Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Arbolito

“En nuestros recitales se arma una fiesta muy particular”

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Gentileza: Prensa

04 de Noviembre, 2009

“En nuestros recitales se arma una fiesta muy particular”

Arbolito tiene disco nuevo, Despertándonos, con el que siguen reafirmando sus posturas musicales e ideológicas. A continuación, pasado, presente y futuro de la banda, en un mano a mano con Pedro Borgobello, multiinstrumentista, en una terraza a metros del Abasto, en una pesadísima tarde de la cada vez más desconcertante primavera porteña.

-¿Cómo llega un grupo de músicos urbanos jóvenes a tocar folklore?
Nosotros lo descubrimos en la Escuela Popular de Música de Avellaneda. Todos habíamos tenido nuestra banda de rock antes de encontrarnos con el folklore como música propia, porque al escucharlo, al entenderlo, te das cuenta que es propio. Las músicas son diferentes en cada lugar y tienen sus particularidades, tiene que ver con la idiosincrasia, con la gente, con las costumbres. Lo mismo pasa con el tango. También al conocer los personajes de la música de acá, te das cuenta la cantidad de músicos, de géneros, de ritmos, de poetas, que son muy grossos. Y lo más conocido del folklore es por ahí lo que quedó durante la dictadura, que hizo una limpieza de artistas y quedó lo más paisajista, lo más liviano, vacío de contenido. Y a tipos como Yupanqui, de una profundidad gigante, lo persiguieron toda la vida.

-¿En todo momento se pensó a Arbolito como un grupo de folklore?
Sí, si bien siempre tuvimos la cosa de la zapada rockera, y de no darle mucha bola a las formas. Pero era más una cosa folklórica, de hecho el primer casette de Arbolito que anda dando vueltas por ahí se llama Folklore. Lo que pasa es que es imposible que no se sienta el espíritu rockero porque pertenecemos a esa generación.

-Ahora se ven muchas peñas o centros culturales que arman movidas de folklore. ¿Cómo empezaron ustedes hace más de diez años en una ciudad más vinculada al rock?
Creo que hay una apertura mayor hacia el folklore y la música latinoamericana en general. Pero una particularidad de la banda es que nunca se manejó en el circuito del rock ni en el circuito del folklore. Porque para el rock era muy folklórica, medio hippie y para lo que es el folklore era una banda más rockera, que no hacía chacareras para bailar, por lo que en una peña se complicaba. Entonces tocamos mucho en las plazas, dos años y pico en Parque Lezama, después el tema de las asambleas barriales a partir del 2001, y después alquilando lugares para hacer fiestas. Fue el camino Arbolito, el que se pudo hacer, y generó una identidad en la gente que viene a vernos. En nuestros recitales se arma una fiesta muy particular, y nos sentimos muy cómodos tocando en cualquier lado. Este año nos invitaron a tocar en Cosquín, fuimos con La Chilinga y terminamos haciendo como bis El pibe de los astilleros. Y veías agitando a tipos que seguramente no sabían qué era lo que estábamos tocando.

-¿Sintieron algo especial al tocar en Cosquín? De afuera se lo ve por un lado como la consagración del folklore, pero al mismo tiempo, un lugar bastante reticente a las novedades.
Ya de movida era una alegría: Cosquín debe ser uno de los festivales del folklore más grossos del mundo. Pero nunca tuvimos miedo por lo que pudieran decir. Nos ayudó el tocar mucho en plazas, en una rambla, al aire libre, donde al que le gusta se queda y al que no se va, donde en general se armaba una fiesta linda y no está ese miedo a la reacción del público, aunque seguro hay gente a la que le gusta más y otra que le gusta menos.

-¿Ya se sienten parte de la agenda de este tipo de festivales?
Más o menos, este año vamos a volver a Cosquín y a Baradero, nos invitaron al de Sin Estribos, capaz que vayamos al Festival de la Chaya en La Rioja, pero todavía no nos convocan de muchos festivales. A nosotros nos encanta, es esa sensación de la plaza, un público que no tiene la más pálida idea de lo que hacés, nos divierte hasta el armado de la lista.
 
-¿Qué lugar ocupa Despertándonos en la historia musical de Arbolito?
Para mí es más rockero y a la vez más folklórico, y en algunos casos esto se da en la misma canción. Tiene que ver mucho con que se grabó casi todo en vivo y para los que están esperando sólo una cosa, sea rock o folklore, se acentúe esa unión.

-Están nuevamente con Dani Buira la producción. ¿Qué le aporta a la banda?
La experiencia de Cuando salga el sol (2007) estuvo muy buena, fue nuestra primera experiencia con un productor y a la vez para Dani también era uno de sus primeros trabajos, y nos fuimos haciendo amigos, disfrutamos mucho trabajar juntos. Lo más interesante es cómo ordena las partes de las canciones, capaz nosotros le damos una forma rarísima y él tiene una cuestión estructural muy interesante.

-¿Trabajaron especialmente la percusión?
No tanto. Sí me acuerdo en el tema de Zanón (“Un cielo mucho más claro”), que originalmente era un huayno, y Dani tiró la onda para tocarlo en ritmo candombe, que hacía mucho que no hacíamos uno. Después fue mutando en más murga, al final quedó un ritmo uruguayo, medio indefinido, pero en un lugar más lindo, más allá que después apareció León.

-¿Cómo llegan a Gieco?
Él es un referente para nosotros, se dio que participamos en un disco homenaje a él, en el que hicimos “Cola de amor” (Gieco querido-Cantando al León, 2008); que en realidad ya lo veníamos tocando en vivo. Ahí tuvimos los primeros contactos, charlamos, y en un momento nos dice “estaría bueno hacer como los brasileros, que tocan unos con otros, que se invitan a grabar, nos tenemos que invitar”. Cuando quieras, León (risas).

-Mucho más sorprendente es la presencia de Chizzo…
Con Chizzo pasó algo…ese tema, “Europa” nos lo imaginábamos con una voz potente y rockera como la de él. Y se dio que la gente que labura con nosotros en el sonido también labura con La Renga y así nos contactamos. No lo conocíamos de antes, lo pensábamos como algo artístico, pero sabíamos que eran buena gente. Se lo planteamos y se copó.

-Con Tito Fargo ya habían trabajado en Cuando salga el sol.
Sí, había pasado por el estudio porque es amigo de Walter Chacón (técnico de grabación) y nos dio una mano con el tema de las guitarras. Ahora lo habíamos pensado para la producción de violas pero desde un comienzo. Se vino a San Luis donde grabamos y trabajamos sobre todo los efectos de guitarra, se llevó una bolsa con pedales analógicos y entró a hacer unas locuras impresionantes. Hay un huayno, “Locutar”, en el que empieza a hacer efectos con los pedales tipo Gilmour y salían unas cosas alucinantes.

-¿Cómo viene la presentación de Despertándonos?
El disco salió en principios de octubre y la presentación oficial la vamos a hacer el año que viene. Teníamos pensado hacerla ahora, pero nos invitaron a tocar en el Festival de Sin Estribos en el Luna Park, y vamos a estar con Jaime Roos, Liliana Herrero, el Dúo Coplanacu, una fecha muy copada, entonces decidimos dejar la presentación para el año que viene. También está bueno que ruede un poco, vamos a hacer canciones de este disco en los festivales y las giras que hagamos en el verano. Y vamos a volver a Cosquin, justo este año es la edición 50.

-¿Saben con quién los programaron?
Pedimos la misma noche de León porque este año fue así y estuvo muy bueno, hay un público similar así que ojalá se repita.

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