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Palo López Díaz en Niceto: “La vida es más linda en patas”
La artista argentina copó la noche porteña para recordarnos que nuestra identidad también está compuesta por soul, funk, reggae y ritmos afro.
Poco después de las 21 la oscuridad de Niceto se volvió bosque para recibir a Palo. Entre sonido de animales y una escenografía con suelo de pasto y plantas colgantes, la artista de 21 años abrió la noche cantando “No sé bien” con un vestuario celeste y rojo compuesto por un top, una pollera larga, una campera, un turbante, pulseras, aros, y un collar con una gran cruz que llegaba hasta su ombligo.
Los primeros cinco temas se sucedieron uno tras otro. Después, “tiempo de respirar”. Palo saludó al público y dejó que surja su lado espontáneo: “Me pinté las uñas, una hace lo que puede”, dijo, y recordó con emoción que en agosto del año pasado había hecho su primer recital en el Emergente presentando su sencillo “Hacela corta, morocho”.
Un año después, el escenario era otro, en un lugar con más capacidad para el público. “Ahora estoy acá, es un montón”, definió, agradecida, mientras Ramiro Morales entraba a escena cargando un bandoneón para aportar un sonido tanguero a “Ay, corazón”.
La importancia de andar liviana
La percusión, presente durante todo el show, volvió a tener especial protagonismo para marcar el latido salsero de “Señales”. Después, una lenta. “Nada de vos” fue un respiro necesario antes de que el reggae trajera “Llueve en Bs As” y el baile se vuelva a apoderar de Niceto. “Culpable o no”, de Luis Miguel, fue el cover de la noche. Y a continuación sonó “Cuánto me gustas”.
“La vida es más linda en patas”, dijo la artista, que ya se había sacado la campera y tras estas palabras se descalzó para entonar “Más allá” porque “los zapatitos no son importantes para esta canción”. Aunque más tarde se haría evidente que, en realidad, tampoco serían necesarios para todas las canciones que seguían.
Es que tal vez para Palo lo verdaderamente importante sea andar liviana. Porque tras la visita de Maxi Espíndola, con quien cantó “No es por ahí”, Palo se fue unos instantes del escenario para volver sin turbante. “Una se tiene que deshacer de cosas”, aclaró, con su pelo afro de rulos libres que desde ese momento acompañaron el movimiento rítmico de la artista en canciones como “Levitar”, “Donde quiera que estés” y “No puedes evitarlo”; o “HCM remix” y “Beso”, temas que hizo junto a FMK.
La música abraza
En medio del recital, una niña sostenía un cartel: “Palo, tus canciones me abrazan, ¿te puedo abrazar yo a vos?”. La artista lo leyó y aceptó. Invitó a la niña a que suba al escenario para conocerla, abrazarla, y recibir un pequeño regalo.
Antes de cantar “Hacela corta, morocho”, Palo fue a buscar un objeto que había visto en el vestuario antes del show: una gorra con la M de McDonald’s. La trajo a escena y se la puso porque le recordó a una historia que quiso compartir. Porque hacía poco más de un año había ido a dejar currículums en diferentes locales de esa cadena de comida rápida, pero en ninguno la contrataron para trabajar. Y eso, ahora, lo agradece. Porque, al final, todo lo que vino después fue mejor que un trabajo en McDonald’s.
Por eso, tras contar esta historia, agradeció a McDonald’s y al morocho que “le daba vueltas en la cabeza”. Es que, después de todo, tanto la canción como el show de El Emergente fueron consecuencia de seguir en busca de crecimiento ante respuestas negativas.
Quizás en este gesto de agradecimiento con lo que deja atrás está la clave del camino que recorre Palo. Porque así como durante el show se desprendió de campera, zapatos y turbante; en la vida dejó a aquél morocho y los trabajos que no sucedieron no para olvidarlos sino para llegar a donde está ahora siendo lo más libre posible y estando cómoda en escena.
Así, el final del show en el que la frescura y espontaneidad de Palo fue protagonista llegó con “Loco lindo” y un bis: “Babylon boy”. Una despedida que bien puede ser presagio de presentaciones en espacios cada vez más grandes.
