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The Rolling Stones: las majestades satánicas desatan la tormenta con Foreign Tongues

Tras más de 60 años de carrera, The Rolling Stones se despachan con “Foreign Tongues”. Los dinosaurios todavía muerden.

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Cada vez que The Rolling Stones sueltan un disco nuevo surge la misma duda: ¿todavía muerden o solo rugen por costumbre? Foreign Tongues llega como una respuesta filosa. No vienen a defender la leyenda. Vienen a seguir ensuciándola, a recordarnos que estos dinosaurios todavía tienen veneno en los colmillos.

No es un disco de viejos intentando sonar jóvenes. Es un trabajo de tipos que cargan más de sesenta años de historia y deciden no congelarla. Después del impulso de Hackney Diamonds (2023), los Stones eligen correrse otra vez del lugar cómodo. Andrew Watt regresa a la consola y entiende el juego: dejar que el barro, las cicatrices y la electricidad sigan siendo parte del sonido.

El álbum respira esa tensión constante. Hay rock crudo que duele, blues que arrastra, momentos country que acarician como un recuerdo lejano y destellos de funk que se mueven sin pedirte permiso. 

No es un disco conceptual cerrado, pero sí atraviesa una misma idea: seguir hablando en lenguas propias y ajenas, seguir encontrando grietas por donde se filtre la vida real.

“Rough And Twisted” abre el camino con un blues sucio y retorcido, como si Jagger siguiera caminando por esa carretera accidentada que conoce de memoria. “Ringing Hollow” se desliza como un sueño sureño, con slide y melodías que huelen a bourbon y noches eternas. En “Hit Me In The Head” revive la furia, con una batería de Charlie Watts que sigue latiendo desde el más allá, recordándonos que el pulso de la banda nunca se detuvo del todo.

Hay canciones que bajan las revoluciones y se meten más adentro: baladas que no se avergüenzan de la ternura, un guiño a Amy Winehouse que suena sentido, y ese cierre con
“Beautiful Delilah” de Chuck Berry que cierra el círculo con la misma crudeza con la que todo empezó. 

También hace mella la bonita “Jelaous Lover” que le hace un guiños al clásico “Worried About You” de “Tattoo You” del 81’ con ese falsete de Mick Jagger.

Las colaboraciones (McCartney, Robert Smith y otros) aparecen casi en silencio, como invitados que saben que en esta casa mandan los dueños.

Jagger sigue mirando el mundo de reojo, soltando alguna ironía filosa sobre el presente sin caer en el panfleto. Pero lo más potente no está en las letras puntuales, sino en la actitud general: una banda que podría vivir eternamente de sus himnos y, sin embargo, sigue necesitando escribir canciones nuevas.

Foreign Tongues no compite con Sticky Fingers ni pretende serlo. No hace falta. Es un disco que entiende que crecer también es seguir desacomodándose, seguir arriesgando el equilibrio aunque las rodillas duelan.

Los Stones no envejecen como el resto. Acumulan años, sí, pero sobre todo acumulan argumentos. Y si al escucharlo te dan ganas de subir el volumen hasta que tiemblen las paredes….hacelo. El rocanrol a veces no necesita explicar nada, solo hacernos seguir creyendo en que existe. 

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