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Pulp en el Movistar Arena: dame más, quiero más
La banda de Sheffield volvió a Buenos Aires después de tres años para presentar More (2025) con un show alucinante en el Movistar Arena.
“Recordarán esta noche por el resto de sus vidas”, rezaba la frase que se proyectó sobre las pantallas led cuando todo el Movistar Arena quedó inmerso en la oscuridad. Si se tratase de otro evento cualquiera podríamos hablar de cierto aire grandilocuente en la afirmación, pero como estamos hablando de la tercera visita de Pulp a la Argentina, la sentencia tuvo toda la razón.
Aquí viene la vida hardcore
Nadie se movió hasta que Jarvis Cocker gritó “¡ACCIÓN!” y arrancó con “Sorted for E’s & Wizz”, incluida en el disco consagratorio Different Class (1995) entre estelas de colores pasteles y muñecos inflables.
Enseguida encadenaron el hit radiofónico “Disco 2000” con la reciente “Spike Island”, primer corte del nuevo álbum More (2025), para que alguno que no haya entrado en calor no le quede más remedio que bailar las casi tres horas que duró el recital. Una jugada inicial que combinó pasado y presente de una banda que lleva 40 años en escena, y que adelantó hace cuatro décadas que, a veces, los perdedores son los verdaderos ganadores.
Vestido con un saco de gabardina y anteojos enmarcados, como una suerte de profesor Filosofía y Letras anglosajón que llevó adelante movimientos ampulosos, saltitos infantiles, emitiendo gritos, susurros y hasta gemidos, resultó imposible quitarle la mirada a un magnético Jarvis Cocker, uno de los mejores frontman de la camada del britpop de los 80’s.
La banda llegó Buenos Aires con una formación extendida; no solo estuvieron los históricos Mark Webber en guitarra, Nick Banks en batería y Candida Doyle en teclados (la más ovacionada de la noche), sino que Pulp sumó al bajista Andrew McKinney (que reemplaza al fallecido Steve Mackey), y a tres músicos extras poli-instrumentistas como soporte expansivo de una big-band dueña de una sonoridad apabullante sobre el escenario.
A sus 62 años, el cantante británico todavía sabe cómo provocar con líricas que circundan todo lo que tiene que ver con el sexo: desde el público le arrojaron guantes rosas mientras pedía que levanten las manos en “Pink Glove”, se secó la transpiración con las bombachas rojas mientras entonaba las estrofas de “Underwear”, y nos dejó entrever sus fantasías más perversas en “This is Hardcore”. También se divierte un ratito y nos baitea cuando canta un par de versos de “Joyriders” y “Monday Morning” a capella en velocidad 2x, dejándonos con ganas de más.
Pero bien sabe Jarvis, viejo luchador de la clase proletaria, que las provocaciones y el sexo no lo son todo, y que tanto en Argentina como en Inglaterra Dios no está en los detalles de hoy; entonces nos invitó a tomar las riendas de nuestro propio futuro en “Mis-Shapes”.
Un breve recreo de 15 minutos que dividió el recital en dos actos de una hora y cuarto, incluyó una, -desigual-, votación en la que la “Lipgloss” le ganó por afano a “Tina”. De todos modos, y haciendo caso omiso a los guarismos, ésta última fue interpretada durante el tramo final porque, según explicó Cocker, imposible no tocarla en este suelo si se trata de Argen…Tina.
Vivir como gente común
Después de la pausa de rehidratación, el segundo tiempo comenzó con una desnuda versión de “Something Changed”, muy parecida a la interpretada en el Tiny Desk lanzado pocos meses.
Con guitarra eléctrica en mano, Jarvis nos explicó en “Do you remember the first Time?” que esa primera vez con la chica que te gusta a veces puede no resultar la mejor experiencia de tu vida. Minutos después, en “Babies” nos contará que una peculiar manera de aprender a coger es encerrarse en el armario y espiar como la hermana de tu amigo del colegio lleva muchachos a su habitación. No, es cierto, quizás la educación sexual integral no era moneda corriente en 1994 cuando esa canción sonaba en MTV, pero si es innegable son dos temazos infaltables en el repertorio de Pulp.
Fue en “Common People” que entendimos que salir con chetos puede resultar una experiencia irritante, sobre todo si estos piensan que luchar por sobrevivir en este mundo desigual es gracioso. Eso nos da una date idea: intentar ligar con alguien con conciencia de clase. El hit devenido en manifiesto hizo al grupo de Sheffield saltar a la masividad en plena década de los 90’s, e hizo bailar hasta el paroxismo a 15 mil personas que colmaron el Arena de Villa Crespo.
Tras casi tres horas el show pareció irse en fade, pero como nos merecíamos (y deseábamos) más Pulp, la banda tocó la tierna “A Sunset”, también de More, para concluir con “A Little Soul” a modo de soft-ending, que auspició una despedida, ojalá, que hasta pronto.
Nosotros lo deseábamos y ellos lo sabían: nos merecíamos mucho más Pulp. En su tercera visita a la Argentina, los de Sheffield nos llevaron puestos con uno de los shows más alucinantes del 2026.
