Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Coya

"Este es un proyecto de por vida"

Cronista: Lucas González | Fotos: Gentileza: Prensa

23 de Noviembre, 2016

"Este es un proyecto de por vida"

Luego de haber adoptado una nueva identidad el grupo se presenta en sociedad con su primer disco, Senderos de Sombras. 

Desde hace un par de años hubo un quiebre para la banda. “Fue una decisión difícil. Habíamos logrado que nuestro nombre resonara aunque sea mínimamente entre los oídos de la gente interesadas en el under”, recuerda hoy Federico Schillagi sobre el momento en el que los caminos se bifurcaron, y explica que “por cómo se habían dado las cosas, sabíamos que una etapa estaba finalizada”. El baterista habla sobre lo que fue Caperucita Coya, proyecto ahora es conocido como Coya, a secas. “Se dio un quiebre y evolucionamos en algo más maduro. Y en consecuencia, el cambio de nombre terminó reflejando esa evolución”.

La metamorfosis se motivó por la salida del cantante Simón Rutilo, uno de los pilares fundacional del grupo. La decisión, empujó al guitarrista Martín Pla a tomar las riendas vocales. De esta manera, Martín, Tomás (Pergolini, bajista) y Federico optaron por continuar e incorporar a un nuevo guitarrista, Nicolás Fiorito. “Vamos a hacer todo lo que nos sea humanamente posible para ver cómo la banda llega a su máximo exponente y nos lleva a compartir las mil y una experiencias que siempre imaginamos en los mejores momentos que hemos compartido”, cuenta Schillagi y reflexiona: “Hace mucho que sabemos que este proyecto es algo de por vida”.

Previo a la metamorfosis, el conjunto supo publicar dos piezas. En 2012, EP I, con tres canciones, y un año después, EP II, con cuatro composiciones más. Una vez digerido el mal trago, Coya editó el flamante Senderos de Sombras: poco más de 18 minutos, donde cinco tracks proponen un clima pesado, en el que la banda le prioridad a las guitarras distorsionadas.

-Acaban de publicar su primer disco, o, como lo llamaron en Facebook, su primer bebé. ¿Cómo lo viven?

-Se siente espectacular. Algo parecido a lo que sentimos al terminar la presentación en el Matienzo, hace un par de semanas. Es la frutilla del postre, que corona un laburo que empezó hace casi dos años y que requirió muchísimo compromiso y constancia. Soltarle la mano para que ande solo, da una satisfacción tremenda.

-Además de las "sensaciones", ¿cómo fue su realización a nivel artístico?

-Al margen que Ariel Schujman fue el verdadero arquitecto de la obra, esta vez fue la primera en la que realmente produjimos. Le dedicamos juntadas enteras a hablar sobre los conceptos que queríamos transmitir, qué sensaciones queríamos causar en los oyentes, qué tonalidades deseábamos darle a nuestro sonido y a todo lo que representa a Coya. Buscamos obtener una verdadera unidad a las distintas facetas artísticas que tiene un producto musical, desde las letras, pasando por las armonías y melodías. Creo que eso marcó la diferencia entre este y los anteriores proyectos como banda.

-¿Cómo cambia el sonido a partir de la incorporación de Nicolás?

-Sucede que ahora empezamos a hilar más fino, no sólo en lo que tocamos, sino que en el audio en sí. Nos interesa mucho entender los distintos procesos, y esperamos día a día crecer en ese sentido, porque sabemos que son conocimientos que marcan una gran diferencia a la hora de buscar cierto nivel de profesionalismo. Nico es una de las personas con más compromiso que conozco y eso se ve reflejado en el funcionamiento de la banda. El tiempo que pasó fuimos en un in crescendo de horas dedicadas a ensayos y al laburo en general, a todo lo referido a la banda, y él no titubeó ni un instante en sumarse a ese ritmo frenético de trabajo. Con lo cual, no dudamos tampoco en sumarlo a la tripulación Coya.

-En la canción que da nombre al disco hablan de no confiar en nadie que no vea en lo profundo. ¿Cuánto tiene que ver esta letra con todo lo que tuvieron que pasar?

-La verdad, me lo hacés considerar. Es llamativo porque siempre hay algo que en mayor o menor medida nos recuerda a todo lo vivido como banda. La verdad es que fue un golpe duro, porque como dijimos, este proyecto representa una especie de juramento de por vida de llevar al máximo exponente nuestra música y nuestra labor como artistas. Y encontrarnos con tamaña piedra en el camino fue un reto doloroso e inesperado. Pero la verdad que nos hizo crecer. Creo que puede tener que ver con esta sensación de que no podemos fiarnos de nadie que no tenga esta misma visión del potencial de la banda. Hay que saber mirar al horizonte y ver el largo camino que vamos a recorrer hasta conseguir nuestro objetivo. Un largo camino de esfuerzo y compromiso, que afortunadamente hoy, todos en la banda estamos dispuestos a encarar.

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