuentra nuevas formas de conectar con quienes están del otro lado. Entre canciones que nacen de experiencias propias y ajenas, imágenes que amplifican sus historias y escenarios que transforman lo individual en colectivo, el disco propone volver a encontrarse en tiempos donde los vínculos muchas veces quedan mediados por una pantalla. Mientras proyecta nuevas fechas y sueña con llevar su música a otros lugares, la artista parece tener algo claro: más allá de las exigencias de la industria, las expectativas y los números, el verdadero encuentro sigue estando en la música y en todo lo que sucede cuando alguien la hace propia.
