Leandro Rostein
El que ama lo que hace
31 de Octubre, 2014
Previo a al recital que dará en Chez Praliné (Bolívar 696, Capital) este viernes, Leandro Rostein fue entrevistado por El Bondi y habló, entre otras cosas, sobre su oficio como compositor, los que buscó generar a través de su nuevo material, Intacto, y sobre lo que significa hacer música.
Músico, artista plástico y carpintero. Así es, Leandro Rostein. Una persona multifacética que eligió vivir del arte, aunque reconoce que “el costo de ser artista, no es más ni menos costoso que lo que implica sostener un deseo y tomar decisiones en función de eso”. Palabras medidas y precisas, que fiel a su estilo construye priorizando la prolijidad y la estética.
-¿Cómo y cuánto te influye la figura de Luis Alberto Spinetta a la hora de componer?
-Es uno de los formadores que elegí. Posiblemente mis canciones no vayan en un sentido estético similar al suyo, pero es un artista que de una u otra forma, siempre tengo presente.
-Tu último trabajo, Intacto, es presentado como “compacto y contundente, de 8 canciones redondas, concisas que despliegan su vuelo de errares que atrapan”. ¿Esto es algo que no conseguiste en tu anterior disco Tiempo de películas (2009)? ¿O no fue lo buscado?
-En ese momento, lo que busqué, fue algo mucho más vinculado con la pregunta de quién era yo, y qué estaba haciendo o haría en mi vida. La música, y las canciones como modo de expresión, fueron las herramientas para trabajar esas incógnitas.
-El 28 del mes pasado se realizó el Festival de Cultura Auto-Gestionada, que entre algunas premisas brega por “generar espacios alternativos de divulgación, confirmar la existencia física y real de otros caminos posibles para el desarrollo libre, creativo y profesional de proyectos culturales”. ¿Qué opinión tenes respecto a las políticas culturas del Gobierno de la Ciudad y de la actitud que están tomando tanto los trabajadores de los centros culturales y los músicos?
-En principio, todo aquello que esté pensado y obrado responsablemente, y desde una postura cuidadosa a favor de la cultura, es importante que exista. Sin embargo, tengo la sensación que en algunos casos los intereses son más personales. Lo cierto es que esto pasa en todas las organizaciones del mundo entero. Veremos.
-Venís trabajando tus videos con Javier Veraldi, “Cuatro cuerdas”, tu último corte, por ejemplo, ¿por qué lo elegís a él?
-Con Javier tenemos un canal de comunicación tan maravilloso. Él rápidamente comprende de qué trata “el guión en bruto” que le llevo. De igual manera sucedió con los diseños de artes de tapa de mis dos discos.
-¿Qué te llevó a afirmar que “la música ya existe y lo que se puede hacer es encontrar los medios para interpretarla”? ¿Lo seguís sosteniendo?
-Sí. Lo sostengo. Existe algo que nos excede, bestial por su posibilidad, anterior a poder tocar una viola, y componer una canción (risas). El sonido de las cosas, del viento, del agua, el silencio. La música de las palabras. El sonido de aquello que vibra. Entonces un día compones tu mejor canción, o escuchas la mejor obra de otro artista y te emociona. Y eso el fruto de un trabajo, y está bien que sea así. Pero si te pones a pensar que toda la música que continuamente, y en formatos poco predecibles, habita en tus espacios, tal vez comprendas, que con suerte, lo que puedas hacer es encontrar los medios para interpretarla.
-En abril expusiste en “MISCELLANEOUS BUENOS AIRES #2” algunos de tus trabajos plásticos. ¿Cómo resultó la experiencia? ¿Es algo que haces habitualmente?
-Últimamente estuve más conectado con la música, los ensayos, presentaciones de Intacto, etc. Sin embargo participé en “MISCELLANEOUS BUENOS AIRES #2” colgando obras plásticas que pertenecen a una serie llamada “Trascenderes”. Justamente, el arte de tapa de mi último trabajo está diseñado a partir de la imagen de una de esas obras.
-¿Encontrás similitudes entre tu obras plásticas y las musicales o es algo que difícilmente se emparenten?
-Están absolutamente emparentadas y casi siempre se asisten entre sí. Es verdad que para poder transmitir eso, el contenido de una presentación, tiene que contemplar que lo musical y lo plástico van a convivir exponiéndose más que de costumbre.
-¿En cuál de tu dos facetas artísticas te resulta más fácil crear, como artística plástico o músico?
-El oficio de compositor, ya sea como músico, artista plástico, o carpintero, no me es fácil en ningún caso. Es un trabajo constante. Sería como que siempre se me ocurre algo, aunque sean disparates. Respecto a lo musical, se vuelve más complejo componer algo que va a tener que ser tocado por otros músicos, también, para que exista como tal.
-En un una entrevista anterior sentenciaste que elegiste el arte como medio de vida. ¿Cuánto cuesta vivir de aquello en nuestro país?
-Quiero ser particularmente cuidadoso con lo que voy a responder. Hay algo que es real y es que entre mi buena suerte y la mala suerte del pibe que vive en la esquina de mi casa, hay muy pocos metros de diferencia. Entonces ojo, la cosa no fue al revés, por muy poco. Dicho esto, creo que el costo de ser artista, no es más ni menos costoso que lo que implica sostener un deseo y tomar decisiones en función de eso. Durante años pude vivir trabajando sin sentir amor por eso que hacía. Hoy ya no estoy en condiciones de pagar el costo que implicaría no vivir de lo que quiero.