Shaila
“Nuestro lazo es más humano que musical”
11 de Agosto, 2011
Sin supersticiones. Antes del festejar sus 17 años de vida con dos shows temáticos en Groove, Santiago Tortora, el guitarrista de Shaila, cuenta porqué decidieron volver a tocar, su relación con Dead Fish, su gira por Chile en medio del conflicto estudiantil, y la evolución e involución del punk rock.
-¿Cómo fue la gira que hicieron por Chile?
-Fue buenísimo. Hace 12 años que vamos, de forma interrumpida y siempre nos fue bien. La relación con Chile fue simbiótica desde el primer momento. Cada disco fue mejor tomado qué el anterior, es más, tenía primero repercusión allá y después en Argentina. Chile es la segunda casa de la banda y en un momento fue la primera. Desde principio del año pasado que no tocábamos allá.
-¿Qué diferencias ven entre el público de Chile y el de Argentina?
-El público de capital (no el de toda la Argentina) te estudia, te va a ver buscando explicar porqué te mereces estar, o no, ahí. La gente siempre critica a las bandas más chicas, dicen que les gusta pero siempre hay algo que no les termina de cerrar. Por eso hay que trabajar constantemente, para trascender y demostrar que no somos una banda pasajera.
En cambio, en Chile o en Brasil la gente paga la entrada y se viene a divertir. Si nosotros le pagamos con la música y diversión a lo que ellos vinieron a buscar, el contrato ya estaría terminado. Eso es lo que nos ha llevado a tener muy buena repercusión en Sudamérica, más allá de nuestra ideología de creer que toda Latinoamérica es exactamente igual.
-¿Cómo vivieron el conflicto de los estudiantes chilenos, ya que estuvieron en ese país para esa fecha?
-Caímos justo. Chile a diferencia de la Argentina, es un país que se dedicó a agarrar una pala y tapar el pasado. Argentina lo que tiene de bueno es que como pudo hizo un juicio a las juntas, marcó un nunca más, decidió poner la verdad arriba del tapete. Pinochet fue velado con honores, en La casa de la Moneda y no hubo disturbios, si velaran a Videla en La casa Rosada y no la incendian, pego en el palo.
Entonces, está muy festejado todo lo que está pasando, porque es un despertar, totalmente sensato.
Ellos cantaban: “Educación gratuita para el hijo del obrero”, es clarísimo. Allá hay una calle donde hay 15 universidades privadas una al lado de la otra, y las universidades públicas están en lo que acá vendría a ser- sin despreciar- barrios como Lomas de Zamora o Isidro Casanova. Esas universidades son gratuitas, pero el ingreso está restringido. Todos los jóvenes de las universidades privadas votaron por la educación pública.
-¿Cómo vieron a la gente de allá?
-Toda la ciudad está revolucionada pero ideológicamente. No es como quieren vender algunos medios que dicen que hay manifestantes violentos y rompieron todo. Hubo una manifestación de 70 mil personas y en los diarios decían que asistieron 30 mil.
Nos pedían que les contemos cómo era la universidad gratuita, porque para ellos era mentira. Creían que en algún lado tenía que estar la trampa, que no podemos cursar las materias gratis y después obtener un título
-¿Cómo hacen para seguir activos en la escena del rock punk que no está tan vigente en los últimos años?
- La búsqueda nunca estuvo hacia el rock nacional, siempre quisimos mantener la constancia en lo ideológico, en la forma del discurso que tenemos y en nuestro trabajo. Me parece que eso trascendió en la banda y del otro lado se dan cuenta. El otro día un productor de Chile me dijo que éramos las misma personas que ve hace 12 años, no cambiamos ni a uno.
Quizás el párate que tuvimos fue para analizar un poco la ideas y seguir siendo los mismos. No hay una receta para mantenernos tanto tiempo junto. Nos llevamos bien en todos los ámbitos del rock: en la sala, en el micro, etc. No es una sociedad de músicos arriba del escenario somos tremendos pero abajo nos podemos ver las caras, dormimos todos en la misma habitación y nos cagamos de risa. Nuestro lazo es más humano que musical. Shaila siempre fue un cable a tierra de amigos.
-Este año cumplen 17 de carrera, y a pesar de todos los significados que se le adjudican a ese número ustedes decidieron festejarlos ¿Qué es lo más valioso que rescatan de todos estos años?
-Esto lo hemos charlado, más a la hora de volver después del break que tuvimos, y todos rescatamos algo diferente. Particularmente, me quedo con la idea de autogestión e independencia, trabajar de una forma y mantener la ultranza pase lo que pase. La independencia es nuestra forma de trabajar cuando queremos, con quién queremos, sin que nadie nos diga cómo hacer las cosas. Me parece un discurso un poco caduco decir que nos gusta la autogestión porque, sino no podríamos decir lo que queremos, ya que muchas bandas trabajan con productoras y también lo hacen
-¿Qué cosas le jugó en contra la autogestión?
-Lo que te da la autogestión es desgaste. Lo que debería ser componer, ir al estudio, grabar la canción e irte, termina siendo el doble: gestionar la sala de ensayo donde estás laburando, ensayar, aprender la canción, ir a buscar un estudio y pelear precios, buscar técnicos para lograr el sonido que estas buscando, entre otros. Después terminas disfrutándolas, pero en el momento se hace pesado.
-¿Pensaron alguna vez en reeditar algunos de sus primeros trabajos, como por ejemplo Aquellas viejas canciones nuevas vol.1, que no tuvo mucha difusión?
-Particularmente, esa edición en cassette, quisimos mantenerla como un fetiche de aquellos viejas canciones que ahora son recontra viejas y de nuevo no tienen absolutamente nada. Fue parte de la decisión de mirar para adelante, evolucionar en el sonido, en las canciones. Ese cassette es de antología, se regalaba con la entrada de la presentación del nuestro primer disco.
-¿Tienen pensado sacar algún nuevo material discográfico o con alusión a estos 17 años?
-Lo que estamos haciendo con este recital es la reedición de los dos primeros discos, que nos lo han pedido mucho. Decidimos no sacarlos, sino regalarlos con la entrada. Con respecto a grabar nuestro disco todavía nos estamos tomando un tiempo. De hecho, una de las cosas que salieron luego del parate fue no sobreexigirnos, manejarnos de una forma más mesurada. Antes no nos dejábamos dormir nunca, cada dos años teníamos un disco nuevo en la calle, Por eso dijimos: “paremos un poco”.
-¿Por qué decidieron volver después de 8 meses?
-Volvimos porque necesitábamos la pasión que sentimos al tocar todos juntos. Porque nos tenemos amor, afecto y cariño humano. Ahora que lo puedo ver de lejos, pienso que era lógico que fuéramos a volver. A veces el amor se convierte en odio, es tan difícil de explicar porque nos separamos .Somos grandes, empezamos con 15 años tenemos 33, hijos y algunos casados. Había que frenar la pelota. No podíamos tener esta banda de 17 años y ser todos insolventes en la vida, teníamos que reconfigurar todo.
-¿Se juntaban a zapar durante ese parate?
-No tocábamos ni un instrumento. Sí nos juntábamos a comer una pizza, a charlar o para ir de joda pero de tocar ni hablábamos. Varios de nosotros no sabíamos para dónde íba a ir Shaila, se podía terminar o continuar, estábamos en un impase.
Juntarnos a tocar era casi un acto de infidelidad, no podíamos estar juntos si todavía estábamos firmando los papeles de divorcio.
-¿Cómo conocieron a Dead Fish, la banda telonera del viernes?
-Los conocimos musicalmente por indagar, son la banda más importante del Hard Rock Punk brasilera. Nos llegaron muy buenas referencias, al igual que a ellos de nosotros. Son una banda auto gestionada que trascendió varios límites, tocaron hasta en Europa. Un vez se presentaron acá y los quisimos conocer, casi de manera cholula: Se acercó nuestro manager y le dijo a ellos que nos encantaban, a lo que respondieron: “a nosotros también”. Entonces, nos fuimos a comer un asado, a tomar unas cervezas y después de una noche parecíamos amigos de toda la vida.
-¿Qué diferencias va a haber entre los shows del viernes y del sábado en los que van a tocar 3 discos distintos en cada fecha, y los anteriores?
-Decidimos poner un gancho para las dos fechas, tenemos un recurso que fue hacer recitales viejos de los primeros discos de la banda, que cada vez comenzaron a tener más convocatoria. Cuando hacíamos las listas siempre había una queja de parte del público porque tocábamos las canciones más nuevas, que son las que más nos gustan. Queremos que la gente sepa qué discos va a escucha r cada día, que no se lleven sorpresas. Se vendieron el 90 por ciento de las entradas de las dos fechas, o sea, que la gente quiere escuchar un poco de todo aunque cada uno tiene su disco preferido.
-¿Cuál es el tuyo?
-Mi disco preferido es el engaño, el segundo disco. Cada disco representa un momento, algunos dicen que es como un hijo. Eso lo dicen los que no tienen hijos, un hijo es más importante que un disco. A mí el engaño me remite a un momento fantástico de la banda y de mi vida, el proceso de composición y las canciones fue súper. Técnicamente el último es el mejor, pero es muy difícil.
-¿Cómo ven al rock punk del 2011, a comparación de lo que era hace 17 años atrás?
-Veo que todo ha evolucionado para mejor. No soy nostálgico para nada, hoy es mejor. Estamos en un peor momento en referencia al apoyo que se les tiene a los artistas. Que no haya gente como Omar Chabán, que fue un hombre que ayudó desde lo artístico a muchas bandas, que tenía una mente súper abierta, es triste.En ese sentido estamos involucionando totalmente.
Nosotros teníamos un solo disco y tocamos en Cemento, cerramos recitales y Omar nos dejaba a un peso la entrada, aunque perdiese plata, porque nos veía potencial. Hoy si no tenes determinada convocatoria no tocas en ningún lado, y si no hay que garpar antes de que empiece la fecha porque no te abren las puertas del local. Pero por otro lado creo que las bandas son infinitamente más profesionales, cualquiera tiene un demo que suena del carajo, trae sus equipos, técnicos, asistentes, una forma de comunicación más profesional de la que teníamos nosotros.
-¿Qué extrañas y al mismo tiempo no, de esa época?
-Tengo nostalgia de Cemento, festi punks, y todo eso. Pero a la vez los festi punks terminaban a las 7 de la mañana, todos borrachos, las bandas sonaban para el orto. Cuando iba a ver a Cadena, no tenía el cassette y en el recital tocaban 10 temas que no estaban ahí y no había forma de acceder a esa música. Le preguntaba a Edu dónde lo podía conseguir y me respondía que me fije en el Parque Rivadavia, quizás lo encontraba. Hoy en día una banda con lo que esta tocando ya está. Es mejor ahora que antes.