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Paul Gilbert en El Teatrito: las andanzas del héroe de la guitarra

El músico regresó a nuestro país para presentar su última creación frente a un predio colmado de fans, en el marco de su WROC Tour, donde deslumbró con su saber hacer en las seis cuerdas.

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Es la décima vez que Paul Gilbert visita la Argentina y pasaron casi ocho años desde que tocó sólo en estas latitudes, a pesar de su visita en el 2024 junto a Mr. Big. Por ese motivo era lógico que las expectativas fueran muy altas. Se trata de uno de esos guitarristas épicos que de vez en cuando bajan a estas pampas para deleitar con su técnica y composiciones a los fans argentinos, que en esta ocasión colmaron el predio de la calle Sarmiento al 1700.

En esta ocasión volvió con la excusa perfecta: la presentación oficial de su flamante trabajo de estudio WROC (2026), una creación que es una adaptación musical de las normas de etiqueta que George Washington volcó en un escrito publicado en el siglo XVIII y conocido en el país del norte como Washington’s Rules of Civility -en español: “Reglas de civilidad de Washington”-. A la vez, se trata de un trabajo en el que se descubren canciones muy accesibles y melódicas.

La previa

El soporte local fue encargado a Argan, que en aproximadamente cuarenta minutos repasaron algunos exponentes de su primer larga duración tras doce años de trayectoria: Umbral (2025). Mediante un setlist lógicamente comprimido, mostraron de ese registro “Déjame”, “Hoy más que nunca”, “Abre tus ojos”, entre otras.

Con un sonido heavy que mezcla lo progresivo y lo melódico, el cuarteto conformado por Matías Acevedo -voz-, Gastón F. Durand -guitarra-, Lucho Barrera -bajo- y Lukas Ledesma -batería-, se dio el lujo de mostrar algo de sus influencias con dos covers: el primero fue “Tornado of souls” –Megadeth– y el segundo, “Burn”, este último original de Deep Purple.

Paul Gilbert y su WROC

Cuando la espera ya alcanzó el punto de ebullición, el estadounidense con un sombrero tricornio puesto y su guitarra apareció en escena junto a su banda para comenzar con un “Crazy PG medley”, que se trató de una amalgama de diferentes estadios y locuras de la carrera del músico a lo largo de su historia solista que, por supuesto, incluye las bandas en las que pasó, como Mr. Big, todas comprimidas en casi veinticinco minutos.

La semejante introducción que Gilbert trajo para su base de fans argentina, sirvió para neutralizar esa larga espera que venía desde el 2018. Continuó, entonces, con varias de las canciones que conforman su último disco, como “Let thy carriage”, luego “Maintain a sweet and cheerful countenance”, mientras debajo de las tablas la concurrencia festejaba cada una de las destrezas que el artista realizaba que incluyó punteos infinitos, tapping y toda clase de técnicas conocidas por el hombre.

Una pista acústica también incluyó otra mezcla de canciones, por ejemplo un retazo de “Technical difficulties”, que proviene de su anterior agrupación Racer X. Después llegó el turno de matizar con algunos covers: “Thunderbird” de ZZ Top, donde se pudo ver el ida y vuelta entre las guitarras; también hizo una versión de “Mother, father” de Journey.

La otra reversión fue ‘Last Child’, original de Aerosmith, que hizo completamente instrumental, por medio de una transformación de la parte lírica que originalmente cantó Steven Tyler hacia las seis cuerdas, que logró un efecto muy particular en su instrumento. Luego recomendó las normas de mojar el pan en la salsa con “If you soak the bread in the sauce” y el set siguió con la exposición del mencionado álbum. 

Hubo tiempo para sumar dos reversiones más. La primera con una pequeña zapada a la que se le incorporó la mítica “Baba O’Riley”, que los ingleses The Who publicaron en 1971, para continuar con la sempiterna “Rock and roll” de Led Zeppelin, esta última completamente instrumental, pero fue el público quien se encargó de dar su aporte como un coro gigante para interpretar la parte vocal.

El cierre trajo dos tracks más de su reciente registro publicado en febrero pasado: “Show not yourself glad (at the misfortune of another)” y “Go not thither”, que dejaron con ganas de más a quienes estaban debajo del escenario, pues era evidente que nadie quería irse y que las notas que el músico ejecutaba los llevasen hacia el infinito.

Paul Gilbert mostró gran parte de su nuevo material conceptual con una destreza inigualable en un show que contó con una precisión musical grandiosa, generó un clima inenarrable el cual hizo volar a quienes se reunieron para ver a uno de los grandes héroes de la guitarra regresar, una vez más, a nuestro país.

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