Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Attaque 77

Disfrutando la nueva etapa

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

16 de Noviembre, 2009

Disfrutando la nueva etapa

Después de un año de cambios muy profundos, Attaque 77 despide este 2009 a lo grande, con Estallar, su nuevo disco de estudio que está saliendo por estos días, y con el primer Luna Park en 22 años de carrera, el sábado 21. Por algo más de una hora, Mariano Martínez y Luciano Scaglione se prestaron al diálogo con El Bondi y no dejaron tema sin tocar: la partida de Ciro Pertusi y el sonido del nuevo álbum, un viajecito por su pasado y una espiada por el futuro y reflexiones sobre el punk, la política y la filosofía de una banda de rock.

-¿Cómo vivieron los momentos desde la salida de Ciro hasta este presente con nuevo disco?
L:
Después de la noticia que Ciro nos dio hicimos un tiempo de duelo y nos juntamos en el estudio de Córdoba, en el medio de la montaña, a ver qué pasaba, a ver si seguíamos siendo un grupo, y nos dimos cuenta que sí, que empezamos a tocar y salieron canciones, y desestructuramos un montón de cosas que teníamos armadas.

-¿Por ejemplo?
L:
Antes cada uno traía un demo con el tema terminado, había poca participación, se compartía poco la parte artística-compositiva del grupo. En ese momento no te das cuenta, porque ya tenés un formato y una manera de hacer las cosas a la que te fuiste acostumbrando y de alguna manera te encerrás en esa. La ida de Ciro genera el dar vuelta el cajón, y una de las cosas que nos encontramos es que había otro modo de hacer las cosas, ni mejor ni peor, sólo diferente.
M: Nos hemos juntado en el estudio para componer desde cero. Es un buen ejercicio que nunca habíamos hecho, siempre estaba todo muy planeado, una forma muy ordenada de trabajar, cada uno con sus partes y arreglos. Esta vez aprovechamos esa ruptura de estructuras y trabajamos de una manera un poco más desordenada intencionalmente. Y esta bueno porque el disco refleja un poco esa frescura, ese vértigo más experimental y de improvisar.
 
-Mas allá de la figura de Ciro, lo cierto es que hay un instrumento menos y la banda se convierte en un trío. ¿Cómo se reformula el sonido de Attaque, tanto de los temas viejos como del nuevo material?
L:
La reformulación se dio desde lo que había, y lo que había era un trío. Y nos dimos cuenta de un montón de tríos que nos habían gustado mucho, desde Divididos y Carajo acá, hasta Nirvana, The Police y Rush afuera, y decís, guau, con tres tipos puede sonar. Tenés que tocar mejor, ninguno la puede bardear o equivocarse mucho porque no hay resto, pero los tríos son alucinantes. Y se nos ocurrió primero respetar el lugar de un integrante histórico que se fue y que no se puede reemplazar.

-¿Cambia la manera de tocar?
M:
Sí, en vivo cambia bastante, no sé si es un cambio definitivo en realidad, ahora arrancó así, estamos tocamos varias canciones viejas, de épocas que tocábamos distinto, más ramonero. Es cierto que hay canciones que están compuestas para cuatro instrumentos, hay arreglos de guitarra que están pensados desde la composición y de alguna manera decidimos reversionar. Y las canciones nuevas supongo que inconscientemente las compusimos para trío.

-¿Cómo se sintieron en el escenario en los primeros conciertos?
M:
Hubo un momento que para mí fue fuerte, que fue el minuto antes de salir al primer show en Villa Ballester. Traté en lo personal de no ponerme ansioso por anticipado, siempre sabiendo que podíamos hacerlo súper bien, de que no teníamos que demostrar nada a nadie, y una vez arriba, desde el “un dos tres va” se me pasó todo. Porque esto es un juego, es para divertirse y así tiene que seguir siendo. En el momento en el que nos lo tomemos muy en serio se tiene que terminar.

-Otra novedad era cantar todo el recital. ¿Cómo lo llevaste?
M: Bien, salvo por olvidarme algunas letras, pero tampoco importa, es divertido. Al siguiente show algunos fans de las primeras filas llevaban carteles con esas partes y me hacían confundir más (risas).

-¿Cómo van a encarar un show más grande como el del Luna Park?
M:
Supongo que tendremos que encararlo de la misma manera, es un chiste todo, es un recital de rock y desde ese lugar empezar a construirlo. Y hay una puesta muy importante, van a haber caños, teclados, algún que otro invitado sorpresivo que no es Ciro (risas). Lo estamos preparando a lo grande, pero desde un lugar que salga bien y punto, porque ya nos pasó tocar con la ansiedad de que todo salga perfecto y nunca las cosas salen como uno quiere, lo que no quiere decir que salgan mal.
L: Capaz no te salió mal, pero no lo disfrutaste pensando en cómo pudo haber salido y es lo más injusto para uno, que llegó a tocar en la despedida de Ramones por ejemplo. ¿Si no disfrutás eso que mierda vas a disfrutar?

-¿Van a presentar temas de Estallar?
L:
Vamos a tocar tres o cuatro, pero no es la presentación oficial porque solemos hacerla con más tiempo en la calle. Pero salió esta oportunidad del Luna y no la queríamos dejar pasar: se cruzaron los caminos y nos pareció divertido, tanto tocar por primera vez en el Luna como esto de que cumpla 77 años. Después de una crisis, que desemboca en la ida de Ciro, hay una cuestión de alegría por seguir adelante y la energía está puesta en ese presente y en el futuro inmediato.

-¿Va a haber muchas diferencias entre el sonido de estudio y el del vivo?
M:
A mí me gusta que suene distinto el vivo, hay un plus de energía y de locura que se genera en el escenario. Nosotros tuvimos la suerte de empezar siendo una banda punk, con lo cual si tocábamos más o menos ya estaba bien; si estábamos más o menos afinados estaba bien, en ese sentido ya venimos relajados de chiquitos.

-¿No siguen siendo una banda punk?
M:
Considerarnos a nosotros mismos una banda punk sería como ponernos un techo y golpearnos la cabeza todo el tiempo. Eso te condiciona en todo nivel, no te podrías mover de un sonido, una estructura, una estética… no, no me gusta pensar de esa manera. Sí somos un grupo que se originó punk, en un contexto de underground porteño de los 80 y tratamos de trascender eso siempre.

-En Otras canciones de alguna manera simbolizan eso.
L: Sí, y teniendo una actitud punk de no importarnos nada. Muchos amigos nos decían que estábamos locos, que nos íbamos a arruinar la carrera, y fue la primera vez que tuvimos un disco de oro fuera de Argentina.

-También fue el resultado de algo que ya venían insinuando en discos anteriores.
M:
Sí, muchos artistas que admiramos como Bowie y los Ramones hicieron sus discos de covers, demostrando cuál es la esencia de su cosa creativa. Lo de Otras canciones es un poco eso, un recorrido no sólo por la música que hemos escuchado sino también por la que ha sonado a nuestro alrededor, como Roberto Carlos. “Amigo” es una canción que sonaba, con una melodía alucinante. Cuando uno es chico las odia por rebeldía, dice: “Mamá, sacá  esa porquería”, y finalmente mamá se emocionó mucho con esta versión (Risas).

-Ustedes tuvieron un crecimiento y una sobre exposición muy grande a poco de haber empezado como banda. ¿Cómo vivieron ese momento siendo tan jóvenes?
M:
Hubo un boom de la mano de “Hacelo por mí”, y después hubo como una resaca después de un gran éxito, que es cuando te pones de moda y todo el mundo quiere estar al lado tuyo, escuchar tu música, tener tu remera. Después de eso, no te quieren ni ver, y esas situaciones destruyen a los grupos. La discográfica nos pedía otro “Hacelo por mí” y en Ángeles Caídos no lo había; entonces se vendió el rebote lógico, pero no lo que ellos esperaban. Pero a la distancia, es uno de los discos emblemáticos y se volvió uno de los más queridos por los fans que lo siguen pidiendo y lo seguimos tocando.

-¿Hubo un momento en el que se dieron cuenta que eran parte importante del rock nacional?
M:
No, por favor no. No porque ya me parece se termina algo que se iría para otro lado. Estamos tratando de tener un grupo mejor, de hacer mejor las canciones, estamos rozando lo amateur, en nuestras cabezas pensamos siempre que falta un poco. Prefiero no pensar eso de los homenajes, siento que te piden que te corras un poquito (risas):
L: Sí somos una banda que recorrió un montón de etapas y de historias, y ya lleva 22 años, y eso está bueno. Tratar de rescatar los buenos momentos que fueron muchos y aprender de las cagadas que también fueron muchas, y suman para poder estar relajados en un momento como este.

-¿Cómo tomó el público la partida de Ciro y esta nueva etapa de Attaque?
L:
Yo creo que hay un mínimo porcentaje de gente que ya no quiere ir, y otra está empezando a vibrar esta cosa que también nos pasa a nosotros, que están muy contentos, y algunos no lo entienden, pero es una suerte de vida alargada, de doble chance, podríamos habernos separado, podríamos no haber encontrado al grupo en la sala. Y nos encontramos con un grupo intacto.
M: Ahora el grupo suena muy ajustado porque se sintetizó un poco y explotamos más esa veta, y lo tenemos que disfrutar porque pudo haber terminado, o se puede terminar mañana. Yo sentí que la gente estaba más preocupada por nosotros que nosotros mismos ante una situación difícil. Pasó lo que pasó, estamos acá, esa incertidumbre la transformamos en el regocijo del presente, en hacer otro disco. También noté que ha vuelto mucho fan que hacía tiempo no venía, que se volvió a poner las All Stars y la campera de cuero. Y viene con el hijo que ya tiene quince (risas).

-¿Las letras siguen la misma línea que los trabajos anteriores?
M:
Sí, lo que pasa es que el grupo empezó siendo la forma de expresión de nuestros sentimientos, y lo sigue siendo. Por eso en los discos hay muchas variantes: crítica social, canciones optimistas, de empuje para adelante. Eso es lo que pasa con el corte, “Días de desempleo”, y el que lo titula, “Estallar”; son opuestos, pero a la vez conviven en la realidad y en cualquier persona, todo el tiempo estamos en un subibaja emocional. Pero hay de todo, se supone que somos un grupo de crítica social, sin embargo nuestras canciones más conocidas son de amor… o de desamor en realidad…

-¿Se puede generar conciencia desde una banda de rock?
M:
Sí, puede ser que mediante la música te enteres de algunas cosas. Ojo, también podés no enterarte y están los que eligen no enterarse por más que lo escuchen en una canción, simplemente lo hacen para empujarse unos con otros y tomarse una cerveza. Y la música no necesariamente tiene por qué ser una bajada de línea constante, supongo que el contenido de las canciones se aprecia más en la intimidad, en tu casa, en el momento en que uno escucha la música y se conecta con otra energía.

-Se dijo que iban a tocar el día de la votación en el Senado del Proyecto de Ley de Medios Audiovisuales y finalmente no actuaron. ¿Qué fue lo que pasó?
L:
Nos tantearon, y hay un montón de cosas de la ley que son interesantes, para la música nacional, para los grupos, pero no nos interesa estar en nada que tenga que ver con el poder de turno.
M: La ley puede beneficiar en unas cosas, en otras no, eso es un accidente, en realidad el poder no está para ayudar a nadie, y sin darnos cuenta íbamos a estar tocando en un acto oficialista que básicamente era tocarle el culo a Clarín, y no nos interesa entrar en esas cuestiones.

-También tuvieron desde un comienzo una postura muy clara con respecto a Cromagnón. ¿Cómo tomaron el desarrollo del juicio?
L:
A mí me hubiera gustado que gente del Gobierno, la Municipalidad, y los inspectores tuvieran una pena real. Obviamente la actitud del grupo, managers, Chabán es sumamente cuestionable y no sé quién tiene la verdad, no tenemos las herramientas como para juzgar. Pero de afuera sí sabemos que el Gobierno tiene que tener gente que no se corrompiera por una coima, inspectores que inspeccionen realmente, y como muchas cosas en este país se maneja de ese modo, por los contactos, las amistades.
M: Para mí la Justicia no funciona, la sociedad no funciona, yo lo vi como un show mediático de lo más triste, dos yéndose en cana y otros festejando como si hubieran ganado un partido, el peor espectáculo. La Justicia no arregló nada, hay una condena que ya estaba hecha, somos una sociedad hecha mierda y esa condena no nos la saca nadie.

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