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Tan Biónica en Vélez: El olvido es una fantasía

La segunda de las últimas noches mágicas tuvo todo lo que pedíamos: puesta en escena, baile, energía, emoción, y la presencia de Miranda! y Nicki Nicole.

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Las luces se apagan y la energía empieza a brotar. El preámbulo bolichero se acopla a la cámara en vivo que muestra en las gigantísimas pantallas a la banda tras bambalinas esperando para entrar. Los cuatro músicos abrazados concretan su arenga, salen del túnel y empiezan a aparecer uno por uno para el delirio de los fans. Diega, Bambi, Seby saludan a la multitud. Chano es el último, tira un beso a la cámara, ve la luz y Vélez explota. “Hola, mi vida”, ¡a bailar!

“Ella dice biutiful, suena como libertad”, canta un Chano visiblemente emocionado y al toque suena “Música”. Después se sienta en el piano que emerge desde la punta de la larguísima pasarela central, saluda, agradece y nos deja en claro dos cosas que pasarán constantemente en la noche: por un lado, que la dinámica del show nos obligará a estar atentos a mirar movimientos escénicos constantes; por el otro, que el cantante se emocionará hasta las lágrimas una y otra vez, y nos contagiará constantemente su conmoción. Llega “Loca” y su “yo no puedo cantar ‘Blackbird’ como Paul” que regala el primer gran coro de todo el estadio.

“Víctimas” y “Tus horas mágicas” se desprenden del último disco de la banda y el escenario se mueve hacia el medio de la pasarela para “Pétalos” y una vibrante versión de “Lunita de Tucumán”, “para que duela menos cada día más”.

El set bailable se enciende con “El duelo” y llega a la máxima ebullición con la visita de Miranda (“nos dieron una gran mano cuando arrancamos”, reconoce Chano) para saltar con “Ella”. Vélez es una caldera y brinda una de las máximas ovaciones de la jornada. Hay remix con “Vidas perfectas” y Diega Lichtenstein se luce tocando botonitos en “La comunidad”.

“El olvido es una fantasía”, anticipa Bambi Moreno Charpentier mientras se adueña de la guitarra y la voz de una festejadísima versión de “Pastillitas del olvido”. También se encarga de presentar con emotivas palabras a su hermano Santiago, que canta “Las cosas que pasan” y vuelve a hablarle a su gente arrancando más lagrimitas. Y si queremos llorar, nada mejor que escuchar “Obsesionario en LA mayor” (¿el mejor tema de la banda?).

La outro de “La suerte está echada” da tiempo a… ¡un nuevo escenario! Ahora la cita es en el medio de la cancha, justo en la división entre el campo caro y el campo menos caro. Se viene un set íntimo y los hermanos bromean: “es como el escenario de nuestro primer show”, bromea Bambi, “creo que este es más grande”, retruca Chano y adelanta que van a hacer un segmento de “unas que no sepamos todos”. Empiezan con “Claramente” y “El ilusionista” de sus respectivas obras solistas, y conmueven con “La manera que eligió para matarme” y “No me atreví a sugerirte que te mueras”, canción dedicada a su padre. Pedacitos de la vieja “La ensalada” y “Momentos de mi vida”, y por fin, el momento que, sin saberlo, todo el estadio quería.

“Boquitas pintadas” es una canción que Chano y Bambi compusieron cuando eran preadolescentes, nunca editaron (aunque su estribillo está en el final de “Lunita de Tucumán”), el público siempre la pedía, pero nunca la tocaban. Sin embargo, la segunda invitada de la noche pidió cantarla y, como es la número uno (así la presenta Chano), le cumplen el pedido. Nicki Nicole sube, alaba al público y a la banda, y canta para que todo el lugar sea pura efervescencia. “Che, no la grabaron nunca esta canción, podrían editarla ahora”, guiña Nicki y entonces ya nos anticipa lo que se vendrá: Tan Biónica – “Boquitas pintadas” (feat Nicki Nicole) en vivo, próximamente en su plataforma digital favorita. “Chica biónica” cierra la intimidad, la música bolichera vuelve y todo se prepara para los bises.

Papelitos, humo y explosión con “Ciudad mágica” (por suerte no hay globos amarillos). Algarabía con “Mis noches de enero”. Y… “qué lindo… qué lindo… ¡qué lindo arruinarse con vos!”. Otro de los mejores temas de la banda, primer corte de aquellas Canciones del Huracán (2007) llega sobre el final para que todo el estadio cante con las pocas fuerzas que quedaban. Pero hay que usar la energía de reserva para dejarlo todo con “La melodía de Dios”. Fuegos artificiales y el estribillo que se repite una y otra vez como no queriendo terminar nunca más. Ni arriba ni abajo del escenario parecen querer que esto se acabe. Es que, si bien todavía quedan tres, para algunos esta fue su última noche mágica. O tal vez no, quién sabe.

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