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Cuarenta años de Helloween en el Movistar Arena

Uno de los conjuntos más importantes del power metal europeo visitó nuevamente la Argentina para festejar toda su carrera en el predio de Villa Crespo.

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No todos los días se cumplen cuatro décadas de trayectoria en la música, es por ello que Helloween volvió a tener su fecha propia en nuestro país frente a una multitud de fans de diversas generaciones, nuevos y aquellos que los siguen desde sus inicios, quizás más de uno que tuvo la oportunidad de verlos en vivo por primera vez en estas tierras, allá por 1996. Toda una vida.

De regreso al presente, el festejo incluyó la apertura local de Azeroth, quienes empezaron a calentar el frío ambiente de la noche dominical con una muestra de su material como con “Condena eterna”, “Y sus máscaras caerán”. También su más reciente simple, “A través del abismo”, publicado hace menos de un mes -el 29 de agosto pasado-, entre otras. Luego, dejaron el camino preparado para la banda alemana luego de interpretar “Senderos del destino”, la que titula su placa del 2022.

Revista el Bondi converso con David Zambrana, guitarrista del grupo y este fue su testimonio:

Fue una noche inolvidable para nosotros, presentar nuestro metal frente a un Movistar Arena colmado y compartir escenario con los padres del power metal es un sueño realizado. El publico nos transmitió toda la buena onda con tantos aplausos, coreos y respeto, la producción de los Teatros y del evento nos trataron increíble, y nuestro equipo laburo de una forma muy ordenada y profesional, fue una noche perfecta, eternamente agradecido de poder disfrutar estos logros, vamos por mas.

Helloween

Cuando se levantó un telón con el logo del conjunto fundado en 1984 en Hamburgo, las ansias aumentaron de manera proporcional a ese lienzo gigantesco, porque ya nadie quería seguir esperando ni un minuto más, pues, no había música de fondo y sólo se escuchaban los murmullos del público. Pensado o no, eso fue, como diría más tarde en perfecto español el cantante Andi Deris: “la calma que precede a la tormenta”.

La señal de arranque fue una humorada cuando se escuchó la canción “Let me entertain you” de Robbie Williams. Pasado el chiste, fue cuando realmente comenzó con un repaso en la enorme pantalla que proyectaba todo el catálogo discográfico del conjunto estrella de la noche y en ese momento el público presente rugió cuando empezó la marcha del tiempo -“March of time”-. 

Como en su disco Keeper of the seven keys -lanzado en dos partes entre 1987 y 1988-, el mítico personaje que dio nombre a ese emblemático trabajo conceptual dio la bienvenida a los fans argentinos y sirvió de enganche con el resto del show, que siguió con una versión recortada de “The king for a 1000 years”. 

Continuaron “Future world” y “This is Tokyo”, esta última como una de las tantas que trajeron de su más reciente registro al día de la fecha: Giants & monsters (2025), como una prueba no se quedan anclados en el pasado y continúan produciendo material fresco.

Mientras la lista avanzaba, también se apreciaron los virtuosismos en las guitarras, bajo y batería y, por supuesto, en la parte vocal que no solamente Andi Deris ejecutó, sino también la parte que le correspondió a Michael Kiske. Una idea que surgió hace un tiempo para potenciar a la agrupación. 

La interacción con el público fue muy nutrida, al igual que los agradecimientos, mientras navegaban los cielos -“Ride the sky”- hacia el sol -“Into the sun”-, el setlist parecía aumentar la fuerza a medida que repasaron los principales exponentes de su trayectoria. 

Después de que suene la que compuso el bajista Markus Grosskopf -“Hell was made in heaven”, publicado en Rabbit don’t come easy (2013)-, fue el momento en el que pudo lucirse en los platos Daniel Löble con un solo de batería que encendió aún más a la audiencia. 

La icónica “I want out”, fue sucedida por el segmento acústico de la velada, que incluyó un pequeño fragmento de “Let it be” -original de The Beatles-, que el vocalista Kiske reconoció que “ésa es la mejor canción jamás escrita”, y el público retrucó con una adaptación de la música de ese mítico tema, pero mencionando a Helloween en cada parte, para sorpresa de los propios músicos. 

Pasado el agradecimiento por el gesto de la base de fans local, realizaron “In the middle of a heartbeat” solo con las dos voces y una guitarra, más la primera parte de “A tale that wasn’t right”, en la que retomaron la electricidad con el resto del grupo.

El guitarrista Kai Hansen también agradeció a los y las presentes, declaró que “está buenísimo volver a la Argentina” y, entre otras que estuvo al frente con su voz y las seis cuerdas, ejecutó “Heavy metal is the law” para seguir con el final del tramo principal con “Halloween”. 

Como el momento de la torta en un cumpleaños, poco antes de adentrarse en los bises, el número 40 apareció proyectado en la pantalla gigantesca y los aplausos no tardaron en aparecer. “Eagly fly free” inició la sección final, que continuó con mucho “Power” y finalizó con la enérgica “Dr. Stein”. 

Helloween dejó satisfecho a todo aquel y aquella que se acercó al estadio de la calle Humboldt para celebrar la trayectoria de un grupo enorme, que dejó una marca imborrable en la música pesada mundial, una carrera prolífica y un show demoledor.

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