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Swallow the Sun: El lamento que devoró la luz en Buenos Aires
Entre el death/doom finlandés y la penumbra absoluta, la banda regresó a la Argentina para transformar la melancolía en un ritual hipnótico.
Swallow the Sun regresó a la Argentina y lo hizo como mejor sabe hacerlo: sumergiendo todo en una atmósfera oscura, densa y profundamente melancólica.
La velada comenzó con Luminescent, una banda que resultó la elección más acertada para acompañar la llegada de los finlandeses. Su música camina a la par de esos terrenos sombríos, mientras que sus atuendos de verdugo funcionan como una invitación afirmativa a los géneros death y doom. Sin embargo, el blanco de sus vestimentas rompe con la oscuridad esperable y abre la puerta a la nostalgia. Temas como “Ferula”, “Deodara”, “Stargazer” y “Sempervirens” fueron suficientes para instalar el clima de la noche, culminando su presentación con la participación de una voz femenina que terminó de cerrar una propuesta redonda.
Donde muere la luz
Si los argentinos salieron de blanco, los finlandeses respondieron vistiendo un negro riguroso. La puesta oscura fue una constante que perduró durante más de una hora de espectáculo. El comienzo con “Innocence Was Long Forgotten” y “Descending Winters” dejó una interpretación pesada y contenida. Todo el show fue denso pero sostenido, sin necesidad de apresurarse ni romper la atmósfera que la banda se encargó de mantener de principio a fin.
El escenario permaneció prácticamente sumergido en la penumbra, con contraluces y una iluminación dominada por tonos azules que por momentos viraban hacia el rojo y el naranja. Esta penumbra terminó siendo parte fundamental del espectáculo.
En canciones como “Under the Moon & Sun”, “Out of This Gloomy Light” y “Hope”, las guitarras de Juha Raivio y Juho Räihä construyeron ese lamento sonoro característico de la banda, mientras Mikko Kotamäki comandó “MelancHoly” ante un público que respondió acompañando cada palabra. El cierre definitivo estuvo a cargo de “Swallow”.
