Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Billy Bond

"El día que yo me venda se acaba el mito"

Cronista: Lucas González | Fotos: Gentileza: Prensa

25 de Julio, 2014

"El día que yo me venda se acaba el mito"

Fundó, produjo y lideró La Pesada del Rock & Roll, se exilió en Brasil (donde hasta la actualidad es un reconocido productor), laburó con grosos de acá y de allá. Sin tapujos Giuliano Canterini, mejor conocido como Billy Bond o Bondo, nos habló de todo y de todos.

-¿Qué te parece el rock argentino en la actualidad?
-No escuché algo que sorprendiese y  me motive a comprar un disco. También hay que ser justo, no tengo toda la información de lo pasa, entonces no te puedo decir que no hay nada; si yo me pongo a buscar seguramente encuentre, obvio.

-Has mencionado que es difícil encontrar algo nuevo, entonces, Joelho de Porco, la banda que formaste en Brasil, ¿a qué se parecía?
-Era kitsch, de rock y punk, lo que sentí que había que hacer. Algo con apertura mental. Allá la gente por su educación no tiene pre conceptos ni físicos, ni mentales.

-¿Cómo los recibió la prensa?
-Fuimos de los más respetados. Éramos totalmente anarquistas y en el año ’78 ya cantamos lo que hoy pasa en Brasil: robos en la calle, la policía sin hacer nada y los ladrones adueñándose de la ciudad. Nos convertimos en un grupo de culto, contratado por Som Livre (productora musical dependiente de O Globo), porque serlo en allá no es lo mismo que en Buenos Aires.

-¿Cómo era antes nuestro rock?
-Tenía y tiene más contenido social que político, pero no éramos abanderados ni militantes.

-¿Eras peronista?
-Claro que lo era, porque eran lo militares o Perón. O uno o el otro, había simpatía, pero no una militancia.

-¿Tuviste apoyo o sugerencias de los músicos amigos en esa época?
-Éramos unas bombas de tiempo. Yo me fui porque (para los militares) era el líder de los guerrilleros. Mucha gente se fue y otros se quedaron y soportaron.

-¿Por qué tomaste la decisión de exiliarte?
-Había un clima de represión muy grande, además después de cantar la Marcha de San Lorenzo nos empezaron a prohibir  en las radios y ya nos habían avisado que nos iban hacer boleta. Algo que le había pasado al Negro Julio o a Tanguito.

-¿Por qué crees que vos estabas en la mira y otros no?
-¡Qué pregunta es esa, negro! O estás de un lado o del otro. Había otros grupos que decían sus cosas, pero más entre líneas. La Pesada era más directa: “Andate a la concha de tu madre”. No eran metáforas –canta unas frases y agudiza la voz-, esos eran poemas.

-¿Seguís pensando que actuaste de la mejor manera?
-Seguro. Obviamente no fuimos nosotros los que generamos el cambio, ni conseguimos las elecciones, ni la vuelta de Perón, fue un esfuerzo de todos. Yo no me equivoqué nunca ni me arrepentí de nada y lo que hicimos, seguramente, colaboró. Hoy no te meten en cana porque tenés barba, en mí época sí. No te digo que esto sea lo ideal (en referencia a la actualidad), pero hubo momentos peores.

-Volviendo a la anterior pregunta, cuando llegaste a Brasil, ¿cómo era?
-En esa época ya había pasado por ese proceso. Había ritmo de democracia. La lucha anti sistema se manifestó por medio de la Tropicália (movimiento musical de los ’60), algo que produjo el exilio de Caetano Veloso, Gilberto Gil, Rita Lee, Os Mutantes, entre otros. Allá no había espacio para hacer La Pesada con lo que ello significaba. Además, los brasileños no son como nosotros tienen otra forma de tocar, algo más rítmico y armonioso. El argentino tiene como base el tango y si lo analizas musicalmente es una marcha, el “4 x 4” –hace ademanes con la manos bien rígidas para ejemplificar-. El brasilero no, viene de África con la zamba –reitera los ademanes, pero esta vez más suelto, y agrega gesticulaciones muy cómicas con la cara-. Entonces esa marcha nuestra, más parecido a las ingles, nunca se colaría porque ellos tienen algo más expresivo, ya que se criaron con el batuque. Tienen una música muy querida y comercial.

-Y cuando aquí volvió la democracia, ¿por qué no volviste?
-Me alegró por haber participado. Ya tenía una carrera profesional, conocí y labure con gente “pesadísima”, era amigo de ellos y me dieron acceso a muchas cosas.

-¿Acá habría sido posible construir esa carrera?
-La capacidad económica que tenias para producir te daba poderes, que aquí no los tendría. Acá ya había gente que hacía ese laburo, Daniel Grinbank, por ejemplo. Yo participaba de la negociación de lo que bajaba a Argentina, porque si venía era porque pasaba por Brasil, era un brazo.

-¿Disfrutás el hecho de negociar?
-Al inicio te maravilla estar. Después de que lo conocés a Jim Beach (abogado y manager de Queen en la década del ‘80) te asustás. Imaginate: un “tanito” que hace una carrera en Argentina y luego se sienta a negociar por dos o tres millones de dólares para traer a uno de los mejores grupos a Sudamérica.  De ahí en adelante te parece que todo es “fichita”. Les vas perdiendo el miedo y te vas haciendo el macho.

-Era a lo que querías dedicarte.
-Yo soy un profesional con diversas facetas, que sabe de música, de cine, de espectáculos teatrales, de promoter.

-¿A qué le llamas promoter?
-Es el tipo que compra, pone y se va. Otra muy distinta es generar tu propio producto en materia de teatro, yo soy productor teatral. Esa es una fase, después hay otra que consiste en, por ejemplo, comprarle los derechos de Les Miserables a Cameron Mackintosh, traer toda la parte técnica y contratar 150 brasileños que interpreten esa opera  en portugués.  Algo diferente a traer una banda para que toquen y luego se vayan. Yo tengo seis musicales de Broadway andando en Brasil, con 400 personas trabajando, y seis teatros, de aproximadamente 1500 lugares, que manejo con otras personas en donde se presentan esas obras. Ahora, eso no quiere decir que yo no voy a saber si el violinista o el canto desafinan, soy un productor artístico. Algo que me da ventaja sobre otros. Daniel (Grinbank) no tiene idea de lo que es un Do ni un Fa, pero tiene mucha intuición.

-¿Cómo ves los festivales auspiciados por un gobierno?
-Lo que importa es lo que decís. Si alguien te patrocina para que te puedan ver gratis  yo no lo veo mal, siempre que no te prohíban decir algo. Como mi discurso es claro  y canto “Salgan al sol”  esas cosas no me dan miedo, ya que lo puedo hacer en el “festival peronista” o cualquier otro; mientras facilite que vos lo puedas ver a mi me chupa un huevo. El que está en contra de los sponsors es quien fabrica historias y tienen un discurso. Si el gobierno va hacer un show gratis y  los chicos van a poder disfrutar sin pagar, que lo hagan, si a mí no me van a obligar a levantar ninguna bandera. Yo me resisto a hacer recitales si no son gratuitos. El día que yo me venda se acaba el mito y el respeto.

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