Ale Reggiani

Solo seguir cantando: La histórica misa ricotera en Plaza de Mayo

Desde la tarde y hasta la madrugada, miles de ricoteros transformaron el dolor en una misa cargada de banderas, pogo y mística.

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La partida física de Carlos Alberto “Indio” Solari sacudió las estanterías emocionales del país. Aunque la convocatoria estaba pactada para las 18:00 horas, una marea humana comenzó a copar la Plaza de Mayo desde mucho antes. El pogo y las banderas se adueñaron de la jornada en una vigilia colectiva que se extendió hasta altas horas de la noche.

En un contexto social donde casi todo cruje, una multitud se refugió ayer en la potencia simbólica de su guía invisible. Durante décadas, Solari cultivó el misterio y se recluyó, pero en sus últimos años abrió su palabra para separar al hombre de la leyenda.

Al final, separar al tipo de la leyenda resultó imposible. Carlos se queda en su mundo íntimo y Solari en los libros de historia del rock. Pero el Indio va más allá: se mete directo en el pecho y en la memoria de la gente, ahí donde la muerte no tiene permitido entrar.

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