Blonde Redhead
Animé italiano
Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos:
Barbara Sardi
29 de Septiembre, 2012
Blonde Redhead se presentó por primera vez en Buenos Aires para dar uno de los shows del año
El boletero escupe un poco cuando quiere exagerar la cantidad de entradas que quedaban semanas antes de que Blonde Redhead toque por primera vez en Buenos Aires. "Pppffffff" dice y gira los ojos para que no queden dudas. La banda de los hermanos italianos Pace y la japonesa Kazu llegan a Niceto y va a estar vacío, que triste, cualquiera, Kiss llena un River y estos tipos no se hacen ni un Niceto.
Pindonga.
La gente casi se mete en los baños para encontrar un lugar cómodo y todavía nos preguntamos de donde salieron de la nada. Estabamos un poco apretados pero listos para los quince temas de una de las bandas más interesantes y menos reconocidas en el mundillo alternativo de EEUU. En sus primeros trabajos los acompañaron distintos personajes como Guy Picciotto de Fugazi y Vern Rumsey de Unwound. Estos nombres denotan un sonido más sucio, garage y guitarrero como fueron los primeros discos de la banda, a diferencia de lo que llegó a partir de su quinto disco "Melody of Certain Damaged Lemons", donde decidieron cambiar el estado anímico de su sonido, mejorando el uso del shoegazing que ya venian practicando desde el comienzo pero ahora de una manera más cuidada e hipnótica, dejando cada vez más protagonismo a Kazu para que haga y deshaga las melodías gracias a una voz privilegiada llena de chillidos, falsetes y entonaciones de todo tipo.
De las quince elegidas para Buenos Aires se concentraron en sus últimos trabajos Melody of Certain..., Misery Is a Butterfly, 23 y Penny Sparkle. Este último fue elegido para sufrir los nuevos e interesantes cambios de la banda, con canciones calmas y mucho trip-hop que por suerte nunca pasó de moda.
A Kazu la veniamos fichando hace rato gracias a esa voz tan especial y por su protagonismo arriba del escenario extraído de las mejores costumbres del animé: voz suave, mirada perdida y los más provocadores vestidos cortos. Extasiada en canciones como "23", "Spring by Summer" o "Dr. Straneluv", Kazu baila descalza mientras los hermanos Pace se pierden en melodías hermosas. El público aplaude en el medio de los temas, al comienzo, al final, ya no sabe cómo agradecer. Pero ellos ni noticia, están perdidos en sus canciones hasta casi el final del show, donde asoman un tímido "Muchas gracias por venir", agitando las manos de verdad, emocionados de un Niceto repleto de personas que conocían de memoria la lista de temas.
Al final se van pero vuelven para despedirse con "Here Sometimes", "Silently" y "Equus", una canción poderosa donde Kazu se olvida de su dulzura japonesa para sacarse todo el noise noventoso que tenía guardado. Los tres controlan el estado de ánimo del público subiendo y bajando revoluciones, dejando el ambiente relajado y espacial a ella para pasar a la distorsión y estribillos demoledores a Amedeo, que posee una voz rasposa llena de alambres que combinan perfecto con el ambiente de las canciones.
Buenos Aires siempre se da el gusto de pequeños placeres ocultos y no podemos hacer otra cosa que agradecer vivir en una parada internacional para todo tipo de artistas. Imaginarse a Blonde Redhead en Argentina diez años atrás hubiera sido una ridiculez, pero hoy ya no nos sorprende nada y disfrutamos de una excelente banda en vivo que todavía no se oxidó ni un poquito.
Pindonga.
La gente casi se mete en los baños para encontrar un lugar cómodo y todavía nos preguntamos de donde salieron de la nada. Estabamos un poco apretados pero listos para los quince temas de una de las bandas más interesantes y menos reconocidas en el mundillo alternativo de EEUU. En sus primeros trabajos los acompañaron distintos personajes como Guy Picciotto de Fugazi y Vern Rumsey de Unwound. Estos nombres denotan un sonido más sucio, garage y guitarrero como fueron los primeros discos de la banda, a diferencia de lo que llegó a partir de su quinto disco "Melody of Certain Damaged Lemons", donde decidieron cambiar el estado anímico de su sonido, mejorando el uso del shoegazing que ya venian practicando desde el comienzo pero ahora de una manera más cuidada e hipnótica, dejando cada vez más protagonismo a Kazu para que haga y deshaga las melodías gracias a una voz privilegiada llena de chillidos, falsetes y entonaciones de todo tipo.
De las quince elegidas para Buenos Aires se concentraron en sus últimos trabajos Melody of Certain..., Misery Is a Butterfly, 23 y Penny Sparkle. Este último fue elegido para sufrir los nuevos e interesantes cambios de la banda, con canciones calmas y mucho trip-hop que por suerte nunca pasó de moda.
A Kazu la veniamos fichando hace rato gracias a esa voz tan especial y por su protagonismo arriba del escenario extraído de las mejores costumbres del animé: voz suave, mirada perdida y los más provocadores vestidos cortos. Extasiada en canciones como "23", "Spring by Summer" o "Dr. Straneluv", Kazu baila descalza mientras los hermanos Pace se pierden en melodías hermosas. El público aplaude en el medio de los temas, al comienzo, al final, ya no sabe cómo agradecer. Pero ellos ni noticia, están perdidos en sus canciones hasta casi el final del show, donde asoman un tímido "Muchas gracias por venir", agitando las manos de verdad, emocionados de un Niceto repleto de personas que conocían de memoria la lista de temas.
Al final se van pero vuelven para despedirse con "Here Sometimes", "Silently" y "Equus", una canción poderosa donde Kazu se olvida de su dulzura japonesa para sacarse todo el noise noventoso que tenía guardado. Los tres controlan el estado de ánimo del público subiendo y bajando revoluciones, dejando el ambiente relajado y espacial a ella para pasar a la distorsión y estribillos demoledores a Amedeo, que posee una voz rasposa llena de alambres que combinan perfecto con el ambiente de las canciones.
Buenos Aires siempre se da el gusto de pequeños placeres ocultos y no podemos hacer otra cosa que agradecer vivir en una parada internacional para todo tipo de artistas. Imaginarse a Blonde Redhead en Argentina diez años atrás hubiera sido una ridiculez, pero hoy ya no nos sorprende nada y disfrutamos de una excelente banda en vivo que todavía no se oxidó ni un poquito.
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