Jethro Tull
Viviendo en el pasado
20 de Abril, 2007
Jethro Tull se presentó el viernes pasado en el Luna Park con La Carga como grupo soporte. ¿El show? Memorable.
El inoxidable Ian Anderson hizo gala de tocar por quinta vez en el país ante un público que siempre fue fiel a su propuesta y agradeció con sentidos aplausos y ovaciones cada interpretación.
Pero antes del ansiado número se presentó una banda que ya supo ser telonera de grandes como Creedence (en dos oportunidades) y del músico inglés Leo Sayer. Cuál hormiguitas el público fue ocupando sus respectivos lugares para darle al Luna un marco ideal.
Mientras todos se iban acomodando arrancó, con un rock pop intimista, La Carga. Así, los anfitriones de la noche, demostraron que con un repertorio de canciones de letras sutiles, como "Salir a patear" y "Esperando por tu amor", se puede hacer mucho. Pese a no tener un reconocimiento popular en sus 10 años de vida la banda independiente que marcó con la autogestión un camino a seguir, brindó un pequeño, pero valedero show combinando rock, blues y algo de country. Una propuesta muy interesante.
Pasadas las diez de la noche las luces dieron paso a la oscuridad. Las ovaciones se hicieron sentir al instante y Mister Anderson puso sus pies en el escenario para interpretar un blues crudo al son de la armónica. Junto al guitarrista Martin Barre se vistieron de una luz blanca que cruzó todo el recinto para redecorarlos con una aureola de magia. Momento en el que pusieron la piedra angular en una noche a puro virtuosismo e historia.
A casi 40 años de su nacimientoi Ian presentó a los músicos que lo acompañaron. Se sabía que la formación solo contaba coin un miembro original, el mismo Anderson. Pero eso no fue un problema para que la formación terminada por Doane Perry (batería y percusión), David Goodier (bajo) y John O'Hara (teclados) se lleven sus merecidos aplausos.
El hombre que a los 20 años cambió su guitarra eléctrica por una flauta y un micrófono, arremetió fuertemente desde el principio. Con todos en escena no desperdició el instante y a los primeros acordes del clásico “Living in the past”, le siguió una lluvia de aplausos de parte del público. Para el tercer tema, “Bad time in the company”, apareció la violinista norteamericana, de descendencia china, Ann Marie Calhoun. Excelente interprete que le dio al concierto un matiz de orquesta sinfónica.
En “Jack in the green” Ian dejó la flauta de lado para hacerse de una guitarra acústica más pequeña que las convencionales. Y así demostró la prestancia que posee para cualquier instrumento. La mayor parte del repertorio estuvo plagado de temas de los años 70. Pero también hubo espacio para la mostrar buenos cosas de los 80 y 90.
En ningún momento el grupo perdió aquel sonido de rock progresivo que lo hizo famoso, aunque por momentos tuvo pasajes de música clásica. A cada instante algún integrante despuntaba un solo y la platea vivaba lo acontecido. Un Luna Park repleto dejó en claro el respeto que posee el público argentino para con ellos.
El eterno Ian Anderson estuvo muy comunicativo con la gente. Muy locuaz en el escenario. Lo recorrió todo, no se quedó quieto en ningún momento, cambió de instrumento cada vez que era necesario. Hizo de la noche su propio show. Y así fue entendido. Dio lo que vinieron a ver y no desperdició nada.
El concierto estuvo volcado a lo electroacústico, básicamente. Hubo una buena mezcla entre lo nuevo y lo viejo. Con pasajes instrumentales, de blues, orquestales o folk. Tampoco faltaron los más esperados como “Aqualong”, “Locomotive breath” o “Bourre and Budapest”.
Nada estuvo ausente. Alegría, remembranzas, satisfacciones de todo tipo. Un escocés que trajo de la campiña las mejores y más sutiles melodías nacidas de su mágica y legendaria flauta traversa.
LEER MÁS
2022-07-09
2022-06-25
2022-06-10
2022-06-04