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Los lobos aullaron en Flores: Sonata Arctica sopló 30 velas

El Teatro Flores volvió a ser el epicentro del power metal melódico. Los finlandeses regresaron por su 30th Anniversary Tour.

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Las expectativas previas no eran menores: tres décadas de historia nórdica se citaban en Buenos Aires para una celebración que repasaba lo mejor de una discografía fundamental para el género. Desde temprano, las inmediaciones del recinto sobre la Avenida Rivadavia ya mostraban largas filas de fanáticos luciendo remeras históricas de la banda.

Helios y Sefirot: El talento local enciende los motores

La acción sobre las tablas comenzó temprano de la mano de Helios. La experimentada agrupación de Zona Sur, dueña de un potente heavy metal de corte tradicional, se encargó de dar el puntapié inicial a la jornada abriendo las puertas del recinto. Los comentarios en los pasillos y el eco de las distorsiones que todavía flotaban en el aire post show dejaban en claro que los comandados por Marcelo Ríos cumplieron con creces la misión de calentar los motores del Teatro.

Inmediatamente después, la noche continuó a puro metal nacional con Sefirot. La banda oriunda de Santiago del Estero, que ya venía con el importante antecedente de haber teloneado con gran éxito a Stratovarius en ese mismo escenario, demostró una vez más por qué es una de las grandes promesas federales de la escena. Con un set ajustado y una imponente fuerza vocal, dejaron el ambiente perfectamente climatizado para lo que vendría después.

Tres décadas de magia y un Tony Kakko con el corazón en la mano

Cerca de las 21:10 hs, las luces se apagaron para dar inicio a la gran celebración de las tres décadas de la banda. El arranque fue directo al grano con “I Have a Right”, pegada inmediatamente a clásicos de la talla de “Black Sheep” y “Paid in Full”, desatando los primeros pogos y cantos unificados de la audiencia.

La velada estuvo atravesada por una altísima carga emotiva. Lejos de cualquier desgaste, el carismático frontman Tony Kakko dio cátedra de entrega, potencia y profesionalismo absoluto, cantando con una solidez impecable de principio a fin. El vocalista finlandés se brindó por entero a un público incondicional que coreó cada estrofa a puro sentimiento. La emoción de Kakko fue palpable durante todo el show, mostrándose visiblemente conmovido y al borde de las lágrimas al ver un teatro colmado rindiéndose ante sus composiciones en una comunión perfecta.

Momentos cumbre como la infaltable y desgarradora balada “Tallulah”, la majestuosidad de “White Pearl, Black Oceans” y el infaltable estallido de “Fullmoon” convirtieron la noche en una verdadera montaña rusa de sentimientos. Para los bises, la locura total se desató con la potencia de “Last Amazing Grays” y el cierre musical a cargo de “Don’t Say a Word”.

El ritual final: “¡Vodka, we need some vodka!”

Pero como todo fanático sabe, un show de Sonata Arctica no puede terminar simplemente con los instrumentos apagándose. En la previa del saludo final, Tony Kakko tomó el micrófono para organizar al público en su clásico y divertidísimo ritual de cierre. Dividiendo al Teatro Flores por sectores, fue arengando con precisión milimétrica: la izquierda por un lado, la derecha por el otro y los del fondo respondiendo con la misma fuerza. Todo el recinto unificó las gargantas en el ya legendario grito de “¡VOD-KA!”, seguido del coreo masivo de “Vodka, we need some vodka!”, cerrando la noche de los 30 años bien arriba, con sonrisas compartidas y una fiesta absoluta.

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