Brokeboyz
Brokeboyz: "El trap en Chile es muy diverso"
26 de Noviembre, 2019
Con apenas un año de ruedo, Young Cister y Polimá Westcoast se convirtieron en un fenómeno de la escena urbana trascina.
Chile está viviendo dos revoluciones en simultáneo. Una es política, estalló en la calle y bajo el lema de “no son 30 pesos, son 30 años” acumula varias semanas de manifestaciones y tiene como fin la destitución del actual primer mandatario. La otra es artística, ya que la escena musical del país, que no es inmune a lo que pasa regionalmente, está asimilando a su manera la explosión del trap y el reggaetón.
Y al igual que ocurre en la Argentina, el boom de la movida urbana está siendo motorizado por una camada de jóvenes desprejuiciados, pero no por eso menos comprometidos con su realidad, que se manifiestan de forma pública en actos y shows, o a través de las redes sociales con el #FueraPiñera. Es así que nombres como Ceaese, DrefQuila, Gianluca, Princesa Alba o Tomasa del Real experimentaron en los últimos tres años un crecimiento exponencial en cuanto a reproducciones, visualizaciones y convocatoria.
Puede que uno de los casos más paradigmáticos sea el de los Brokeboyz, dupla que conforman Young Cister y Polimá Westcoast. Sobre todo si nos basamos en los hechos reales: con apenas una temporada de ruedo ficharon para Sony y en la última edición del Lollapalooza trasandino convocaron a diez mil personas en un horario completamente marginal.
Para Cister, joven veterano del circuito con 23 años, cada uno “tiene su flow y pose”, aunque ambos comparten temáticas y una crianza en barrios de clase media. “Por eso nos unimos”, avisa el MC que lleva un par de discos en su haber: 96 (2017) y XTACISS (2018). De acuerdo a Polimá, promesa del trap chileno categoría 97, las dos voces juntas suenan muy bien. “Son matices que se adaptan”, agrega el rapero de ascendencia africana que en 2018 lanzó su segundo trabajo, Las crónicas de Ngangu.
-¿Qué destaca el uno del otro?
Polimá Westcoast: -Cis es muy musical, variado. Sabe mucho. Me ha enseñado a utilizar la voz o a llevar cada uno de los ritmos.
Young Cister: -Poli es extraño dentro de la música. Te sorprende. O sea, si uno tiene una estructura muy marcada para hacer música, él sale con algo raro y distinto.
En palabras de Westcoast: “Estoy muy influenciado por Blink 182, Limp Bizkit, Linkin Park, Sum 41, pero también por Timbaland, 50 Cent, Nelly y Snopp Dogg”. La educación sentimental del autor de “Trapstar” congenia con la otra mitad de los Brokeboyz, que previo a incursonar en el rap tuvo una banda de cumbia villera donde tocaba el teclado y la batería: “Me gustaban Damas Gratis, Pibes Chorros, Supermerka2, El Polaco”. El resultado es una propuesta que se pendula entre Khea y los temas de C.R.O. en Bardero$.
-¿Cómo definirían al trap de su país?
PW: -Es muy diverso.
YC: -Hay distintas corrientes, con muchos matices. El nuestro y el de Pablo Chill-E es más callejero. El de Gianlucca es más alternativo y el de Princesa Alba es más pop.
Si bien puertas para adentro el género gana adeptos gracias a su heterogeneidad (este año se hicieron dos ediciones del Urban Trap Fest y ya se anunció una tercera para 2020), internacionalmente está pegando por los lazos que tiende con la corriente norteamericana, la que originó todo en los ‘90, y no tanto con la puertorriqueña, que hoy domina una buena parte del mercado por Bad Bunny, Ozuna y Anuel AA.
“Nuestra cultura está mucho más cercana e influenciada por la de Estados Unidos”, aclara Young. ¿Y el trap argento? “Nos encanta, pero tienen algo muy de nicho”, reconoce Polimá y su colega explica cuál es el punto de contacto de las escenas: “Hay una esencia sudamericana, ya que la realidades son parecidas. Las vivencias nos unen”.
-Según la historia, se conocieron gracias a eventos que organizaba Cister, pero la primera vez que compartieron un escenario fue gracias a Duki. ¿Es cierto?
PW: -Sí, el año pasado nos invitó al debut de Modo Diablo (NdlR: grupo que comparte con Ysy A y Neo Pistea) en Chile. Quería que hiciéramos “Actitud”, la primera canción que compusimos.
YC: -A mi Duki me encanta. Soy fan de cada una de sus canciones. Siempre va en alza, mutando. Es buena persona, alguien de luz.
-Otro argentino con el que tienen relación es 0-600, productor del exitoso “Tumbando el club” y de su último single, “Mosh”. ¿Cómo lo trabajaron?
PW: -En abril vinimos por primera vez a la Argentina y nos juntamos en su estudio. Puso una pista que nos latió y la hicimos muy rápido, casi como un freestyle.
-En sus redes sociales contaron que, pese a lo que están ocurriendo en Chile, “necesitan” publicar Equilibrio, primer álbum como los Brokeboyz. ¿Por qué apuestan por el formato?
PW: -Nunca pensamos en generarlo, se fue dando a medida que íbamos creando más y más canciones que abarcaban la misma temática.
YC: -Dicen que es arriesgado, porque generalmente la estrategia pasa por el single, pero un disco es como un libro, en el que cuentas una historia, donde hay un concepto, una estética. Y eso es divertido y muy artístico.
*Sábado 30 en el marco del festival Buenos Aires Trap.